El
agua
dulce,
la
tierra,
los
océanos,
la atmósfera
y
la
biodiversidad
son
los
bienes
comunes
ambientales
que,
pueden
conocerse
a
través
de
la
exposición
"Bienes
comunes
en
conflicto",
que
llega
a
Barcelona
tras
su
paso
por
madrileña
Casa
Encendida.
El
director
del
Centro
de
Estudios
y
Medio
Ambiente (CEMA), Ricardo
Aguilar,
impulsor
y
comisario
de
esta
iniciativa,
explicó
a Infoecología que
la muestra
es
"un
recorrido
por
los
diversos
bienes
comunes
reconocidos
internacionalmente
y
su
relación
con
los
conflictos
mundiales
que
se
generan
por
el
dominio
y
control
de
estos
recursos".
"Las
luchas
por
el
suelo,
el
petróleo,
los
minerales
o
el
agua",
dijo
Aguilar,
"están
presentes
por
todo
el
mundo",
y
de
este
modo
"nos
encontramos
ante
conflictos
permanentes
pero
poco
conocidos",
como
los
de
"Liberia,
Uganda,
o
Angola
por
los
minerales,
los
de
Chad
o
Senegal
por
el
petróleo
o
las
guerras
pesqueras
en
el
Pacífico,
entre
muchos
otros".
Aguilar,
experto
internacional
en
cetáceos
marinos
y
uno
de
los
impulsores
del
movimiento
ecologista
en
España,
recalcó
que
"Bienes
comunes
en
conflicto"
es
"una
mirada
crítica"
sobre
"la
desigualdad
en
la
parcelación"
de
dichos
bienes,
y
una
evidencia
de
cómo
las
zonas
comunes
"están
cayendo
en
manos
privadas"
de
tal
forma
que
"están
perdiendo
su
cariz
patrimonial".
El
director
de
CEMA
destacó
que
"el
derroche
y
la
mala
gestión
de
los
recursos"
son
las
causas
del
"afán
por
controlar
los
espacios
comunes"
por
parte
de
los
Gobiernos.
Estos,
"ante
la
seria
degradación
de
los
recursos
naturales
que
provoca
su
mala
utilización",
tienen
que
"hacerse
con
las
zonas
internacionales,
y
es
aquí
donde
se
gestan
gran
parte
de
los
conflictos",
añadió.
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Hablar
de
bienes
es
hacerse
multitud
de
preguntas
sobre
su
estado,
sus
gestores,
nuestros
derechos
y
su
papel
en
nuestra
vida
cotidiana.
¿Hay
suficiente
espacio
y
recursos
para
todos
en
el
mundo?
El
derroche,
la
gestión
inadecuada
y
las
ansias
de
control
sobre
los
bienes
comunes
son
los
causantes
de
los
conflictos
más
desgarradores.
Buscar
una
nueva
forma
de
relacionarnos
entre
nosotros
y
con
el
planeta
es
la
fórmula
para
un
mundo
equitativo
y
en
paz.
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