Real Academia de Ingeniería
50.000 avances tecnológicos han sido posibles gracias a la carrera espacial

Mañana martes 25, a partir de las 10,30
en la sede de la RAI (c/Don Pedro 10 - Madrid)

 (Paloma Larena - Comunicación Real Academia de Ingeniería / septiembre de 2007)

Mañana martes 25 la Real Academia de Ingeniería y la Fundación “Pro Rebus Academiae  dedicarán una jornada conmemorativa al lanzamiento con éxito del primer satélite artificial, el Sputnik 1. “Aunque fuera la culminación de un objetivo largo tiempo soñado, a simple vista este evento no parece muy relevante para la Humanidad , pero la realidad superó con creces las expectativas y ahora, el uso del espacio es imprescindible para muchas de las actividades que desarrollamos en nuestra vida cotidiana”, afirma Andrés Ripoll, académico de número de la RAI y uno de los pioneros de la carrera espacial europea. El es el coordinador de esta jornada conmemorativa, que contará también con el arquitecto y poeta Joan Margarit, académico de número de la RAI , y con el astronauta Pedro Duque, Premio Príncipe de Asturias, académico correspondiente desde 1999.


Cuando se cumplen 50 años del evento, ocurrido exactamente el 4 de octubre de 1957, la realidad ha superado con creces las expectativas y la lista de beneficios directos y derivados para la Humanidad es interminable. Hablar por el móvil, llegar a nuestro destino a través de la ruta que nos marca un GPS, paliar o mitigar determinadas enfermedades (como la diabetes, a partir de “artilugios” que formaban parte de las naves Vikings diseñadas para ir a Marte…) Son sólo algunos ejemplos. 

Con sus ideas, diseños, cálculos, y construcciones, los profesionales de  la Ingeniería contribuyen a grandes avances para  el bienestar de la Humanidad.

“Según cálculos de la NASA y la ESA , los beneficios para la vida cotidiana derivados de la técnica espacial se concretan en  más de 50.000 desarrollos tecnológicos, repartidos en múltiples áreas tales como la electrónica, la informática, las telecomunicaciones, la óptica, los materiales, las nuevas energías, la aeronáutica, los transportes, la química, la propulsión, la bioingeniería, la medicina, etc. Solo en sanidad la lista es muy larga, más del 40% del total de transferencias”, añade Ripoll, quien creó y dirigió el Centro Europeo de  de Astronautas, de la ESA. De entre los beneficios que la Era Espacial ha aportado a la Humanidad , empezaremos viendo, explica, como la investigación del espacio contribuye a la adquisición del conocimiento. El dominio del espacio exterior nos ha permitido observaciones detalladas del cosmos y de nuestro entorno por dos razones fundamentales:

  • Primero porque nos podemos acercar más a ciertos objetos como los planetas, satélites, cometas, asteroides, etc., aumentando con ello la resolución y nitidez de las imágenes. 

  • Segundo, porque al no tener el filtro de la atmósfera, hemos ampliado la ventana de observación y podemos analizar la energía recibida por los objetos celestes en todos los rangos de frecuencia del espectro, desde la radiofrecuencia hasta la radiación gamma, pasando por la infrarroja, visible, ultravioleta y rayos-X. 

El hecho de que el espacio sea una ventana de observación global de la Tierra y su atmósfera, ha permitido la realización de los programas de satélites meteorológicos, de satélites de teledetección para mantener en permanente observación los entornos naturales y la atmósfera, y de los satélites de reconocimiento que han evitado guerras y holocaustos nucleares. Los satélites de comunicaciones y de difusión (TV, radio), que nos permiten comunicaciones a escala global, son posibles gracias a que el espacio es también una ventana de escucha única para toda la humanidad. Actualmente hay compañías internacionales como INTELSAT que tienen más de 50 satélites en órbita geostacionaria. Los satélites de comunicaciones representan la mayor actividad económica y comercial del espacio. 

Solo en la década de los años 90 se estima que el mercado de comunicaciones espaciales, sin contar las militares, representó unos 73.000 M€ (25% espacio y 75% instalaciones terrenas).

 

La gestión racional de los recursos naturales de un país requiere la puesta a punto de un sistema de obtención de información que permita el establecimiento y la puesta al día con regularidad de inventarios que abarquen recursos limitados como el aire, el agua, la flora, la fauna, la superficie del suelo y el subsuelo, y la vigilancia de cada uno de estos recursos y de su evolución o degradación por causas naturales o por actividades humanas. Las aplicaciones de los satélites de teledetección se refiere a la cartografía, al inventario, vigilancia y control de plagas de los recursos agrícolas y de las zonas costeras, de los incendios, a los análisis sobre el medio ambiente, la evolución de la capa de ozono, vigilancia de los océanos, sus recursos y su posible degradación, y a la evaluación de los daños debidos a catástrofes naturales o artificiales.

 

Además de los usos antes citados, hay otro uso que ha tenido una contribución fundamental al mantenimiento de la paz mundial y que es con mucho la actividad espacial que más satélites ha lanzado al espacio: los satélites de reconocimiento y vigilancia, conocidos como “satélites espías”.

 

Otra actividad espacial que ayuda a mejorar nuestra calidad de vida es la de los satélites que permiten la navegación segura por tierra, mar y aire, así como la localización precisa (entre 10 y 100 metros ) de cualquier receptor fijo o móvil. El sistema más conocido es el GPS (Global Positioning System), desarrollado por el Departamento de Defensa de Estados Unidos pero que puede ser utilizado por cualquier particular que disponga del receptor adecuado. La ESA , en colaboración con la UE está desarrollando el sistema GALILEO que es civil, por otra parte los rusos disponen del GLONAS. Actualmente hay muchas empresas públicas y privadas que gestionan sus flotas de aviones, barcos, trenes, camiones, etc. usando estos sistemas de posicionamiento y navegación.

 

Otra característica importante de los vuelos espaciales es la casi ausencia de gravedad que los científicos han bautizado como microgravedad. Este término describe el entorno físico de una nave que está en órbita. La Estación Espacial Internacional , ISS, ha empezado a dar regularmente la ocasión de experimentar en condiciones de poca gravedad. Cuando el mercado de estos productos exija una distribución regular, los industriales no tendrán más remedio que tener en el espacio sus propias plantas de producción.

 

La microgravedad nos permitirá fabricar en el espacio, productos esenciales tales como vacunas, catalizadores químicos, aleaciones ligeras y elementos mecánicos y electrónicos que requieran extremada limpieza y que contribuyan a mejorar nuestra calidad de vida.

 

Más información: Paloma Larena / 91 528 20 01
prensa-rai@real-academia-de-ingenieria.org

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