Áreas Naturales Protegidas: 
¿buenas para el hombre, malas para la naturaleza?

Por Enrique Angulo Pratolongo (septiembre de 2008)

En la edición 321 de la revista científica Science apareció el siguiente artículo: "Accelerated Human Population Growth at Protected Area Edges", donde se sustenta que la implementación de áreas protegidas resulta ser más beneficiosa para las poblaciones locales que para la flora, fauna, el paisaje y los procesos ecosistémicos que en ellas se conservan. Según el estudio, en África subsahariana (que incluye a todos los países al sur del desierto del Sahara) y en América Latina se observa que las poblaciones adyacentes a las áreas protegidas aumentan alrededor de las mismas, lo que juega en contra de lo que se pretende proteger.

Otra de las conclusiones del artículo es la siguiente: cuanto más se invierta en un área protegida, más gente se ubicará en sus alrededores. Las inversiones en estos territorios producen que la nula o poca infraestructura alrededor se incremente, originando un impacto muchas veces negativo en los terrenos protegidos. Esto debido a que la infraestructura implementada la cual por lo general no existe en zonas cercanas es un punto de atracción a diversos pobladores que ven en ella una manera de satisfacer sus necesidades.

En esa dirección, los científicos responsables del estudio afirman también que en las zonas adyacentes a las áreas protegidas existirían mejores posibilidades de trabajo. Tal situación es una razón poderosa para ocasionar una migración humana que, en muchos casos, tiene consecuencias negativas para la flora y fauna protegida. El estudio mencionado refuta la muy mencionada teoría de que la existencia de los parques nacionales y otras unidades de conservación significa una nueva forma de colonialismo que le niega a las poblaciones el uso y aprovechamiento tradicional de los recursos naturales que por generaciones han realizado en sus territorios y de los cuales, en diversas ocasiones, depende su supervivencia.

 

Materiales y métodos  
Para el estudio mencionado se revisó la situación de 306 áreas protegidas (de las 2 712 registradas en la World Database on Protected Areas) pertenecientes a 45 países de los continentes ya mencionados. Aquellas que fueron elegidas pertenecen a las categorías I y II propuestas por la International Union for Conservation of Nature (IUCN). Según esta clasificación, que comprende seis categorías definidas por sus objetivos de manejo, todos estos espacios están dedicados a la protección y mantenimiento de la diversidad biológica, de los recursos naturales y culturales asociados; así como al manejo a través de medios legales u otros que sean efectivos.

La categoría I incluye dos subcategorías (a y b). La subcategoría "a" reúne áreas protegidas que garantizan una protección estricta de la naturaleza y en donde solo se permite la investigación científica. En ellas se preservan ecosistemas representativos de alto valor biológico. La subcategoría "b" agrupa áreas protegidas que son manejadas exclusivamente para proteger la naturaleza en ecosistemas que no han sido mayormente modificados y que mantienen gran parte de su estructura original. La categoría II está conformada por parques nacionales, los mismos que protegen ecosistemas íntegros y en donde no está permitida ninguna actividad extractiva. Tan solo se permiten la investigación, educación y el turismo manejado; siempre y cuando estas actividades se adapten a los niveles estrictos de protección.

En el Perú, las Áreas Naturales Protegidas (ANP) del Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas (SERNANP) que podían ser incluidas dentro de las dos categorías de la IUCN elegidas para este estudio (I y II) son exclusivamente aquellas de uso indirecto, es decir, solo los parques nacionales; ya que los santuarios nacionales y los santuarios históricos están considerados para la IUCN como categorías III y V.

Adicionalmente, para el estudio se excluyeron áreas protegidas en ecosistemas marinos e islas, así como aquellas que tienen una extensión menor a 10 km² y que fueron establecidas después del año 1995. Bajo todas estas condiciones, en el Perú se evaluaron los parques nacionales Cerros de Amotape, en Tumbes y Piura; Manu, en Cusco y Madre de Dios; y Río Abiseo, en San Martín.

 

Inferencias
Salteándome la metodología, la cual, después de revisar el material de soporte del artículo, debo confesar, no entendí en su totalidad, comentaré algunos puntos del estudio que me llamaron la atención. Así, revisando un poco las cifras, se estudiaron el siguiente número de áreas protegidas en los países de América Latina: 17 en Argentina, 6 en Bolivia, 35 en Brasil, 14 en Chile, 15 en Colombia, 11 en Costa Rica, 7 en Ecuador, 9 en Guatemala, 7 en Honduras, 12 en México, 3 en Panamá, 5 en Paraguay y 13 en Venezuela. 

A la fecha, el Perú cuenta con 53 ANP y 10 zonas reservadas (que protegen el 14,04% del territorio nacional), de las cuales 12 (19%) son parques nacionales. Es así como solo se estudiaron tres de nuestros parques nacionales, cuya extensión total suma más de 2 millones de hectáreas. En comparación, las áreas estudiadas en Costa Rica suman poco más de 850 mil hectáreas y las de Colombia casi 4 millones de hectáreas.

Adicionalmente, se reporta que en los últimos 30 años, la extensión total de las áreas protegidas en el planeta ha aumentado en 500%. Hasta antes del presente informe, los expertos no se ponían de acuerdo en establecer si dicha situación revertía positivamente en las poblaciones aledañas a las zonas protegidas. Y es así como, según el estudio, se determinó que en 245 de estas zonas de protección el crecimiento demográfico alrededor de ellas fue mayor que en otros territorios rurales de los países correspondientes.

El estudio determina que tal situación se presenta debido a que las posibilidades de desarrollar actividades productivas cerca de los terrenos protegidos son mayores. Esto tiene consecuencias negativas para la conservación de la diversidad biológica debido al establecimiento de poblaciones humanas y a actividades que derivan de tal situación como la tala ilegal, la cacería, la quema de terrenos para la agricultura y la construcción de obras viales y de infraestructura (caminos, pozos, viviendas).

Se menciona además que en algunos casos, la cifra de hectáreas deforestadas en las áreas protegidas con una alta población humana es mayor en comparación con otras zonas del país. Irónicamente, la protección de la diversidad biológica cerca de estas zonas protegidas es más complicada de lo que se supone debido a la situación descrita. 

 

Conclusiones y recomendaciones
Resumiendo en una idea lo anteriormente expuesto, utilizaré las palabras del biólogo conservacionista de la Universidad de California, Justin Brashares: "Los parques nacionales se han vuelto en imanes para la colonización humana."; así como las del ecologista en trópicos S. Joseph Wright, del Smithsonian Tropical Research Institute de Balboa Panamá: "Los parques son atractivos e impulsan la vida de la gente." y "El mensaje viene a través de la belleza y la limpieza."; es decir, los territorios conservados son nuevos y están prestos a ser utilizados para la supervivencia de humanos y no necesariamente de la flora y fauna.

Si bien otros estudios proponen desarrollar y usar mejor las zonas de amortiguamiento de las áreas protegidas para que la actividad humana no impacte mucho en los ecosistemas protegidos, la dimensión de este estudio creo que va más allá. Es por eso que son necesarias mayores investigaciones socio-ambientales para determinar los patrones de los movimientos humanos alrededor de las zonas protegidas, buscando encontrar un equilibrio que incentive un desarrollo con el menor grado de impacto en la diversidad biológica que se protege.

La colonización no regulada de territorios trae consigo otro problema, que es la imposición de nuevas culturas con consecuencias que pueden ser muy perjudiciales para los pueblos originarios que viven cerca de las áreas protegidas y que han adquirido un uso regulado de los recursos naturales que puede ir acorde con los objetivos de conservación planteados al momento de establecer estos territorios protegidos. Tema harto complicado, pero que no podemos ignorar.

Enrique Angulo Pratolongo, periodista / Perú. 

Correo electrónico: eangulopratolongo@gmail.com

Este artículo, aparecido primeramente en Viajeros Online (www.viajerosperu.com), ha sido publicado en Infoecología con permiso de su autor.

Sigue las novedades de la actualidad ambiental en EFEverde. El periodismo del medio ambiente:  http:www.efeverde.com

Efeverde en Facebook

EFEverde en twitter

EFEverde. Periodismo medioambiental
www.efeverde.com

Estás en www.infoecologia.com