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EXTINCIÓN DE ESPECIES | |||||
¡SÁLVESE QUIEN PUEDA! (IV)CONOCER PARA PROTEGER | |||||
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Por Enrique Angulo Pratolongo (Perú). Julio de 2007. Infoecología. | |||||
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A
lo largo de los tres artículos anteriormente publicados, se expuso parte
del escenario en el mundo y en nuestro país referente a la extinción de
algunas especies animales, las principales causas de esta situación y el
rol del hombre en este problema. Asimismo, se abarcó de manera breve el
estado actual de esta problemática en nuestro medio. Es así como en la
anterior entrega, se propusieron algunas pautas para detener la desaparición
de las especies amenazadas en el país, cuyo futuro incierto depende
exclusivamente de nuestro accionar, ya sea para preservarlas o para que
las futuras generaciones las conozcan únicamente a través de fotos e
ilustraciones. Tal
como se explicó en el primer artículo, la extinción de especies biológicas
es un fenómeno natural, el cual se da luego de que una especie
determinada cumple un ciclo de vida que fluctúa entre uno y diez millones
de años. Sin embargo, las actividades humanas están provocando que
muchos animales no logren cumplir su ciclo natural en el planeta. Al
referirnos a millones de años, hablamos de edades geológicas de las
cuales el hombre es testigo de una ínfima parte. El Homo sapiens
habita la Tierra hace cerca de 160.000 años, mientras que ésta existe
hace aproximadamente 5 mil millones de años. En “tan poco tiempo” de
existencia, hemos hecho bastantes barbaridades. Si
la extinción de especies animales y vegetales es un proceso natural, no
tenemos por qué ser el catalizador de dicha situación. Es necesario
mantener el equilibrio ecológico del planeta, el cual se basa en una
existencia armoniosa entre los seres vivos que lo habitan. El hombre aún
no conoce muchos de los secretos que nos esconden diversas especies biológicas.
Un escenario no muy lejano de la realidad puede hacernos pensar que en el
2030, la mitad de todo el reino vegetal y animal habrá sucumbido, y con
ellos se habrá perdido una enorme cantidad de material genético. Además,
se extinguirían especies que ni siquiera habremos hemos llegado a conocer
del todo. Cada
día aumenta indefectiblemente la población humana por lo que es
necesario crear espacios y recursos para los nuevos terrícolas. Tal
situación obliga al hombre a extender sus dominios. Para tal fin, pone la
mira en aquellos espacios silvestres que aún tienen mucho para ofrecer,
pero que sin embargo tienen una capacidad limitada para soportar los
impactos del hombre. Si la situación continúa así, el hombre sufrirá
un colapso irremediable. Se trata de convivir, no de atropellar ni
depredar.
Conocer y educar para protegerSe
conserva lo que se conoce. Es por eso que, como se expuso en el texto
anterior, es indispensable contar con la información real, actualizada y
con validez científica de la situación actual que afronta la diversidad
biológica del país para conocer de cerca lo que poseemos y lo que
realmente está sucediendo. Los esfuerzos que se deben realizar para
salvar de la extinción a aquellas especies que se encuentran altamente
amenazadas deben partir del conocimiento previo que nos demuestre que
realmente dicha especie está en camino a desaparecer si no se toman
acciones urgentes para frenar la extinción. Un
ejemplo de esta problemática es el siguiente: en la capital del país
vive el geco de las huacas (Phyllodactylus
sentosus) que es una lagartija nocturna endémica de la ciudad de
Lima, es decir habita exclusivamente en algunas zonas de la ciudad. Su
distribución se limita específicamente a siete huacas que se
“salvaron” de la urbanización y de la selva de cemento. Su situación
es realmente alarmante, tanto así que está considerado por el Instituto
Nacional de Recursos Naturales (INRENA) como en peligro crítico (CR).
Además, pese a que sus poblaciones se hayan aisladas y amenazadas, los
pocos ejemplares que aún sobreviven, son aniquilados debido a que sus
llamativos colores rojizos y amarillos durante la época juvenil, hacen
suponer que son venenosos. Sin embargo, este limeñísimo reptil es
totalmente inofensivo. ¿Cuántos
conocen a este pequeño reptil? ¿Sabemos que está a punto de
desaparecer? ¿Sabemos que es totalmente inofensivo y que realmente es
beneficioso ya que se alimenta de insectos? Es casi seguro que solo un puñado
de peruanos sepa esto. ¿Qué pasaría si esta especie desaparece en los
siguientes años? Nada, no pasaría nada, pero ¿por qué debemos llegar a
dicha situación? La respuesta alcanza matices morales y científicos que
sustentan –con justa razón- que no es menester del hombre llegar a este
lamentable escenario. Cada ser vivo es poseedor de un historial genético
que nos puede brindar luces sobre aspectos desconocidos para el hombre. Su
extinción nos hace pobres a todos. Para
nadie es ajeno saber que la investigación ocupa los últimos lugares en
los presupuestos del Estado. Esto origina que conozcamos poco sobre la
gran riqueza biológica que poseemos, así como que sepamos a ciencia
cierta cuánto y qué “nos queda” aún. Debemos exigir y fomentar la
investigación científica en nuestro país con la finalidad de saber qué
debemos hacer. Así
también, es vital el papel de la educación ambiental en todos los
niveles. Qué mejor manera de forjar una conciencia real sobre nuestra
diversidad biológica y sus amenazas, que a través de una educación sólida
desde la niñez. Ante una problemática tan grave, es imprescindible
sentar las bases para que seamos realmente conscientes de lo que pasa. La
escuela es una de las plataformas más útiles y necesarias para frenar la
extinción de especies. Se deben impartir los conocimientos de nuestra
flora y fauna, identificar el problema y proponer soluciones viables a
nivel local enlazadas con políticas nacionales. ¿Podemos convivir todos en nuestro ya golpeado planeta? Podemos y debemos hacerlo. Es indispensable que luchemos por preservar las especies biológicas en el mundo y en nuestro país. Debemos ser conscientes de que con cada animal o planta que se extingue, desaparece una parte importante de nuestra calidad de vida y que dicha situación nos acerca un paso más a una catástrofe total del gran ecosistema llamado planeta. Cada uno de nosotros debe interiorizar esta situación y condicionar su actitud para modificar lo que viene sucediendo. Conservar nuestra diversidad biológica nos beneficia todos. | |||||
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Enrique Angulo Pratolongo, periodista. Correo electrónico: eangulopratolongo@gmail.com | |||||
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Este artículo, aparecido en mayo de 2007 en el diario El Tiempo de Piura, ha sido publicado en Infoecología con permiso de su autor. | |||||
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