La langosta africana

Madrid, Por Arturo Larena Gómez/ Estás en Infoecología

La plaga de langosta migratoria también conocida como langosta africana Schistocera peregrina llegó a finales del pasado 2004 a Lanzarote. Afortunadamente, los "cigarrones" así conocidos y llamados por los lugareños no  llegaron en condiciones óptimas. Los vientos no les fueron tan favorables y los más de 100 kilómetros que tuvieron que recorrer para cruzar la barrera del Atlántico, les hicieron arribar agotadas, miles de ellas caían muertas en las playas y solo fue necesario recogerlas para eliminarlas. Aun así originaron pequeñas perdidas. Se vieron afectados cultivos de papas, tomates, mijo vid y otros; la vegetación autóctona de la isla también ha padecido, aunque en menor medida, los estragos de tan voraces insectos.


Langosta 


Cabras entre nube de langostas en Mauritania

Para combatirlos se han realizado fumigaciones selectivas, para evitar dañar los parajes naturales sensibles de la isla. Con estas medidas y las temperaturas moderadas el insecto está bajo control. Inicialmente se cifraba en dos millones los ejemplares llegados y aunque se extendieron por toda la isla impulsados por el fuerte viento reinante, su agotamiento y la lucha emprendida contra ellos impidieron que los daños fuesen significativos.

Pero la alerta se mantuvo y aunque la langosta esta vez no fue siendo tan voraz, debido a las circunstancias que apuntamos la huella de su paso ya se dejó notar en la isla.

Expansión demográfica incontrolada

La langosta es un voraz insecto característicos de las regiones saharianas, vive de forma más o menos oculta y pasando inadvertida. Las hembras van depositando sus huevos en agujeros en tierra, donde esperarán las condiciones determinadas ambientales, calor y sequía, lo que provocará rápidamente una expansión demográfica incontrolada.

Agrupadas ya en grandes enjambres, avanzan imparables recorriendo cientos de kilómetros, y las hembras continuarán su labor de ir poniendo huevos para que de nuevo en condiciones óptimas se reproduzca el ciclo. Teniendo en cuenta que una langosta consume al día su peso en hierba, un gran enjambre puede devorar miles de toneladas diarias de vegetación. Solo los pinos se salvan de estos voraces insectos, todo lo demás vale para su insaciable apetito.

"La prevención es vital porque el control es casi imposible una vez se han formado grandes enjambres", explica Antonio Buj, especialista en plagas de langosta. La prevención consiste en evitar que la langosta llegue a nacer, que el huevo prospere. Cuando estos no se destruyen convenientemente eclosionan convirtiéndose en individuos que formarán plaga de millones y millones de individuos. En Mauritania, se han contabilizado 10.000 insectos por metro cuadrado, habiendo arrasado un millón y medio de hectáreas de cultivos y vegetación, y sumiendo en la miseria a miles de habitantes.

Las últimas grandes plagas de langosta en el norte de África fueron en los años 1987 y 1993. Según la FAO, podría ser este año el siguiente. Los insectos han llegado a zonas de Marruecos, Argel, Cabo Verde. Otros lo han hecho mas al norte llegando al valle de Draa, al sur de las montañas del Atlas en Argel, a Nigeria y Malí, siempre según la FAO (organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación; sus informes hablan de una presencia masiva de insectos en el sureste de Libia y el Sahel africano, la antigua franja desértica comprendida entre el antiguo Sudán francés hasta Mauritania.


Existe otro tipo de langostas, estas son crustáceos decápodos emparentados de cerca con el cangrejo de río. Se considera un manjar delicioso y es importante para la pesca comercial de América y Europa. La langosta americana y europea (bogavante) se caracterizan por tener un par de pinzas grandes, casi bulbosas; las pinzas de la langosta noruega (cigala) son relativamente más largas y delgadas. En la cabeza tienen dos pares de antenas, los ojos compuestos y la cola en abanico. La hembra pone muchos miles de huevos, normalmente una vez cada dos años, y las diminutas crías nadan y se dejan llevar por las aguas durante un periodo de hasta cinco semanas antes de asentarse en el fondo. Crecen mudando el caparazón y muchas pueden vivir hasta 50 años. Todas las langostas son carroñeras. La langosta noruega es muy abundante en las costas de Francia, Escocia, Islandia y España. La langosta europea se captura sobre todo en las costas de Turquía, las Islas Británicas, Francia, Italia, Noruega y Portugal.

En España, en la comunidad gallega y en otras comunidades se la conoce simplemente como langosta, a la noruega como cigala y a la langosta verdadera como bogavante o lubricante. La común, la mora, la africana y la cubana, se diferencian entre si, por la tonalidad de su caparazón y otras características.

 

Para finalizar, decir que la langosta es una de las especies más codiciadas de nuestro mar. Simplemente cocida y acompañada de una salsa, en salpicón o a la plancha. No se necesita más para gozar de este bocado exquisito y lujo. Nada que ver con las primeras, ¿verdad?.


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ALG(Arturo Larena Gómez es periodista)

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