Conocí a Cecilia
hace unos meses en Tumbes. Pude visitar "su cancha", es decir
el puesto de control donde trabaja, el cual tiene su "toque"
femenino. Asimismo, participé con ella, a fines de octubre, en un curso
de monitoreo de aves en la estación biológica El Caucho dentro del
PNCA. Y es así que, teniendo como fondo el grito de los monos coto de
Tumbes, de los inconfundibles chilalos y de algunas impertinentes
urracas, le propuse entrevistarla para conocer más acerca de su labor.
Luego, ya en la tranquilidad de la noche, tuvimos una amena charla.
Cecilia es tumbesina
y nació el siglo pasado, un cinco de febrero (por supuesto, no me quiso
decir el año de su nacimiento). Se inició como guardaparque el 2002,
en la Reserva de Biósfera del Noroeste (RBNO), "conformada por el
Parque Nacional Cerros de Amotape, la Reserva Nacional de Tumbes y el
Coto de Caza El Angolo", junto con la actual especialista del PNCA,
Liliana Reaño. Ellas fueron las primeras féminas que "osaron"
hacer esa mal conceptualizada "chamba" de hombre.
Actualmente, Cecilia es la única mujer de los 18 guardaparques de la
RBNO.
De profesión
ingeniera agrónoma y egresada de la Universidad Nacional de Tumbes,
Cecilia se desarrolló profesionalmente "principalmente" fuera
de su ciudad natal, antes de trabajar como guardaparque. Trabajó para
varias instituciones del Estado, así como para la empresa privada. En
ambos sectores adquirió bastante experiencia y conoció distintas
realidades. Según me contaba, tras los dos primeros años de trabajar
para INRENA, decidió "avanzar dentro de la institución
profesionalmente e ir escalando poco a poco, empezando como guardaparque,
ya que es una base muy importante para comprender el trabajo de la
conservación" .
Cecilia en el bosque
Como me narraba
Cecilia, los guardaparques de la RBNO cumplen con diversas actividades y
encargos que se desprenden de los planes operativos anuales para cada
ANP. Además, realizan otras tareas específicas de acorde a las
necesidades de cada uno de los sectores donde laboran. En su caso, en el
puesto de control de Rica Playa "ubicado a una hora en auto de la
ciudad de Tumbes" las principales actividades están referidas al
registro y orientación de los turistas. Este acceso al PNCA, así como
el Santuario Nacional los Manglares de Tumbes, son dos de los destinos más
visitados en el departamento norteño.
Dentro de todas las
actividades que realiza Cecilia, se encuentran los monitoreos de flora y
de fauna. Por ejemplo, a partir de este año se viene monitoreando la
presencia del cocodrilo de Tumbes (Cocodrylus acutus) y de la nutria del
noroeste (Lutra longicaudus). Si bien aún no ha visto a los reptiles
directamente, sí ha podido registrar su presencia a través de huellas
y rastros. En el caso de las nutrias, estas son más comunes, por lo que
sí las ha podido ver en estado silvestre; privilegio que tienen muy
pocos en la zona.
Además, Cecilia ha
venido apoyando en la investigación dentro de la RBNO y formó parte
del equipo que elaboró el primer manual de las especies forestales
silvestres de la reserva de biósfera. Por otro lado, la gran
experiencia de Cecilia se sustenta en que ha rotado por casi todos los
puestos de vigilancia, lo que le ha permitido conocer de cerca la
realidad de la zona y entender los diversos procesos socioeconómicos y
biológicos que se dan. Esto a su vez le sirve para interactuar mejor
con el público en general y ayudar a la conservación de la diversidad
biológica de la región, lo cual para ella es un gran orgullo.
Cecilia en el Congreso
Cecilia fue una de
las que representó a la RBNO en el I Congreso Nacional de
Guardaparques, por lo cual se siente muy orgullosa. En dicha ocasión
presentó una ponencia referida al ya mencionado manual de especies
forestales silvestres. La experiencia que tuvo aquella oportunidad fue "muy bonita" ya que la
"atención y el trato humano fue
muy bueno". La Intendencia de Áreas Naturales Protegidas (IANP)
del INRENA y todo el personal que organizó el evento, les inyectaron a
los guardaparques muy buena energía, motivándolos a continuar con su
incansable e importante labor.
Uno de los puntos
acordados en dicho Congreso fue que el mismo se realizará cada dos años;
y el próximo, al parecer, se hará justamente el 2008 en la RBNO, tal
como lo comenta Cecilia con mucho orgullo e ilusión (ha prometido
invitarme). Adicionalmente, durante dicho encuentro pudo intercambiar
valiosa información y muchas experiencias que le sirven para el
cumplimiento de sus tareas, así como para alcanzar sus metas
profesionales y seguir dando lo mejor de sí.
Cecilia es de la
opinión de que debería haber muchas chicas más dentro de los
guardaparques de la RBNO y de todas las ANP en general, ya que ellas "le ponen un toque de equilibrio" a su labor. Por ejemplo,
cuando se enfrentan a los taladores, estos se frenan un poco, tanto en
la forma de expresarse, así como en su comportamiento; accediendo a
dialogar más fácilmente. Actualmente, el SINANPE tiene más de 200
guardaparques, de los cuales solo 10 de ellos son mujeres. No obstante,
Cecilia confía en que la cifra de mujeres se irá incrementando.
Ella les pide comprensión a las comunidades y a las autoridades con las
que interactúa día a día en la labor de conservación. Así por
ejemplo, uno de los principales impedimentos para el cumplimiento de sus
labores se da cuando los guardaparques no son reconocidos como
autoridad, pese a serlo, ya que representan al jefe de las ANP. Es
importante entender que ellos cumplen un rol fundamental en la misión
de conservar nuestra diversidad biológica y de generar un desarrollo más
justo para todos a través del aprovechamiento sostenible de nuestros
recursos naturales.
Así también, como comentábamos en nuestra conversa, es muy motivador
trabajar con gente de primer nivel profesional y comprometida "hasta el tuétano" con la conservación. En el caso de la RBNO, doy
fe que todo su personal tiene bien puesta la camiseta. Asimismo, en las
diversas ANP que he visitado en el país, he percibido una gran
identificación y dedicación por parte de todos los guardaparques con
su labor. Vayan desde estas líneas los mejores deseos para estos
sacrificados compatriotas que a veces soportan las embestidas del tiempo
y de nuestra accidentada geografía para cumplir con sus tareas. Sabemos
que deben permanecer varios días totalmente alejados de la "civilización" y de sus familias, además de soportar estoicamente
la soledad para cumplir su importante misión. A todos ellos nuestro
mayor reconocimiento y ¡feliz día del guardaparque!