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Madrid,
mayo
de
2003.-
A
pesar
de
su
juventud,
Ricardo
Aguilar
lleva
más
de
20
años
dedicado
a
la
protección
de
la
naturaleza.
Actualmente
dirige
el
Centro
de
Estudios
del
Medio
Ambiente
de
la
FUHEM
(Fundación
Hogar
del
Empleado)
que
ha
sido
galardonado
por
MDO
con
el
premio
a
la
solidaridad
ambiental.
|
¿Qué
despertó
su
interés
por
el
medio
ambiente?
Siempre
me
ha
gustado
la
naturaleza
y
considero
que
he
estado
permanentemente
en
contacto
con
ella.
No
puedo
decir
que
un
evento
despertó
mi
interés
por
el
medio
ambiente,
ya
que
desde
que
tengo
uso
de
razón
me
he
sentido
fuertemente
atraído
hacia
el
mar,
la
montaña,
los
bosques.
Desde
niño
mi
mundo
estaba
relacionado
con
el
medio
en
el
que
vivía;
paseaba
por
el
campo,
recogía
frutos,
perseguía
a
los
insectos,
observaba
a
las
aves
y,
para
colmo,
mis
juegos
y
juguetes
eran
puzzles,
naipes
o
dominós
de
animales.
Según
he
ido
teniendo
más
oportunidades
para
conocer
el
medio
ambiente,
mi
pasión
por
él
ha
ido
creciendo.
¿Se
considera
más
un
ecologista
o
un
divulgador
medioambiental?
La
verdad
es
que
nunca
me
he
preocupado
mucho
por
autocalificarme.
Al
principio
me
contentaba
con
observar
y
disfrutar
de
la
naturaleza
pero,
según
iba
percibiendo
su
deterioro,
comprendí
que
era
necesario
tomar
un
posición
más
activa
y
defenderla,
por
lo
que
puede
considerárseme
ecologista.
Con
los
años
he
ido
viendo
que
la
mejor
forma
de
conservar
nuestras
riquezas
naturales
era
haciendo
públicos
tanto
los
problemas
como
las
soluciones
y
los
tesoros
que
tiene
la
naturaleza,
por
lo
que
también
he
dedicado
mucho
tiempo
a
ser
divulgador
ambiental.
Básicamente,
considero
que
es
imposible
entender
la
vida
sin
una
fuerte
conexión
con
todo
aquello
que
te
rodea.
Tal
vez
tan
sólo
sea
un
egoísta
que
defiende
con
uñas
y
dientes
aquello
que
considero
tan
parte
de
mí
como
mi
propio
cuerpo.
|
La
FUHEM
le
"fichó"
para
potenciar
la
línea
medioambiental
de
sus
colegios
y
coordinar
el
prestigioso
Informe
WorldWatch
sobre
el
estado
del
Planeta.
Es
un
reconocido
experto
en
temas
marinos.
Sus
estudios
sobre
cetáceos,
delfines
o
tortugas
le
han
otorgado
prestigio
internacional.
Conoce
muy
bien
los
problemas
pesqueros
y
se
duchó
durante
años
contra
las
redes
de
deriva,
codo
a
codo
con
las
cofradías
de
pescadores
del
Cantábrico.
Durante
la
catástrofe
del
"Prestige"
alertó
sobre
la
presencia
de
barcos
de
las
mismas
características
que
entraban
continuamente
en
los
puertos
españoles.
Ahora
está
preparando,
en
colaboración
con
La
Casa
Encencida,
una
exposición
para
recordarnos
la
responsabilidad
que
hemos
contraido
sobre
los
bienes
comunes
de
la
Humanidad.
|
¿Cree
que
los
chavales
están
suficientemente
concienciados
sobre
los
problemas
de
nuestro
entorno?
En
la
última
década
la
concienciación
ambiental
se
ha
incrementado
muchísimo.
Hace
veinte
años
hablar
de
ecología
o
de
medio
ambiente
era
como
hablar
de
extraterrestres.
Ahora
hasta
los
más
jóvenes
saben
lo
que
es
reciclar,
la
contaminación,
ahorrar
recursos,
conservar
los
bosques...
A
pesar
de
ello
todavía
estamos
en
una
fase
intermedia.
Tras
haber
aprendido
cuáles
son
los
problemas
ambientales
y
que
existen
soluciones,
falta
un
paso
más,
que
es
empezar
a
vivir
de
forma
coherente.
Es
decir,
hacer
que
esta
concienciación
pase
de
nuestra
cabeza
a
nuestras
actuaciones.
Seguimos
estando
imbuidos
en
una
sociedad
tremendamente
consumista
que
le
cuesta
poner
en
marcha
la
lógica.
Estamos
cegados
con
los
abalorios
y
cuentas
de
colores
que
nos
ha
traído
la
edad
moderna.
Usted
es
un
enamorado
de
los
parques
de
la
ciudad.
Si
no
existieran
parques
en
las
ciudades
difícilmente
se
podría
sobrevivir
en
ellas.
Esos
pedazos
de
naturaleza
que
aparecen
por
distintos
lugares
de
la
ciudad
son
pequeños
recordatorios
de
lo
que
hubo
anteriormente
en
estos
lugares.
Cuanto
más
salvajes
son,
más
interesantes.
Por
suerte,
Madrid
cuenta
con
numerosos
parques,
algunos
realmente
especiales,
como
la
Casa
de
Campo.
A
veces
me
apena
que
muchas
personas
no
sepan
mirar
la
riqueza
que
albergan.
Ver
cómo
en
un
metro
cuadrado
puedes
encontrar
decenas
de
especies
diferentes,
o
cómo
la
aparición
o
desaparición
de
determinadas
aves,
flores
e
insectos
te
va
marcando
el
tiempo.
Me
sorprende
que
en
Madrid
todavía
puedan
observarse
halcones,
águilas,
erizos,
comadrejas,
mariposas
macaón
y
muchas
otras
especies
que
parecen
exclusivas
de
zonas
más
silvestres.
O
que
en
una
zona
como
la
Casa
de
Campo
puedas
identificar
más
de
80
especies
diferentes
de
árboles.
Me
gusta
visitar
los
parques
y
sentir
toda
su
historia.
¿Qué
podemos
hacer
los
madrileños
para
contribuir
a
mejorar
nuestro
entorno?
Mucho.
Y
esto
lo
digo
de
forma
tajante.
Una
gran
ciudad
en
uno
de
los
países
más
ricos
del
mundo
tiene
una
gran
deuda
con
el
medio
ambiente
mundial.
Gastamos
y
derrochamos
enormes
cantidades
de
recursos
y
generamos
multitud
de
residuos
y
emisiones
contaminantes.
Debemos
hacer
un
gran
esfuerzo
para
reducir
nuestro
consumo
de
materias.
Utilizar
la
energía,
el
agua,
los
materiales
de
construcción,
el
coche
y
demás
comodidades
y
utensilios
de
una
forma
mucho
más
racional.
Todos
somos
conscientes
de
lo
que
estamos
haciendo
mal,
pero
nos
cuesta
dar
el
paso
para
poner
remedio.
Las
soluciones
están
ahí
y
no
supondrían
ningún
tipo
de
pérdida
en
nuestra
calidad
de
vida.
Pero,
de
momento,
animaría
a
todo
el
mundo
a
que
conociera
mejor
su
entorno.
Creo
que
al
comprender
lo
que
te
rodea
terminas
por
encariñarte
con
ello.
Y
siempre
es
más
difícil
agredir
aquello
que
te
gusta.
Es
la
mejor
estrategia
para
proteger
tu
entorno.
¿En
qué
proyectos
trabaja
actualmente?
Por
una
parte,
estoy
realizando
con
los
profesores
de
los
centros
escolares
de
la
FUHEM
diversos
trabajos
de
educación
ambiental.
En
estos
momentos
estamos
elaborando
un
libro
para
la
interpretación
del
paisaje
urbano.
Como
decía
antes,
creo
que
conocer
tu
medio
es
una
de
las
tareas
más
prometedores
y
con
proyección
para
la
concienciación
ecológica.
Por
otra,
estoy
volcado
en
un
trabajo
(exposición,
libro,
charlas,
etc.)
sobre
la
situación
de
los
grandes
bienes
comunes
de
la
sociedad:
el
agua,
los
mares,
la
atmósfera,
la
tierra
y
la
biodiversidad,
así
como
su
relación
con
muchos
de
los
conflictos
sociales
más
importantes
del
planeta.
Pero
no
puedo
olvidar
una
de
las
áreas
en
la
que
he
trabajado
durante
25
años,
los
océanos.
Estoy
elaborando
algunos
proyectos
sobre
pesquerías,
especies
marinas
en
peligro
y
degradación
oceánica.
¿Nos
puede
avanzar
los
aspectos
más
destacados
del
último
informe
WorldWatch
sobre
el
estado
del
Planeta?
El
informe
de
2003
sobre
"La
Situación
del
Mundo"
del
Worldwatch
Institute
intenta
dar
algunas
pinceladas
de
optimismo
en
un
mundo
en
el
que
la
mayoría
de
las
tendencias
apuntan
en
otra
dirección.
Se
habla
de
los
avances
en
la
reducción
de
los
gases
destructores
de
la
capa
de
ozono,
en
la
menor
incidencia
de
algunas
enfermedades
como
la
polio,
en
la
mejora
de
algunas
zonas
naturales,
el
incremento
en
la
producción
de
energías
renovables...
pero
no
olvida
ese
tren
de
destrucción
que
sigue
azotando
al
planeta:
la
perdida
de
biodiversidad,
en
especial
el
caso
de
las
aves,
la
gran
cantidad
de
residuos
que
genera
la
minería
mundial,
la
desesperada
situación
de
hambruna
que
padecen
cientos
de
millones
de
personas.
Y
refiriéndonos
a
España,
no
podíamos
olvidar
la
enorme
catástrofe
del
"Prestige",
ni
el
reto
que
suponen
los
nuevos
recortes
en
el
sector
pesquero
que
se
impulsan
desde
la
Unión
Europea.
Dicen
que
Madrid
es
el
mayor
puerto
de
España
¿cómo
afectará
a
los
madrileños
esa
disminución
de
la
flota
pesquera
anunciada
por
el
comisario
Fischler?
Madrid
es
el
mayor
puerto
no
sólo
de
España,
sino
de
Europa
y
el
segundo
del
mundo,
tras
Tokio.
Somos
grandes
consumidores
de
recursos
pesqueros
y
los
recortes
pueden
afectarnos,
pero
no
tanto
como
a
las
comunidades
costeras
dedicadas
a
la
pesca
ya
que,
lo
que
no
traigamos
de
nuestro
litoral
vendrá
de
países
y
aguas
lejanos,
como
Namibia,
Argentina,
Guinea
Conakry,
Malvinas,
etc.
Somos
grandes
compradores
y
no
le
hacemos
ascos
a
la
procedencia
del
pescado.
En
esto
si
que
deberíamos
cambiar
y
volvernos
mas
exigentes,
solicitando
más
calidad,
saber
la
forma
en
que
han
sido
extraídos
esos
recursos
y
qué
efectos
ha
tenido
sobre
el
ecosistema
marino.
¿Qué
significa
para
usted
el
premio
de
MDO
a
la
solidaridad
ambiental?
Ha
sido
un
premio
que
ha
llegado
en
un
momento
muy
oportuno.
Tanto
personalmente,
como
desde
el
Centro
de
Estudios
del
Medio
Ambiente,
estamos
haciendo
importantes
apuestas
por
más
y
mejores
trabajos
medioambientales.
Por
lo
tanto,
el
galardón
concedido
por
MDO
gratifica
y
anima
a
continuar
con
estos
proyectos.
Es
un
apoyo
a
una
labor
que,
en
muchas
ocasiones,
se
realiza
a
contracorriente
y
enfrentándose
a
muchos
problemas.
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