Otra
de las conclusiones del artículo es la siguiente: cuanto más se
invierta en un área protegida, más gente se ubicará en sus
alrededores. Las inversiones en estos territorios producen que la
nula o poca infraestructura alrededor se incremente, originando un
impacto muchas veces negativo en los terrenos protegidos. Esto
debido a que la infraestructura implementada la cual por lo general
no existe en zonas cercanas es un punto de atracción a diversos
pobladores que ven en ella una manera de satisfacer sus necesidades.
En
esa dirección, los científicos responsables del estudio afirman
también que en las zonas adyacentes a las áreas protegidas existirían
mejores posibilidades de trabajo. Tal situación es una razón
poderosa para ocasionar una migración humana que, en muchos casos,
tiene consecuencias negativas para la flora y fauna protegida. El
estudio mencionado refuta la muy mencionada teoría de que la
existencia de los parques nacionales y otras unidades de conservación
significa una nueva forma de colonialismo que le niega a las
poblaciones el uso y aprovechamiento tradicional de los recursos
naturales que por generaciones han realizado en sus territorios y de
los cuales, en diversas ocasiones, depende su supervivencia.
Materiales
y métodos
Para el estudio
mencionado se revisó la situación de 306 áreas protegidas (de las
2 712 registradas en la World Database on Protected Areas)
pertenecientes a 45 países de los continentes ya mencionados.
Aquellas que fueron elegidas pertenecen a las categorías I y II
propuestas por la International Union for Conservation of Nature (IUCN).
Según esta clasificación, que comprende seis categorías definidas
por sus objetivos de manejo, todos estos espacios están dedicados a
la protección y mantenimiento de la diversidad biológica, de los
recursos naturales y culturales asociados; así como al manejo a
través de medios legales u otros que sean efectivos.
La
categoría I incluye dos subcategorías (a y b). La subcategoría
"a" reúne áreas protegidas que garantizan una protección
estricta de la naturaleza y en donde solo se permite la investigación
científica. En ellas se preservan ecosistemas representativos de
alto valor biológico. La subcategoría "b" agrupa áreas
protegidas que son manejadas exclusivamente para proteger la
naturaleza en ecosistemas que no han sido mayormente modificados y
que mantienen gran parte de su estructura original. La categoría II
está conformada por parques nacionales, los mismos que protegen
ecosistemas íntegros y en donde no está permitida ninguna
actividad extractiva. Tan solo se permiten la investigación,
educación y el turismo manejado; siempre y cuando estas actividades
se adapten a los niveles estrictos de protección.
En
el Perú, las Áreas Naturales Protegidas (ANP) del Servicio
Nacional de Áreas Naturales Protegidas (SERNANP) que podían ser
incluidas dentro de las dos categorías de la IUCN elegidas para
este estudio (I y II) son exclusivamente aquellas de uso indirecto,
es decir, solo los parques nacionales; ya que los santuarios
nacionales y los santuarios históricos están considerados para la
IUCN como categorías III y V.
Adicionalmente,
para el estudio se excluyeron áreas protegidas en ecosistemas
marinos e islas, así como aquellas que tienen una extensión menor
a 10 km² y que fueron establecidas después del año 1995. Bajo
todas estas condiciones, en el Perú se evaluaron los parques
nacionales Cerros de Amotape, en Tumbes y Piura; Manu, en Cusco y
Madre de Dios; y Río Abiseo, en San Martín.
Inferencias
Salteándome la metodología, la cual, después de revisar el
material de soporte del artículo, debo confesar, no entendí en su
totalidad, comentaré algunos puntos del estudio que me llamaron la
atención. Así, revisando un poco las cifras, se estudiaron el
siguiente número de áreas protegidas en los países de América
Latina: 17 en Argentina, 6 en Bolivia, 35 en Brasil, 14 en Chile, 15
en Colombia, 11 en Costa Rica, 7 en Ecuador, 9 en Guatemala, 7 en
Honduras, 12 en México, 3 en Panamá, 5 en Paraguay y 13 en
Venezuela.
A
la fecha, el Perú cuenta con 53 ANP y 10 zonas reservadas (que
protegen el 14,04% del territorio nacional), de las cuales 12 (19%)
son parques nacionales. Es así como solo se estudiaron tres de
nuestros parques nacionales, cuya extensión total suma más de 2
millones de hectáreas. En comparación, las áreas estudiadas en
Costa Rica suman poco más de 850 mil hectáreas y las de Colombia
casi 4 millones de hectáreas.
Adicionalmente,
se reporta que en los últimos 30 años, la extensión total de las
áreas protegidas en el planeta ha aumentado en 500%. Hasta antes
del presente informe, los expertos no se ponían de acuerdo en
establecer si dicha situación revertía positivamente en las
poblaciones aledañas a las zonas protegidas. Y es así como, según
el estudio, se determinó que en 245 de estas zonas de protección
el crecimiento demográfico alrededor de ellas fue mayor que en
otros territorios rurales de los países correspondientes.
El
estudio determina que tal situación se presenta debido a que las
posibilidades de desarrollar actividades productivas cerca de los
terrenos protegidos son mayores. Esto tiene consecuencias negativas
para la conservación de la diversidad biológica debido al
establecimiento de poblaciones humanas y a actividades que derivan
de tal situación como la tala ilegal, la cacería, la quema de
terrenos para la agricultura y la construcción de obras viales y de
infraestructura (caminos, pozos, viviendas).
Se
menciona además que en algunos casos, la cifra de hectáreas
deforestadas en las áreas protegidas con una alta población humana
es mayor en comparación con otras zonas del país. Irónicamente,
la protección de la diversidad biológica cerca de estas zonas
protegidas es más complicada de lo que se supone debido a la
situación descrita.
Conclusiones
y recomendaciones
Resumiendo en una idea lo anteriormente expuesto, utilizaré las
palabras del biólogo conservacionista de la Universidad de
California, Justin Brashares: "Los parques nacionales se han
vuelto en imanes para la colonización humana."; así como las
del ecologista en trópicos S. Joseph Wright, del Smithsonian
Tropical Research Institute de Balboa Panamá: "Los parques son
atractivos e impulsan la vida de la gente." y "El mensaje
viene a través de la belleza y la limpieza."; es decir, los
territorios conservados son nuevos y están prestos a ser utilizados
para la supervivencia de humanos y no necesariamente de la flora y
fauna.
Si
bien otros estudios proponen desarrollar y usar mejor las zonas de
amortiguamiento de las áreas protegidas para que la actividad
humana no impacte mucho en los ecosistemas protegidos, la dimensión
de este estudio creo que va más allá. Es por eso que son necesarias
mayores investigaciones socio-ambientales para determinar los
patrones de los movimientos humanos alrededor de las zonas
protegidas, buscando encontrar un equilibrio que incentive un
desarrollo con el menor grado de impacto en la diversidad biológica
que se protege.
La
colonización no regulada de territorios trae consigo otro problema,
que es la imposición de nuevas culturas con consecuencias que
pueden ser muy perjudiciales para los pueblos originarios que viven
cerca de las áreas protegidas y que han adquirido un uso regulado
de los recursos naturales que puede ir acorde con los objetivos de
conservación planteados al momento de establecer estos territorios
protegidos. Tema harto complicado, pero que no podemos ignorar.