La RNP fue declarada
como tal en 1975 y tiene una extensión de 335 mil Ha. de las cuales, el
65% corresponden a la parte marina. Abarca la costa de los distritos de
Paracas y Salas, pertenecientes a las provincias de Pisco e Ica, en la
región Ica. Al ser una Reserva Nacional, es decir un ANP de uso directo,
en ella se permiten algunas actividades extractivas reguladas, tales como
la pesca y la extracción de mariscos.
Según el Plan Maestro
(2003-2007) de la RNP, desde hace nueve mil años, la zona en la que hoy
se ubica es un área laboral y de subsistencia para las poblaciones que la
habitan. Asimismo, la disponibilidad y abundancia de recursos marinos ha
condicionado el asentamiento de numerosos grupos humanos y sociedades
prehispánicas andinas. La pesca artesanal en la zona de Pisco-Paracas es
una de las principales actividades extractivas. Existen cuatro centros de
operaciones para el desembarque, acopio y comercialización de los
productos marinos en forma artesanal: San Andrés, El Chaco, Lagunilla y
Laguna Grande.
Que todos se mojen
Sería bueno que el gurú de la cocina peruana, Gastón Acurio,
utilice alguna vez parte de su capacidad de rey Midas para apoyar una
campaña que ayude a controlar y combatir este gran problema. ¿Se
imaginan que tengamos que sufrir para obtener un cebiche de pescado?, ¿será
posible sobrevivir sin jaleas, sudados, parihuelas y demás manjares en
base a nuestra diversidad de productos marinos? Yo creo que Gastón y los
demás chefs peruanos están en la obligación de hacer algo, ya que no
solo es importante fomentar y promocionar nuestra cocina, sino también
defender nuestra diversidad biológica sobre la cual se basa la riqueza
gastronómica del país. Estos señores deberían conocer qué es lo que
está pasando y ponerse la camiseta para tomar cartas en el asunto.
Aún disponemos de una
gran variedad de productos biológicos, pero no nos confiemos. Es sabido
que el boom de la cocina es imparable; pero el boom de la dinamita y la
caza indiscriminada y abusiva de peces, debe detenerse de una vez por
todas. Asimismo, es necesario que, en el caso expuesto sobre los
pescadores de Paracas y en general, en lo que acontece en toda la costa
peruana, la Defensoría del Pueblo inicie las labores respectivas, a fin
de impulsar que se sancione a los que atentan contra nuestros recursos
naturales.
Si bien es cierto que
se han ampliado las penas por delitos ambientales en el Código Civil,
urge mayor fiscalización y, en especial, que exista la intención real de
llevar a estos irresponsables peruanos a la cárcel. También debemos
supervisar el cumplimiento de una condena que los desanime a seguir
depredando el país. No debemos tolerar la impunidad, pues a través de
ella nos estamos haciendo el haraquiri. Exijamos que se sancione drásticamente
a los que se afanan en sentarse en los otros.
De más está decir que
a todos nos corresponde luchar contra la corrupción y contra la mala
leche de muchos compatriotas. Es comprensible que cuando el hambre y la
necesidad aprietan, se puede obrar sin pensar en las consecuencias. No
obstante, tal situación no justifica depredar la naturaleza. Para tal
fin, deben existir mecanismos de respuesta que nosotros mismos estamos
obligados a crear y fomentar. Involucrar a las comunidades más
desfavorecidas en la conservación y gestión de los recursos naturales es
uno de los grandes desafíos que tenemos.
Finalmente, ojalá que
así como muchos acudieron en masa a degustar los platos de la I Feria
Gastronómica, realizada hace unas semanas (a la cual fui con más ganas
que expectativas), el público entusiasta y algunos figuretis hagan bulla
para exigir el respeto de nuestra fauna y flora.
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P.s. (1): A propósito
de la mencionada feria y del actual boom de la cocina peruana (incluido el
delivery y la comida para llevar), debería existir un día peruano del
"No uso de descartables". Lo digo porque ese es otro de los
problemas que debemos afrontar: la cantidad de basura que generamos. Según
el ministro del Ambiente, cada peruano genera más de un kilo de residuos
sólidos al día; entre papeles, vidrio, plástico y otros materiales.
Además, Brack Egg estimó que la producción total de esos desperdicios
supera las 22,400 toneladas diarias en el país. Ese día en la feria se
debe haber producido mínimo un par de toneladas de desechos sólidos.