Sobre
selvas y desiertos
...
Y el ave impávida
suspirando
cada día,
se
levanta y anda:
sobrevive
en su simple destino.
Juan
José Beteta (El canto fue ave, 2003)*
Constantine
pasea por los parques, pequeños bosques y otros rincones de su tierra
natal, Inglaterra, grabando en su mente diversos cantos de aves. La
extensa filarmonía que allí se desencadena es el escenario perfecto para
reconocer diferentes cantos. Algunos nos hablan de amor y odio; otros de
miedo, codicia; otros de belleza y pasión. Cada contacto con estas
criaturas aladas fue haciendo que se convirtiera más en
"escuchador" que en observador de aves. Y es que a muchas de
ellas solo se las escucha, mas no se las ve.
Esto
lo digo porque he acompañado varias veces a los observadores de aves y,
mientras ellos se detenían a escuchar los cantos y los diferenciaban unos
de otros (mientras para mí muchas veces eran la misma cosa), yo me
quedaba con la impresión de estar en una sinfonía musical totalmente
desconocida. Constantine afirma que "quien domina el canto de las
aves, es como si tuviera una visión de rayos X". Si bien existen
cantos inconfundibles que permiten identificar especies sin temor a
equivocarse, prevalecen otros cantos que para el común de los mortales
son irreconocibles. A eso se le debe agregar que una sola especie
tiene distintos cantos para situaciones determinadas. Esto hace el
reconocimiento de los cantos mucho más difícil. Según Constantine,
"las aves poseen un gran repertorio y conocerlo significa saber si
son adultas o jóvenes, hembra o macho, si solo cantan, si anuncian
ataque, si están cortejando a su pareja; o si simplemente están
practicando". Pese a que este inglés no ha estudiado ornitología o
algo similar, él mismo se autodefine como una especie de científico
aficionado.
Mark
Constantine publicó el 2006 (en su propia editora) el libro: The Sound
Approach (www.soundapproach.co.uk). Este texto, escrito en primera
persona, narra anécdotas del autor, las cuales pretenden ganar adeptos
para la ornitología. Si bien su obra está basada principalmente en aves
europeas, es interesante conocer el grado de avance que presenta esta
disciplina que es denominada por algunos como bioacústica. Su proyecto ha
reunido varios investigadores reconocidos de Irlanda, Escocia, Finlandia,
Holanda y contiene más de 36 000 grabaciones de cantos.
Este
aficionado es reconocido por los círculos científicos ya que su trabajo
ofrece calidad. Su archivo registra, además del canto, el lugar exacto de
la grabación, la hora del registro y, cuando es factible, la edad y el
sexo del ave, así como los sonidos registrados "detrás de
ellos", ya que en muchas oportunidades el ave responde a estos estímulos.
Adicionalmente, la calidad del sonido es de primera, lo que permite
utilizar estos cantos para una identificación certera en el campo.
Para
compilar todos estos registros, Constantine viajó por lugares remotos en
todo el planeta. Y ante la pregunta: ¿quién financió estos viajes?, la
respuesta es obvia: él mismo. No obstante, según comenta: "He
gastado algunos cientos de miles de euros, pero prefiero no obtener la
cifra exacta para no tener un disgusto con mi mujer". Está claro que
la investigación cuesta, pero definitivamente debe ser vista en nuestro
país como una inversión y no como un gasto inútil.
Cantos
y perfumes
La
empresa (de jabones y perfumes) de Constantine refleja de alguna manera su
modus vivendi. En ella no hay un departamento de mercadotecnia, ni
tampoco hace uso de una publicidad excesiva. La sección de desarrollo está
conformada por él, su esposa y algunos amigos. Su laboratorio parece más
la cocina de una bruja en donde se entremezclan las recetas, las ollas e
ingredientes como limones, paltas, chocolates, piñas y otros. Hace poco
Constantine sacó al mercado un perfume llamado "Go Green" en
base a tomillo, hinojo y cedro; el cual fue dedicado a una activista ecológica.
Así,
para este exitoso empresario y aficionado a las especies aladas, el
perfume y el canto de las aves son dos formas de acción de una misma
estrategia: cortejar, encantar y hechizar para seducir. Constatine afirma
que "el perfume y la música no necesitan teoría ni palabras, ambas
cosas actúan directamente en nuestras sensaciones". Asimismo,
sostiene que "quien no conoce de este tema, piensa que los cantos son
inofensivos e inocentes; no obstante, la verdad es otra: el canto de las
aves es un arma en la despiadada lucha por sobrevivir. En ella se engaña,
se despista y se burla a los rivales; y generalmente, se trata de la vida
o la muerte".
Cantar
para sobrevivir
En
el mundo de las aves, aquella que no cuida su territorio con cantos
agresivos y altos, así como aquella que no puede obtener una pareja
mediante la combinación de sus cantos y de una conducta condicionada por
los genes, es arrollada por la evolución; es decir, desaparece. En esa
dirección, según Constantine, "es por eso que las aves cantan tan
bonito, ya que si no lo hacen, estas son sacadas fuera de circulación".
Estos
afanosos cantores utilizan todo tipo de artimañas y ocasionan diversos
dolores de cabeza a los birdwatchers e investigadores. Existen algunas
especies que imitan el canto de otras aves, lo que significa reconocer
posiblemente otra ave de la que se cree haber escuchado. Se las saben
todas. Asimismo, existen algunas plumíferas que han adaptado diversos
sonidos "humanos" —como timbres de celulares— en su
repertorio, lo que a largo plazo puede ser perjudicial, pues esto
ocasionaría que muchas aves no se puedan comunicar entre sí; y según
Constantine "podría generar una nueva especie alada". Para
analizar e identificar este fenómeno, este aficionado inglés, a través
de su obra, intenta reclutar a muchos observadores de aves a fin de
conocer la "gramática y ortografía" de los sonogramas. De esta
manera, Constantine busca que los "pajareros" identifiquen los
sonogramas, que son como el mapa del canto y que estos se utilicen para
identificar a las plumíferas. Para este apasionado, todos los
observadores de aves deberían dominar estos elementos de identificación.
En mi opinión, yo los veo como el DNI de una especie, no obstante, por
ahora la identificación se hace mayormente en base a avistamientos,
utilizando de manera complementaria el canto.
Constantine
acaba de publicar: Petrels: night and day. A sound approach guide,
dedicado a aves marinas como los petreles y pardelas, los cuales son
extremadamente difíciles de grabar. Ojalá que en el Perú se pueda en
algún momento hacer este tipo de cosas. Aves no nos faltan.
*
El título de este artículo es prestado del poemario de un gran amigo,
Juan José Beteta, con quién trabajé algunos años. Su pluma florida,
culta y contundente me brindó lecciones de cómo hacer de la escritura
una manera de luchar y de decir lo que hay que decir.