Las reservas de biósfera y su interesante propuesta |
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Por Enrique Angulo Pratolongo (noviembre de 2007) |
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Además, cumplen tres funciones claramente definidas que se complementan e interrelacionan entre sí: conservar la diversidad biológica; desarrollar estrategias para el mejoramiento de la calidad de vida; y proporcionar la logística, a fin de fomentar y apoyar la investigación. Todas estas funciones incluyen a las poblaciones locales como elemento imprescindible en el cumplimiento de sus objetivos. Los territorios para su reconocimiento como tales, son propuestos por el Estado y reconocidos por el Programa MAB de la UNESCO, convirtiéndose en una categoría de protección reconocida mundialmente.
Tres en uno En la zona núcleo se busca conservar la diversidad biológica y realizar investigaciones, así como actividades de bajo impacto al medio ambiente. La zona de amortiguamiento promueve el desarrollo de actividades compatibles con la conservación, tales como: la educación ambiental, la investigación, y el turismo sostenible. En las zonas de transición se busca desarrollar actividades que permitan una interacción entre las comunidades locales y los diversos organismos que brindan apoyo para manejar el área. Para esta última zona no se requiere de una delimitación expresa, ya que sus funciones, así como los espacios, son adaptativos. Es así como, en el caso del Perú, la propuesta del Gobierno Peruano para el reconocimiento de las RB, no consideró las zonas de transición. Es decir, en ninguna de las tres RB con las que cuenta el país, están definidas las áreas de influencia. Tomando el caso de la Reserva de Biósfera del Noroeste (RBNO), esta está formada por el Parque Nacional Cerros de Amotape, como zona núcleo; por el Coto de Caza el Angolo y la Reserva Nacional de Tumbes, que conforman la zona de amortiguamiento o zona tampón. Como ya se anotó, al momento de su reconocimiento, no se definieron las zonas de transición, sin embargo, en este caso estas vendrían a ser las zonas contiguas a las ANP que la conforman. En el caso de la RBNO, el Gobierno Peruano, a través del Instituto Nacional de Recursos Naturales (INRENA), ha planificado proponer que se anexe a esta RB, el Santuario Nacional los Manglares de Tumbes (SNLMT), el cual fue establecido en 1988. Actualmente, la RBNO tiene un área total de 235 827,99 ha, que resulta de la suma del área de las tres ANP que la conforman.
Las nuevas RB en el mundo La Red Mundial de RB aprobó la ampliación de dos de estas ya existentes: la RB de Frontenac, en Canadá; y la Gran Reserva de Volzhsko-Kamsky, en Rusia. Adicionalmente, la RB del Bayerischer Wald fue retirada por Alemania de la red, ya que esta no cumplía con los requisitos actuales, los mismos que fueron aprobados en 1995. Asimismo, se incluyeron 23 nuevas RB; aumentando, a la fecha, a 529, el número de estos sistemas integrados de conservación y desarrollo. Dentro de las 23 nuevas RB en el planeta, destacan algunas en América del Sur, como la RB Podocarpus – El Cóndor, en Ecuador; que se extiende a lo largo de un tramo de la frontera con el Perú. Esta RB conserva diversos ecosistemas que albergan una alta diversidad biológica, los cuales también se encuentran en Perú como los bosques nublosos, los altos Andes y el páramo. Esta zona colinda con la parte peruana en donde se encuentran el Parque Nacional Ichigkat Muja – Cordillera del Cóndor y la Reserva Comunal Tuntanain, recientemente creados tras la categorización parcial de la Zona Reservada Santiago Comaina. Otra nueva RB es la de los Bosques Templados Lluviosos de los Andes Australes, en Chile; que se encuentra en la zona costera del país sureño y de Argentina. Además, colinda con la RB Andino Norpatagónica (también recientemente reconocida), ubicada en costas argentinas. Ambas RB podrían en un futuro no muy lejano unirse y formar una reserva transfronteriza de gran importancia. Otra RB recién incorporada a la Red Mundial es la de Pereyra Iraola, en Argentina; que protege los últimos hábitats naturales del río de La Plata. Además, las cuencas hidrográficas incluidas en la reserva permiten mantener los acuíferos subterráneos excesivamente explotados, así como abastecer de agua potable sana a la provincia de Buenos Aires. Estas unidades de conservación están distribuidas en casi todo el planeta. Su gestión incluye a varios millones de habitantes que viven en sus zonas de influencia. A más de 30 años de la creación de las RB, es importante rescatar algunos avances en cuanto a su gestión, la cual se ha realizado prioritariamente de manera participativa. Sin embargo, aún resta mucho por hacer. Es difícil tomar siempre en cuenta a las poblaciones locales, ya que existen diversos intereses y distintos actores que a veces hacen muy difícil buscar las mejores estrategias de conservación y desarrollo. |
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Enrique Angulo Pratolongo, periodista / Perú. Correo electrónico: eangulopratolongo@gmail.com |
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Este artículo, aparecido primeramente en la revista Viajeros (www.viajerosperu.com), ha sido publicado en Infoecología con permiso de su autor. |
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