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1.-
La
química
del
bosque.
De
formas
casi
infinitas,
se
estima
que
cada
árbol
contiene
entre
250.000
hojas,
caso
del
abedul
y
más
de
un
millón
-ciertas
coníferas-.
Cada
una
de
ellas
es
un
pequeño
laboratorio
químico
con
miles
de
pequeñas
células,
los
cloroplastos,
en
las
que
bullen
los
pigmentos
responsables
de
la
fotosíntesis |
2.-
Verde
que
te
quiero
verde.
La
clorofila
no
es
el
único
pigmento,
pero
si
el
dominante.
Les
da
color
verde
y
les
permite
producir
nutrientes,
que
un
complejo
entramado
vascular
se
encarga
de
canalizar.
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Infinidad
de
formas
y
colores
|
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3.-
Fotosíntesis.
Es
el
proceso,
mediante
el
cual
los
cloroplastos
combinan
la
luz
solar,
el
agua
y
el
anhídrido
carbónico
para
convertirlos
en
glucosa,
que
es
la
principal
fuente
de
energía
de
los
vegetales.
Cuando
las
condiciones
son
adversas
otros
pigmentos
les
ayudan
a
efectuar
esta
operación |
4.-
Formas
ifinitas.
La
hoja
típica
consta
de
cuatro
partes
básicas:
el
limbo
o
laminar
foliar
(fina
y
plana),
nervio
central,
peciolo
o
rabillo
de
la
hoja
y
vaina
-donde
éste
se
une
al
tronco-.
Su
superficie
puede
ser
suave
para
que
resbale
el
agua
como
en
los
rododendros,
en
forma
de
aguja
(ciprés)
para
ejercer
poca
resistencia
al
viento
o
duras
y
espinosas
para
no
ser
comidas,
como
las
del
acebo
. |
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5.-
Pulmones
del
planeta.
También
respiran.
Durante
el
día
toman
dióxido
de
carbono
(CO2)
y
expulsan
oxígeno
a
traves
de
las
hojas,
en
el
crepúsculo
se
compensa
las
emisiones
y
por
la
noche
se
invierten.
Unos
poros
o
estomas
situados
en
envés
(parte
inferior)
facilitan
esta
operación.
Además
traspiran
y
se
ha
calculado
que
roble
medio
con
cuarto
de
millón
de
hojas
evapora,
en
un
día
caluroso,
el
equivalente
a
más
de
mil
latas
de
refresco. |
6.-
Sumidero
de
C02. Las
hojas
muertas
y
otros
restos
de
las
plantas
que
se
acumulan
en
el
suelo
almacenan
hasta
un
30
por
ciento
más
de
carbono
que
los
vegetales
vivos,
como
lo
demuestra
un
estudio
de
Investigadores
del
Centro
de
Estudios
Avanzados
de
Blanes
del
CSIC
sobre
190
tipos
distintos
de
plantas,
publicado
en
junio
en
"Science". |
|
7.- Festín
silencioso.
Si
se
pudiera
mirar
el
bosque
con
rayos
X
se
descubriría
un
impresionante
panorama
de
vegetación
muerta
o
dañada
por
insectos
xilófagos
y
hongos.
Para
los
insectos
defoliadores,
las
hojas
constituyen
su
principal
"menú".
Sólo
la
procesionaria
del
pino
ataca
anualmente
1,5
millones
de
hectáreas
de
coníferas. |
8.-
Maquillaje
otoñal.
La
explosión
de
colores
del
otoño
no
es
gratuita.
En
condiciones
muy
duras
las
plantas
no
realizan
la
fotosíntesis
normalmente
y
la
clorofila
se
descompone
dejando
otros
pigmentos
al
descubierto.
Aparecen
entonces
los
carotenos
que
le
dan
su
aspecto
amarillo
hasta
que
se
oscurecen
y
tiñen
de
naranja
y
rojo
la
hoja.
Más
tarde
las
antocianinas
de
los
azucares
muestran
su
color
escarlata. |
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9.-
Cortar
por
lo
sano.
Paralizada
toda
actividad
química
y
retiradas
las
sustancias
útiles
la
hoja
ya
esta
a
punto
para
la
defolición
y
comienza
a
formarse
capa
de
células
de
abscisión
en
la
base
del
peciolo
que
debilitan
su
conexión
con
la
rama.
Ya
solo
queda
esperar
un
soplo
de
viento
para
que
el
suelo
se
cubra
con
ellas.
|
10.-
Humus.
Una
vez
en
el
suelo
las
hojas
se
descomponen
rápidamente
gracias
a
la
acción
de
insectos
y
hongos,
formando
humus,
una
nueva
capa
fértil
sobra
la
que
crece
la
vida.
Cada
año
la
deforestación
elimina
50.000
toneladas
de
humus.
|
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11.-
Deterioro.
La
Red
Europea
de
Daños
a
los
bosques
considera
que
el
19
por
ciento
de
los
árboles
españoles
padecen
defoliación
grave
en
al
menos
un
25
por
ciento
de
su
copa
debido
al
estrés
hídrico
provocado
por
la
sequía,
los
incendios
y
el
ataque
de
plagas |
12.-
Gigantes
y
fronda
de
lilliput.
Las
hojas
del
nenúfar
"Victoria
amazónica"
sólo
necesitan
seis
días
para
pasar
de
un
pequeño
brote
espinoso
a
medir
más
de
90
centímetros,
pero
pueden
crecer
hasta
los
2,4
metros
y
soportar
el
peso
de
un
niño.
La
más
pequeña
es
la
"wolffia
punctata"
o
lenteja
de
agua
flotante,
que
no
alcanza
un
milímetro
y
tiene
frondas
que
miden
entre
cinco
y
siete
décimas
de
milímetro |
|
13.-
¿Sienten?
La
respuesta
sigue
en
el
aire.
A
principios
de
los
70,
el
botánico
Cleve
Backster
comprobó
con
un
polígrafo
(detector
de
mentiras)
conectado
a
las
hojas
de
un
filodendro,
que
la
planta
reaccionaba
con
estímulos
emocionales
si
se
le
acercaba
al
fuego.
Recientemente
el
zoólogo
surafricano
Van
Hoven
reveló
que
las
acacias
transmiten
una
señal
química
cuando
se
acerca
un
herbívoro. |
14.-
Clónicas.
Así
son
la
hojas
de
la
alameda
de
Gothic
Valley
en
Colorado,
que
con
109
acres
esta
considerada
el
ser
vivo
más
grande
del
mundo.
Cada
árbol
no
es
un
tallo
de
un
sistema
de
raíces
comunes
y
con
la
misma
secuencia
de
aminoácidos
en
su
DNA,
por
lo
que
las
hojas
de
todo
el
sistema
cambian
de
color
en
otoño
de
la
misma
manera
y
al
mismo
tiempo |
|

|

Buque
embarrancado en Lanzarote
|
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15.-
Tóxicas.
Las
hojas
de
muchas
plantas
contienen
veneno.
Las
de
ruibarbo
tienen
altas
concentraciones
de
ácido
oxálico,
que
las
hace
especialmente
nocivas
para
las
personas
con
reuma
o
artritis. |
16.-
No
todos
se
quedan
calvos.
La
mayoría
de
los
árboles
son
caducifolios
y
pierden
sus
hojas
rápidamente,
sin
embargo
se
estima
que
hay
más
de
500
especies
de
árboles
con
espículas
(hojas
espinosas)
que
siempre
están
verdes,
como
pinos
y
abetos. |
|
17.-
Trampa
mortal.
Las
hojas
de
la
Venus
atrapamoscas
(dionaea
muscipula)
tiene
pelos
sensorial
y
están
articuladas.
Cuando
un
insecto
las
toca
se
disparan
como
una
trampa,
atrapándolo
en
su
interior.
Tras
digerirlos,
en
lo
que
invierte
unos
diez
días
las
hojas
vuelven
a
abrirse
para
esperar
nuevas
víctimas. |
18.-
Sociedad
Anónima.
En
algunas
zonas
de
bosque
tropical
donde
la
luz
solar
es
escasa
y
faltan
los
nutrientes
muchas
plantas
recurren
a
asociaciones.
La
epifitas,
pequeños
vegetales
que
crecen
sobre
las
hojas
de
los
árboles
captan
sustancias
nutritivas
y
fijan
el
nitrógeno
del
aire,
ayudando
a
al
desarrollo
del
vegetal
que
la
hospeda. |