El
proyecto de reintroducción de la pava aliblanca que viene ejecutado la Asociación
Cracidae Perú dentro de los territorios de la comunidad campesina
de Santa Catalina de Chongoyape ubicada a 60 Km. de la ciudad de
Chiclayo, capital de la región Lambayeque (a 720 Km. al norte de Lima)
debe servir como ejemplo y como catalizador de futuros proyectos de
conservación de este tipo. En estos territorios se ubican los bosques
secos y las quebradas que conforman el hábitat natural de la pava
aliblanca. Del mismo modo, y dentro de estos territorios, se ubica el Área
de Conservación Privada de Chaparri.
Dicho
proyecto consiste en liberar ejemplares de pava aliblanca criados en
cautiverio y semicautiverio a fin de que éstos logren reproducirse en
libertad y establezcan una población silvestre que pueble las quebradas
norteñas. Los mismos pobladores participan del proyecto, protegiendo el
hábitat de la pava aliblanca. A través del ecoturismo que se
desarrolla en esta zona se benefician de la rentabilidad a corto,
mediano y largo plazo. Dichos pobladores apuestan por el desarrollo
sostenible y el uso racional de sus recursos.
Un
aspecto importante de futuros proyectos de este tipo es incluir una
fuerte campaña de difusión e información. Es necesario transmitir a
los pobladores la necesidad de velar por la conservación de las áreas
protegidas, para rescatar de la extinción a la pava aliblanca y a otras
especies endémicas. Se deberá transmitir un mensaje claro y conciso
para demostrar que, al conservar el medio ambiente, no sólo están
protegiendo el hábitat de esta ave sino que protegen también a todas
las especies de flora y fauna del bosque seco ecuatorial.
Es
necesario incluir dentro de este discurso dos términos importantes que
son necesarios en la protección de hábitats y de las especies que
albergan. La denominación de “intangible” se deriva a un
mantenimiento de la cobertura vegetal y del hábitat en sí sin la
intervención del hombre. Esto permite un régimen de aguas regulado,
evita la erosión y desertificación, mantiene el aire limpio y es
agradable a la vista (belleza paisajística). El término “tangible”
está relacionado con la obtención de algún beneficio económico
mediante la conservación a través de la promoción del ecoturismo, birdwatching
y otras posibilidades relacionadas con el turismo que pueden contribuir
al desarrollo de las comunidades campesinas a través de la generación
de ingresos y de puestos de trabajo.
Esta
ultima posibilidad es desconocida en su mayoría por las comunidades. El
beneficio que produce el manejo tangible de las Áreas Protegidas es
pobremente percibido o comprendido en su totalidad, pues siempre es
visto a largo plazo. A esto se le debe sumar la desconfianza hacia las
autoridades y hacia los foráneos. Las consecuencias que pueden causar
la pérdida total o parcial de un hábitat y las especies propias de éste,
son percibidas recién una vez que éstas suceden. Es por esto que se
hace sumamente necesaria la información y difusión de los beneficios
que suponen la conservación y el manejo sostenible de los recursos
naturales.
Dentro
del discurso conservacionista se debe incluir sin embargo el término
tangible para identificar aquella especie de flora y fauna que sea única
en ese hábitat. De este modo se debe intentar lograr hacer de esta
especie un “gancho” para atraer al turismo y promocionar la visita a
estas áreas. La conservación de estas áreas y de las especies que allí
habitan debería ser manejada por los mismos pobladores locales, de tal
manera que los turistas que visitan estas áreas puedan percibir que con
su aporte e inversión en ese lugar están fomentando la conservación.
Se debe percibir que el dinero allí aportado se queda efectivamente en
esa área y no es derivado a la administración central.
La
región norteña se puede convertir en una de las zonas del país
pionera en fomentar el desarrollo sostenible de recursos naturales a
través de las comunidades campesinas y de sus pobladores. Este trabajo
debe incluir por supuesto a los niños y adolescentes, quienes en un
futuro no muy lejano deberán ser los principales actores involucrados
en preservar el medio ambiente.
Todo
proyecto de conservación debe ir de la mano de una campaña agresiva de
difusión sobre el papel que deben asumir los pobladores locales y las
ventajas a corto plazo para ellos mismos. No es loable exigirles a los
pobladores que se conviertan únicamente en espectadores y que no se
involucren en proyectos de conservación. Ellos deben ser partícipes y
deben ser escuchados, pues quién mejor que ellos que conocen las
verdaderas demandas, carencias y la situación de lo que acontece en su
medio geográfico.
Los
pobladores deben recibir a corto plazo los beneficios reales e ingresos
económicos, los cuales deben convertirse en herramientas para su
desarrollo (construcción de colegios, postas médicas, etc.). El
discurso que se debe manejar en la presentación de un proyecto debe ser
real y concreto. No se les puede exigir a los pobladores que no talen
algunos árboles o que dejen de cazar ciertas especies si no se les
ofrece una alternativa viable o se les explica por qué es necesario y
conveniente preservar estas especies, pues al hacerlo no sólo están
preservando a esas especies determinadas, sino a todos los recursos
naturales que conforman el hábitat donde se encuentran.
Otro
de los problemas es evitar que sólo algunos de los pobladores (los guías
locales por ejemplo) se beneficien y los demás sean sólo tácitos
espectadores, mientras la población se sigue sumergiendo en la pobreza
y subdesarrollo. Es primordial incentivar en los pobladores la necesidad
de organizarse y exigir sus derechos, así como promover la participación
de todos.
Es
necesario fomentar una cultura cívica en todos los pobladores locales,
para que ellos mismos identifiquen sus propios problemas y participen
activamente en la solución de los mismos. Se deben buscar soluciones
tangibles y de aprovechamiento para los propios pobladores. Las
soluciones no deben figurar en papeles, reglamentos, etc., sino que
deben estar en la mente de los involucrados. El norte del Perú alberga
una amplia gama de posibilidades de desarrollo que pueden ser
canalizadas y aprovechadas al máximo, luego podrá ser muy tarde. Que
viva el rico norte.
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Enrique
Angulo Pratolongo
Periodista
Dirección
e-mail: eangulopratolongo@gmail.com |