Entrevista
Investigación Antártica

Josefina Castellví: "La relevancia de los españoles en los foros mundiales sobre la Antártida da sentido a la lucha inicial"

Madrid, diciembre de 2003 (Maria Revuelta Pascual/Infoecología)

El máximo logro del programa español en la Antártida es "la relevancia" que han conseguido sus científicos en los foros internacionales, lo que hace que "la lucha inicial" y los "tiempos duros" que pasó la oceanógrafa Josefina Castellví en el continente "cobren sentido", según reconoce la bióloga y ex directora de la base antártica Juan Carlos I, Josefina Castellvi.

Castellví (Barcelona, 1935), que recibió recientemente en Madrid el Premio Nacional Suiza de Medio Ambiente, se mostró "orgullosa" de que los españoles tengan una "importante presencia" en los foros de reunión de la comunidad antártica internacional y de que estén publicando "en las mejores" revistas mundiales.


Esta bióloga puso en marcha en 1987 con otras ocho personas la base antártica española Juan Carlos I, en la Isla Decepción (archipiélago de las Shetllan del Sur) inicialmente dirigida por Antonio Ballester, y de la que se hizo cargo tras la enfermedad de su directora.


"Algo que nos había costado tanto no se podía abandonar porque el líder no pudiera seguir", resumió la investigadora, quien reveló que la posibilidad de accidentes en el continente helado es "un fantasma" presente en todas las misiones.

De esta forma, la bióloga, la primera española que se introdujo en la ciencia de la oceanografía, "cuando ni siquiera estaba bien visto", estuvo diez años de gestora de la base en la Antártida, de la que, asegura, se iba "llorando" al término de cada temporada, porque "no sabía si encontraría lo mismo el año siguiente".


Pasar "de las nueve personas" que pusieron en marcha la base a los más de ciento cuarenta científicos de media que cada año se desplazan allí desde 1991, es para ella algo "muy gratificante".


"Se luchó por una idea en la que creíamos mucho", aseguró la doctora, quien reconoció que, en aquella época, se juzgaba la misión "como una acción muy loca", sin repercusiones científicas "aparentes".


La amenaza del turismo

Castellví, que ha sido también directora del Instituto de Ciencias del Mar y es miembro de la Comisión Interministerial de Ciencia y Tecnología, criticó el "cada año más voluminoso" turismo al continente helado.

"Tal y como está diseñado, con grandes barcos de cientos de personas, es muy perjudicial para el ecosistema antártico, de una extraordinaria fragilidad y con un metabolismo muy lento".


Si este ecosistema se destruye, aseguró, su regeneración será tan lenta que "muchas especies se van a perder".


A su juicio es necesario un turismo "mucho más regulado", con pequeños grupos guiados por personas conocedoras del continente "que sepan dónde pueden pisar y dónde no".


"Hay que tener en cuenta que la Antártida guarda una información del ambiente natural extraordinario y no tenemos derecho a borrar este archivo natural".


Reconoció, sin embargo, que la Antártida es "algo impresionante de ver", y que, a pesar de que sea denominada en el Tratado Antártico como continente reservado al estudio científico, "el hecho de ser científico no debería dar un derecho especial para disfrutarlo".


"Es un continente que atrapa y no hay día que no piense en él", añadió Castellví, que, a su pesar, no ha vuelto a pisar el continente helado, el último continente virgen del planeta, desde 1994.

 

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