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SEO/BirdLife
ha elegido el Águila Perdicera como "Ave del Año
2005"* por estar catalogada como especie En Peligro en
el nuevo Libro Rojo de las Aves de España. En España se
cuenta con el 70% de los efectivos europeos (unas 750 parejas),
mientras que la población total de la península Ibérica supone
hasta el 80%. La electrocución por tendidos eléctricos, la
continua pérdida de la calidad de su hábitat, la persecución
directa o las molestias ocasionadas por actividades recreativas y
la disminución de la disponibilidad de presas son algunas de las
principales amenazas que sufre la especie en nuestro país.
El
Águila Perdicera (Hieraaetus fasciatus) es una especie
característica de los ambientes mediterráneos. Ligada al mosaico
de bosques, matorrales,pastizales, cultivos típicos de secano de
nuestro territorio, donde habitan las presas principales de las
que se alimenta (perdiz y conejo). Aprovecha los cortados rocosos
y barrancos para instalar sus nidos.
En las últimas décadas se han observado importantes declives en
las poblaciones del sureste, levantinas y catalanas (entre un
25-50%), donde anteriormente se encontraban las mejores densidades
en nuestro país. El declive también ha sido acusado en Castilla
y León (más del 50%) y Aragón (cerca de un 30%). Otras
poblaciones de menor importancia también se han visto mermadas en
comparación con la situación de los años setenta y ochenta:
Madrid, Navarra y País Vasco. La mortalidad de los adultos es el
principal factor que afecta a la dinámica poblacional de la
especie. Por todo ello, en el Libro Rojo de las Aves de España
se le ha asignado la categoría de En Peligro, aunque en el
Catálogo Nacional de Especies Amenazadas todavía se considera
"Vulnerable" (una categoría que es insuficiente para la
realidad actual). En España encontramos el 70% de los individuos
europeos de la especie, con una población que ronda las 750
parejas.
Situación mundial
El
Águila Perdicera es un águila de mediano tamaño que habita
desde Indochina y la India hasta el Mediterráneo, donde sus
mayores efectivos se encuentran en la península Ibérica y el
Magreb.
En el Paleártico occidental se distribuye por los países de la
cuenca mediterránea, principalmente en España, Portugal,
Francia, Grecia y Turquía, así como en las islas de Sicilia,
Cerdeña y Chipre. En Oriente Medio aparece de forma muy puntual
en Israel, Jordania, Egipto y países del norte de África Magreb
(principalmente en Marruecos).
La población europea es muy pequeña, y en su conjunto es
inferior a las 1.000 parejas y se encuentra en declive desde los años
setenta por lo que al igual que en España, también se considera En
Peligro.
Amenazas
Pérdida
de la calidad del hábitat debida
a cambios en los usos del suelo que afectan tanto a territorios de
reproducción como a zonas de dispersión y alimentación. Por un
lado la aparición de nuevas infraestructuras (carreteras,
urbanizaciones, tendidos eléctricos, parques eólicos, canteras,
etc.) y por otro, el aumento de la masa forestal debido al
abandono de la agricultura y la ganadería, han provocado una
disminución del hábitat idóneo para los animales de los cuales
se alimenta.
Descenso
del número de especies-presa,
como el conejo o la Perdiz Roja, por enfermedades, gestión
inadecuada de los recursos cinegéticos o cambios en el uso del
suelo, está provocando un paulatino cambio de dieta, e incluso
forzando al águila a seleccionar especies menos adecuadas como
son las palomas, gaviotas o córvidos (lo que facilita la
transmisión de enfermedades y contaminación).
Persecución
directa por disparos,
trampas y el uso de veneno, son causa de una importante
mortalidad, ya que la especie se considera injustificadamente
responsable de la disminución de las especies cinegéticas (y de
las palomas empleadas en columbofilia). La desaparición de las
especies cinegéticas no se puede atribuir a la presencia del Águila
Perdicera, sino a una frecuente mala gestión del hábitat de los
terrenos de caza menor, por enfermedades víricas o por cambios de
uso de las tierras.
Colisión
o electrocución en
algunas zonas de la Península la colisión y electrocución con
los tendidos eléctricos son una de las principales causas de
mortalidad. Se calcula que el 50% de las muertes de águilas
perdiceras son por electrocución.
Otras
estructuras verticales (parques eólicos).-
Aunque todavía no hay estudios concretos que cuantifiquen el
grado de afectación sobre la especie, por un lado la instalación
de parques eólicos cerca de los nidos, y por otro el efecto
barrera y la mortalidad que los molinos pueden suponer,
constituyen un grave problema de conservación para la especie.
Molestias
por actividades recreativas en
las áreas de nidificación pueden provocar la pérdida de la
pollada o incluso el abandono definitivo del territorio.
*
Desde 1988 SEO/BirdLife elige el "Ave del Año" con el
fin de llamar la atención sobre alguna especie de nuestra
avifauna que requiere de una atención especial debido a su
precaria situación de conservación y amenazas vigentes. En total
han sido 16 especies (en 1989 y 1991 no se designó Ave del Año).
El
Ave del Año 2005 cuenta con el apoyo de la Fundació Territori i
Paisatge (Caixa Catalunya), ZEISS, Equip de Recerca del Àliga
Perdiguera (Universidad de Barcelona) y la Fundación
Biodiversidad.
La
Fundación Territori i Paisatge de Caixa Catalunya colabora con
SEO/BirdLife Catalunya desde hace tres años en proyectos que
tienen como objetivo mejorar la situación del Águila Perdicera.
Además, desde que se creara en 1997, impulsa acciones que velan
por los intereses de esta especie en aquellos territorios,
propiedad de la Fundación, en los que cría, inverna o se
alimenta |