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Llegaron
con la primavera y han estado y están, en estos primeros
días de otoño, adornando nuestros jardines y recreando
nuestra vista. Son las rosas, que según los expertos hay
identificadas y clasificadas, más de 200 variedades de esta
hermosa flor, cuyo nombre viene del latín “rhédon”
y que significa rojo.
Hasta el presente y desde la
lejana época romana, se han realizado todo tipo de esfuerzos
para conseguir extraer la fragancia de la flor. Técnicas en
la elaboración de perfumes han mejorado drásticamente con el
empleo de alcoholes. Siendo muy usada el agua de rosas, a la
vez que también se emplea en dulcería y postres. Los
pétalos sirven para relajantes infusiones y muy diversas
formas en decoración.
El
poeta Anacreonte de Grecia, siglo VI a.c. cantaba las
excelencias del bálsamo de rosas el cual servía de alivio al
corazón dolorido por la pena. Y es que las rosas, símbolo
universal de amor, son también un compendio de belleza. ¿En
cuántas románticas escenas de amor no habrán estado
presentes estas hermosas flores? El obsequiar con rosas,
costumbre por otro lado muy actual en nuestros días, viene de
muy antiguo. La mitología griega ya se ocupaba de ello y para
encubrir una aventura de amor de Madre Venus, Cupido envió un
ramo de hermosas rosas a Harpócrates, dios del Silencio, para
así pedir que mantuviera su amor en secreto.
Las
rosas pasaron de la civilización helénica a la romana como
un artículo de máximo lujo. En los banquetes que se daban
los romanos y antes de éstos, los invitados tras tomar un
baño, se untaban el cuerpo con aceite de rosas, y los adornos
con esta flor cubrían sus estancias siendo frecuente que en
sus copas de vino flotasen pétalos de rosas.
Persia
era la única exportadora de agua de rosas a la mayor parte de
Europa, África del norte y Asia en el siglo X. Una de las
recetas más sencillas para hacer agua de rosas está
compuesta por pétales muy fragantes: 4 tazas de
pétalos y 2 tazas de agua hirviendo. Se vierte el agua en la
mitad de los pétalos, se dejan remojar 2 días. A
continuación después de un filtrado, se vierte el agua sobre
los pétalos restantes. Se dejan en maceración 2 días y
finalmente se envasan en frascos.
En
cuanto a decoración hay que colgar los ramos de rosas boca
abajo. Una vez secas en esta posición, alrededor de 3
semanas, se aplica una laca incolora permitiendo que este
producto penetre bien entre los pétalos.
La
rosa que encabeza este escrito, ha salido con unos pétalos
mitad blancos, mitad rojos, como si se hubieran colado de
rondón o abriéndose paso entre los normales rojos de la
flor, de forma natural, sin haber efectuado ninguna
manipulación ni en el rosal, ni en el botón. Este mismo
rosal, hace unos tres o cuatro años, dio una flor con el
mismo colorido, pero mucho más curiosa. Entre los dos colores
blanco y rojo la separación era mitad y mitad, como si
hubiésemos trazado una línea recta entre ambos colores,
exactamente igual que en la foto de los pétalos que les
presento, pero, naturalmente, en toda la flor. Lástima que en
aquella ocasión no fotografié aquel prodigio.
Finalmente,
para que disfruten ustedes con la hermosura de las rosas he
realizado unas fotos que les presento en este trabajo para
Infoecología. Que las disfruten y su vista se deleite con su
belleza
Nota:
Pétalos pertenecientes a la rosa que encabeza este escrito.
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