Oceanos/Biodiversidad

¿Quién teme a los tiburones?


Madrid/Londres,  enero de 2005 Por Ricardo Aguilar Rubio para
www.infoecologia.com

Infoecologia.- Para los que nos apasionamos con criaturas como los elasmobranquios nos es difícil entender ese miedo atávico a estos animales cuando las posibilidades de ser atacado y devorado por un tiburón son infinitamente menores a morir electrocutado en casa. Pero las fobias y los temores no suelen atender a razones. El ser humano crea grandes mitos y leyendas alrededor de aquello que no entiende o le provoca pánico, en especial si se trata de un animal que tiene la capacidad de devorarle vivo.

 

Pese a que sólo un pequeño número de tiburones puede llegar a atacar al ser humano, todas las especies están pagando por semejante osadía. Y, por extensión, no sólo los tiburones, sino también muchas otras especies, como rayas, angelotes, peces sierra, mantas, etc.

 

La 8ª Conferencia Anual de la Asociación Europea de Elasmobranquios ha sido un nuevo encuentro de investigadores y admiradores de estos animales. Las ponencias allí presentadas han servido para conocer más sobre estos animales, su biología, las amenazas que sufren, su distribución… y enterrar un poco más las continuas informaciones absurdas y descabelladas que suelen rodear a estos animales. Especialistas, no sólo de Europa, sino de África, América, Asia y Oceanía han aportado los últimos datos sobre las investigaciones que se están realizando sobre estos animales. A continuación se resumen algunas de las más interesantes:

 

-          Tiburón blanco (Carcharodon carcharias)

 

Muchos de los estudios más interesantes se están desarrollando en el Hemisferio Sur, entre Suráfrica y Australia, aunque su presencia también es habitual en las costas este (Florida) y oeste (California) de Estados Unidos o el Mediterráneo, si bien en esta última localización se cree que la población debe estar en grave peligro de desaparición. Tras cinco años sin apenas información, el último dato sobre esta especie en el Mediterráneo procede de Croacia, donde en julio de 2003 unos pescadores de atún capturaron un ejemplar del que dicen que medía alrededor de 6 metros.

 

Los trabajos realizados en Suráfrica han permitido recopilar una extensa información sobre el comportamiento de estos animales, en especial alrededor de Seal Island, donde más de 250 animales han sido identificados. Utilizan estas aguas para capturar a los pinnípedos que se dan cita allí, con niveles de éxito por ataque muy superiores a los de otros predadores.

 

El marcaje de algunos animales ha permitido comprobar las grandes distancias que pueden recorrer. Anteriormente, en aguas del Pacífico se comprobó que los tiburones de la costa californiana migraban hasta las Islas Hawai. Recientemente también se ha podido ver que los animales de Suráfrica llegan hasta las costas australianas.

 

Uno de los datos más interesantes fue que el animal que había sido marcado en Suráfrica y reencontrado en el este de Australia, tras recorrer más de 10.000 kilómetros, era una hembra. Esto contradice la asunción de que son los machos los que realizan los grandes viajes oceánicos, mientras que las hembras son “sedentarias” o de migraciones cortas y más fieles a unos determinados lugares.

 

Las marcas colocadas sobre estos animales también permitieron comprobar que el gran tiburón blanco puede sumergirse hasta profundidades de 1.000 metros y permanecer en aguas con temperaturas por debajo de 4ºC.

 

Los resultados conseguidos también ofrecieron datos para mejorar su conservación y trabajar para alcanzar una protección mayor que cubra todo el rango de distribución de la especie. Esto es especialmente importante en el Sur de África, ya que sólo Suráfrica tiene leyes para proteger al tiburón blanco, mientras que en Mozambique, a cuyas aguas suelen dirigirse algunos de los especimenes de la zona, sigue permitiendo su captura.

 

-          Tiburón peregrino (Cetorhinus maximus)

 

El tiburón peregrino ha sido uno de los elasmobranquios más repetidamente referido en las presentaciones, centrándose principalmente en su presencia en aguas europeas. Esta especie está entre los peces más vulnerables según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. Lamentablemente, pocos gobiernos europeos lo protegen.

 

Se analizó la frecuencia con la que el tiburón peregrino aparecía en aguas del Mar Céltico, al Sur de Inglaterra e Irlanda, al Noroeste de Escocia, alrededor de la Isla de Man, en las costas de la Bretaña francesa y en el Mediterráneo, con especial atención a sus concentraciones en el Adriático y Golfo de León.

 

Un condicionamiento clave para la existencia de este animal filtrador es la presencia de zonas de levantamiento de nutrientes y concentración de zooplancton, ya que, a pesar de su espectacular tamaño (llega a alcanzar los 10 metros), su principal presa son los pequeños organismos marinos que se encuentran en el plancton, como los crustáceos copépodos.

 

La falta o menor volumen de avistamientos en otras zonas del Atlántico puede no deberse a su ausencia en estos lugares, sino a que su visibilidad se ve limitada por encontrarse en capas más superficiales durante la noche (al contrario de lo que ocurre en los lugares detallados anteriormente) y por el día se encuentre en mayores profundidades. Así pareció demostrar uno de los trabajos presentados que se centraba en comprobar la frecuencia y permanencia  de estos animales en superficie y sumergido, asó como su relación con la migración vertical del plancton, que en la mayoría de las zonas marinas sigue la pauta de encontrarse en mayores profundidades durante el día y más superficialmente durante la noche, aunque no en todos los lugares.

 

Se sabe de la presencia de este gran tiburón en otras muchas zonas que no fueron analizadas durante este congreso, como el mar de Alborán, donde todos los años suele producirse alguna captura accidental en redes de arrastre, o en el Oeste de Irlanda, lugar en el que durante siglos se les arponeaba y servían de alimento a los habitantes de las islas de Arán.

 

-          Tiburón ballena (Rhincodon typus)

 

El mayor pez existente en el mundo. Es conocida su presencia en aguas tropicales de todo el Planeta. El reciente Congreso se centró en una de sus localizaciones más importantes; el Caribe. Aparte de las conocidas concentraciones en la zona de Belice, los datos aportados nos permitieron conocer la gran relevancia que las aguas mejicanas tienen para esta especie. Cientos de tiburones ballena aprovechan las corrientes marinas y los grandes levantamientos de nutrientes para alimentarse a sus anchas en aguas de Quintana Roo.

 

El Gobierno mejicano ha creado varias reservas marítimo-terrestres, pero los datos resultantes de los estudios realizados han comprobado que gran parte de la actividad de estos animales y sus mayores concentraciones se dan fuera de los límites protegidos. Las autoridades mejicanas están valorando ampliar las reservas para incluir este importante hábitat, ya que el tiburón ballena es una especie protegida y, además, da cabida a una importante industria turística que tiene que seguir unas pautas de comportamiento para evitar trastornos a estos animales.

 

Otros tiburones:

 

Tras haber repasado los últimos datos sobre los tres mayores tiburones existentes en el mundo (y los únicos incluidos internacionalmente en las listas de especies protegidas), pasemos a ver la situación de otras especies.

 

-          Tiburón nodriza (Carcharias taurus)

 

Australia tienen dos poblaciones importantes de tiburones nodrizas en sus aguas; una de ellas se encuentra en la costa oriental y otra en la occidental, aunque también han sido encontrados animales, en concentraciones no tan importantes, en otras zonas del litoral australiano.

 

La población del oriente australiano ha sufrido un grave descenso en su número y, pese a que está protegida desde 1984, su número ha continuado disminuyendo.

 

Las reservas marinas creadas en esta zona, como Fish Rock, son lugar de cita obligada para miles de submarinistas que quieren observar en su medio a un animal que durante el día pasa casi todo su tiempo desplazándose lentamente cerca del fondo marino o dormitando sobre él.  Cuando llega la noche, la actividad del tiburón nodriza se incrementa y puede desplazarse a más de un kilómetro de donde se encontraba durante las horas de luz.

 

Esta actividad es la que ha permitido también comprobar que las actuales regulaciones para su protección tienen deficiencias muy graves. El 40% de la vida de estos tiburones tiene lugar fuera de las zonas protegidas, entrando en lugares con una alta actividad pesquera y dónde suelen ser capturados accidentalmente, mientras que gran parte del área protegida apenas es utilizada por ellos.

 

-          Tiburón azul (Prionace glauca)

 

También conocido como tintorera, es la especie de tiburón “grande” más común en nuestras aguas, pero sobre la que pesa una fuerte presión a causa de las continuas capturas accidentales en artes de pesca.

 

El Congreso aportó datos sobre el tiburón azul de la costa pacífica de México. Aunque puede superar los 3 metros de longitud, la mayoría de los animales que se observan en esta zona están cercanos a los 1,6 metros, si bien se encontraron algunos especimenes de más de 2,5 metros. Allí se comprobó que el tamaño que necesitan alcanzar estos animales para ser adultos está alrededor de los 180-195 cm. Gracias a los estudios realizados sobre los anillos que se forman en sus vértebras, que sirven a modo de los que se forman en los árboles, se ha podido comprobar que gran parte de los individuos de estas aguas son inmaduros, aunque el rango de edades encontrado abarcaba hasta especimenes de más de 16 años.

 

-          Tiburón limón (Negaprion brevirostris)

 

Nuevas aportaciones sobre el comportamiento y hábitos alimenticios de los juveniles de esta especie en las islas Bikini (Bahamas) han demostrado su preferencia por mojarras (espáridos) y peces batrachoididos, aunque su dieta puede estar compuesta por más de 175 especies de peces y algunos crustáceos que encuentran entre los manglares de estas islas.

 

Cuando el hábitat del tiburón le da la capacidad de elección, los tiburones limones son muy específicos a la hora de diseñar su dieta, pero si no se dan las condiciones necesarias pueden incluir en su “menú” una larga lista de especies.

 

Es un tiburón vivíparo que suele tener entre 1 y 10 crías de un tamaño que raramente alcanza el medio metro. Los juveniles que se encuentran en esta zona atlántica apenas superan el metro de longitud, mientras que sus progenitores pueden llegar a alcanzar un tamaño de 3,8 metros.

 

-          Tiburón gris o trozo (Carcharhinus plumbeus)

 

Lo habremos visto en algunos acuarios y, porqué no, en su hábitat natural. Este espléndido ejemplar de aguas costeras tropicales y subtropicales fue descubierto por primera vez en el Mediterráneo. Llegando a alcanzar un tamaño de casi 250 centímetros es una especie cada vez más difícil de observar en sus presuntos hábitats.

 

Recientes estudios han hallado una importante zona de concentración de estos nerviosos tiburones en el oriente mediterráneo. Suele estar en aguas muy someras de entre 20 y 70 metros, pero en Turquía se llegan a encontrar en apenas unos pocos metros de profundidad.

 

No se sabe aún cual es la utilidad de este hábitat para la especie y se han planteado diferentes hipótesis, incluyendo la de zona de reproducción, dado que la inmensa mayoría de los ejemplares encontrados son hembras (y muchas de ellas preñadas). Pero la observación de partos prematuros y de crías recién nacidas muertas en los fondos marinos genera muchas dudas sobre su situación y cuál puede ser la causa de esta mortalidad. Es conocido que esta especie es vulnerable al estrés ¿podría la presencia de investigadores y submarinistas influir en ello?

 

Trabajos de foto-identificación que tienen en cuenta las características morfológicas externas, tales como manchas en la piel, cicatrices, etc., han permitido identificar a algunos ejemplares  y comprobar que las aguas turcas son lugar de encuentro anual de un importante número.

 

-         La mielga (Squalus acanthias)

 

Muchos han sido los esfuerzos realizados para que este pequeño tiburón fuera incluido en las listas de especies protegidas internacionales. El Gobierno alemán escuchó los requerimientos y consejos de los científicos especialistas y se postuló como propulsor de la inclusión de la mielga en el anexo II de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora (CITES). Lamentablemente, la oposición o indecisión de muchos de los gobiernos europeos no permitió que esta propuesta pasara a ser una realidad.

 

Todos los estudios presentados y realizados recientemente sobre este tiburón indican, sin lugar a dudas, que sus poblaciones están mermando y que pueden llegar a niveles peligrosos para su supervivencia.

 

De pequeño tamaño pero de interés comercial; de larga vida (hasta 70 años), pero de muy baja capacidad reproductiva (dos años de gestación para parir un par de crías); de gran valor ecológico, pero que despierta poco interés público… Muchas situaciones antagónicas que pueden acabar con una especie fascinante.

 

-          La pintarroja (Scyliorhinus canicula)

 

De la misma familia que la mielga pero de menor tamaño (rara vez llega al metro de longitud) y hábitos más costeros. Estas características han permitido su observación detallada en una laguna intermareal del sur de Irlanda para empezar a dilucidar el porqué de las diferencias tan marcadas en el comportamiento y zonas de distribución entre machos y hembras. Pese a su tamaño, se trata de un ágil depredador que se alimento de peces, crustáceos, moluscos, cefalópodos y gusanos poliquetos, entre otros.

 

Los estudios demuestran las diferencias en la predilección de hábitats según el sexo. Mientras las hembras suelen permanecer durante el día escondidas en sus guaridas y cuevas, los machos se dirigen a aguas profundas para alimentarse. Durante la noche, las pautas cambian; los machos van a aguas costeras y las hembras a zonas más profundas.

 

La razón de este comportamiento no se conoce. ¿Podría deberse a una forma eficiente de utilizar las zonas de alimentación? ¿A que las hembras evitan a los machos? ¿A una estrategia de supervivencia?

 

Pese a no correr todavía un serio peligro, es una especie muy sensible a la explotación abusiva. Es ovípara pero sólo puede mantener un huevo en cada oviducto, y cada huevo tarda alrededor de 9 meses en eclosionar, lo que limita considerablemente su capacidad de regeneración.

 

Su bella piel, similar a la de un felino manchado, le da un aspecto que le hace muy atractivo para acuarios.

 

-          Marrajos (Lamnidae)

 

Estos grandes depredadores oceánicos antaño comunes en todos los mares han sufrido un fuerte colapso en muchas de sus poblaciones. Su abundancia en el Atlántico podría haberse visto mermada en casi un 90% y se teme que muchas poblaciones se encuentren separadas y no se produzca apenas intercambio genético, lo que dificultaría aún más su recuperación e incrementaría el peligro de desaparición de determinadas colonias.

 

El marrajo común  (Isurus oxyrhinchus), el marrajo carite (Isurus paucus) y el marrajo sardinero o cailón (Lamna nasus), a pesar de su fiero aspecto, no suelen aparecer nunca en los listados de especies que atacan al ser humano (pero si en la de especies atacadas por humanos).

 

El cailón ha sido una especie también propuesta para su protección en Europa, pero tampoco ha contado con el beneplácito de los políticos. Por el contrario, salvo en Faroes e Islandia donde existen limitaciones, su captura es libre en el las aguas europeas: es decir, se pueden matar y comercializar tantos cailones como se quiera sin límite alguno. ¡Qué gran incongruencia!

 

Otras especies:

 

No sólo las especies detalladas arriba preocupan cada vez más a los investigadores marinos. En general todos los elasmobranquios se encuentran dentro de la categoría “k”, en cuanto a estrategia evolutiva. La categoría “k” es la que se refiere a especies que tiene una baja tasa reproductiva y una gran longevidad; frente a los de categoría “r”, que son los que depositan miles o millones de huevos anualmente y tienen, en la mayoría de los casos, una vida corta (anchoa, jurel, calamar, etc.).

 

Pero los tiburones, rayas y quimeras, además, carecen de otras ventajas de las especies “k”. Muchos animales de baja tasa reproductiva optan por que sus crías tengan una fuerte dependencia de la madre (y en algunos casos de ambos progenitores) para asegurar su supervivencia. Los elasmobranquios, en general, tienen pocas crías, pero no las cuidan ni protegen, al contrario de, por ejemplo, los mamíferos marinos, como delfines y ballenas. Esto hace que estas especies ante un “superpredador”, como el ser humano, sean tremendamente vulnerables.

 

Veamos la situación de otros elasmobranquios:

 

-          Las rayas (Rajidae)

 

Los estudios más importantes en Europa durante los últimos años se han centrado en la raya común (Raja –Dipturus- batis), la raya estrellada (Raja asterias) y la raya de clavos (Raja clavata).

 

Lo más chocante de los resultados es que la raya común es cada día menos común. Puede alcanzar dimensiones enormes (hasta más de 2,5 metros) y es considerada una especie en peligro de extinción, pero ni la legislación española ni la europea la protegen.

 

Ha desaparecido ya de numerosas zonas europeas y sus poblaciones siguen en declive. Pese a ello, sus capturas en pesquerías continúan. El gran tamaño de la especie hace que las legislaciones sobre las mallas de las redes de pesca sean inservibles para la protección de esta especie ya que el tamaño de sus juveniles es mayor que el de los adultos de muchas otras rayas.

 

La raya de clavos, conocida así por las protuberancias que tiene en su dorso, alcanza la mitad de tamaño que la común. Es una de las especies más habituales en nuestras aguas, pero también se está detectando un descenso en sus poblaciones.

 

Al igual que se ha comprobado en el caso del cailón, muchas poblaciones de rayas de clavos podrían estar aisladas y no mantener intercambio genético entre ellas. El seguimiento de diversas rayas marcadas en la desembocadura del Támesis ha permitido comprobar sus fuertes preferencias por zonas muy limitadas, la existencia de diversas poblaciones (algunas con un rango mayor de distribución y otras prácticamente ceñidas a hábitats muy reducidos).  Existe un consenso generalizado sobre la necesidad de reducir el esfuerzo de pesca sobre esta especie y crear áreas protegidas para preservarla. Se espera que estos trabajos permitan conseguir la información necesaria para crear un plan de gestión adecuado para la especie.

 

En cuanto a la raya estrellada, las investigaciones también han mostrado datos interesantes sobre su biología, como la diferencia en la dentición de machos y hembras. Se cree que esto se debe a su función en el  cortejo y apareamiento. En muchos elasmobranquios  los machos suelen “mordisquear” a la hembra durante el cortejo, en especial en las aletas y la zona caudal. Esto puede ser identificado a simple vista en muchos animales a causa de las cicatrices y heridas que muestran. Lo mismo que en algunas especies las hembras han optado por generar una piel más gruesa y una mayor dureza en esta parte de su anatomía para resistir los “embates amorosos” de sus compañeros, los machos han desarrollado una dentición más poderosa. En la raya estrellada el crecimiento de estos dientes se produce durante la madurez de los machos y, especialmente, en la época de reproducción.

 

Interesantes también han sido los datos sobre la posible evolución de las rayas en el continente europeo. Se cree que la presencia de rayas en Europa y, en general en el Hemisferio Norte, se debe a una expansión relativamente reciente. Hace 15 millones de años colonizaron estas aguas a través de animales que vivían hace 50-90 millones de años en la zona antártica. Las diferencias entre las especies encontradas en el Pacífico, el Atlántico y el Índico parecen demostrar que fueron varios los caminos y especies responsables de esta colonización.

 

-          Tiburones de profundidad

 

Algunos de los tiburones de profundidad son “viejos” conocidos de los humanos, sobre todo aquellos que combinan estos hábitats con otros más someros (caso de la mielga), pero las últimas décadas están aportando datos de nuevas especies. Esto se debe principalmente a dos causas: por una parte, la tecnología ha permitido que se puedan realizar investigaciones en zonas de mayor profundidad hasta hace poco inexploradas; por la otra, es debido al imparable desarrollo de las pesquerías. Según se ha ido sobreexplotando la mayoría de las especies comerciales que se encontraban en aguas someras o en zonas de la plataforma continental, el esfuerzo de pesca se ha dirigido, primero hacia el talud, y luego a las grandes profundidades marinas.

 

Salvo en contados casos, los tiburones no son el objetivo de estas nuevas pesquerías, sino una captura accidental que, en muchos casos, suele ser desechada tirándola por la borda.

 

El tiburón portugués o pailona, el quelvacho, la quelva, el negrito, la musola, el musolón, los tollos… Nuevas y no tan nuevas especies que pasan a ser captura frecuente de las pesquerías de fondo.

 

En la mayor parte de los casos se trata de especies de pequeño tamaño -entre 50 y 150 centímetros-, con una baja tasa reproductiva y gran longevidad (y de colores poco vistosos –negro, rosáceo o tonos pálidos-). Se cree que alguna especie podría superar el actual record de la mielga y tener un periodo de gestación de casi 3 años.

 

Muchos de ellos tienen fotósforos o han desarrollado relaciones simbióticas con especies bioluminiscentes para auto-proporcionarse luz en estas profundidades donde la oscuridad es absoluta.

 

Los estudios en el Atlántico van desde la profunda fosa caribeña que se encuentra a pocas millas de la costa jamaicana - donde podría haberse hallado una nueva especie de Centrophorus-, hasta los volcánicos fondos de las Islas canarias (donde ha sido detectado el llamado tiburón de Taiwán o quelvacho de Formosa –Centrophorus niaukang-, una especie poco frecuente en esta parte del Atlántico).

 

La posibilidad de desarrollar pesquerías dirigidas específicamente a estos tiburones genera un gran debate. Su escasa capacidad de regeneración, el hecho de que el tamaño máximo que alcanzan sea muy similar al de cuando son maduros y reproductores por primera vez (lo que dificultaría establecer una talla mínima), que muchos de ellos sean ovovivíparos (por lo que al capturar una hembra habrá muchas posibilidades de que esté “preñada” y por tanto, también se elimine a la siguiente generación) o el hecho de que las capturas estarían principalmente enfocadas en la comercialización de sus aletas y sus hígados (y desperdiciar casi el 70% del animal), hace que estas capturas no cuenten con muchas simpatías.

 

En las Islas Canarias, donde ya existía una pesquería artesanal de este tipo pero que desapareció, se está pensando en ponerla de nuevo en funcionamiento. Es posible que diversificar el rango de especies comerciales pueda relajar la presión sobre otras más someras fuertemente explotadas, pero también es posible, como ha ocurrido en muchas ocasiones, que al final ambas pesquerías (pelágicas y de profundidad) continúen incrementando su esfuerzo y ampliando el rango de hábitats y especies afectados por sobreexplotación.

 

-          Elasmobranquios de agua dulce

 

Al menos unas 45 especies de elasmobranquios viven o se introducen en ríos y lagos de diversas partes del mundo. Son más numerosos los batoideos de los géneros Himantura y Dasyatis, pero también pueden encontrarse peces sierra (Pristidae) y auténticos tiburones, como los tiburones lanza o de estuario, pertenecientes al género Glyphys. Y hasta el tiburón toro, tiburón sarda o jaquetón (Carcharhinas leucas), una de las especies de escualos de mayor peligrosidad para el ser humano, que es frecuente en aguas someras, salobres e incluso entrando en ríos.

 

Pese a que los hemos tenido a nuestro lado durante millones de años, existe un gran desconocimiento sobre estos elasmobranquios. Ese desconocimiento también ha llevado a una casi total ausencia de protección pese a que a las amenazas comunes a todas las especies se les suma las de la convivencia tan cercana con los humanos y aquellas típicas de los ríos (contaminación, embalses, sobreexplotación, etc.).

 

Muchas de estos animales tienen tan mala fama como las especies de agua salada y si en todos los casos es injustificada en este más. Muchas de las pastinacas de agua dulce consumen gran cantidad de insectos, especialmente larvas de mosquitos, con lo que reducen los riesgos de enfermedades infecciosas transmitidos por éstos, tales como la malaria o la fiebre amarilla. Es cierto que algunas especies de pastinacas de aguas dulces y salobres poseen un aguijón que puede producir una picadura muy dolorosa, pero los beneficios de su presencia en estos ecosistemas fluviales son abrumadoramente superiores.

 

Otras interesantes aportaciones:

 

-          Los tiburones de las Seychelles

 

Las pesquerías de las Islas Seychelles han capturado tradicionalmente muchas de las diferentes especies de elasmobranquios de sus aguas (unos 23 tiburones y 68 rayas), pero no ha sido hasta épocas recientes cuando esta actividad ha alcanzado montantes que pueden poner en peligro a muchas de sus poblaciones.

 

Las comunidades locales se han visto incentivadas por el precio que alcanzan las aletas de tiburón en el mercado asiático. También se ha permitido la pesca de tiburón a varios barcos taiwaneses en aguas de Seychelles con el objetivo de exportar hasta 70 toneladas de aletas al año. Por otra parte, muchas flotas industriales con permisos para faenar en la zona también generan gran cantidad de capturas accidentales (entre ellas los grandes cerqueros atuneros españoles y franceses). Y, para colmo, se ha emprendido una pesquería de tiburones de profundidad.

 

Las autoridades de Seychelles, que consiguen una importante fuente de ingresos con los permisos de pesca en sus aguas, están empezando a preocuparse por la situación de los tiburones, ya que otra importante industria podría verse seriamente afectada; la del turismo. El fuerte declive que están mostrando muchas especies podría ahuyentar a los miles de submarinistas que todos los años eligen estas islas como destino para sus vacaciones.

 

Según se ha podido comprobar económicamente, el ecoturismo puede salvar a los tiburones. Mientras que el comercio de aletas de tiburón aporta a Seychelles alrededor de 300.000 euros al año, los submarinistas invierten en las islas anualmente más de 2,5 millones de euros (sólo en cuanto a costes de inmersión, sin incluir los gastos de alojamiento, alimentación, etc.). Similares estimas se han realizado en las Maldivas, donde el deporte del submarinismo aporta cada año más de 2 millones de euros.

 

-          Efecto de los campos electromagnéticos en elasmobranquios

 

Los recientes planes para instalar centrales de producción energética en el mar, en especial aerogeneradores de energía eólica, también forma parte de las preocupaciones que tienen los investigadores marinos. La modificación del fondo marino, el tráfico de buques al desarrollarse las obras, o el ruido emitido durante el periodo de construcción y explotación de estas plantas han centrado muchos de los debates. Pero existe otra perturbación que también puede tener un efecto sobre los elasmobranquios.

 

Como es sabido, tiburones y rayas tienen la capacidad de detectar tanto los campos electro-magnéticos como la electricidad en el agua, lo que los hace sensibles a este tipo de perturbaciones. Los estudios realizados han comprobado que el campo creado alrededor de un cable puede afectar a unos 20 metros alrededor, e incluso a 11 metros bajo el substrato, por lo que las medidas de mitigación, como enterrarlo en el fondo marino no parecen reducir su área de impacto. Teniendo en cuenta que los nuevos planes de instalación de estas centrales eléctricas tienen como objetivo cubrir amplias extensiones con cientos de aerogeneradores conectados por cables, repetidores y concentradores de energía los campos electromagnéticos podrían cubrir varias hectáreas de intrincados laberintos. Su colocación podría actuar como barreras que evitaran la presencia de determinados animales e incluso modificaran su comportamiento. Los resultados no son aún definitivos, por lo que habrá que esperar a investigaciones futuras para conocer cómo pueden verse afectados los elasmobranquios.

 

-          Las quimeras (Holocéfalos)

 

Algunos científicos las consideran parte de un grupo diferenciado (holocéfalos) de los tiburones y rayas hace muchos millones de años, aunque tienen muchas similitudes con los elasmobranquios: son peces cartilaginosos, poseen hendiduras branquiales, los machos lucen pterigopodios (incluso en algunas especies es visible un “pseudo-pterigopodio” en la cabeza), carecen de escamas…, pero son especies aún muy desconocidas.

 

Muchas de ellas viven a profundidades de más de 1.000 ó 2.000 metros y son actualmente objetivo o captura accidental de muchas pesquerías de profundidad.

 

Se las dio el nombre de quimeras dado su extraño aspecto que parece responder a trozos ensamblados de diferentes animales. Desde la quimera común o borrico (Chimaera monstrosa) a las diferentes quimeras narigudas (géneros Rhinochimaera, Harriota y Neoharriota), incluyendo las espectaculares quimeras elefante y “tiburones” fantasma (género Callorhinchus).

 

Los actuales estudios están encontrando más características que relacionan a estos animales con los tiburones, como los electro-receptores (conocidos como ampollas de Lorenzini) que los escualos tienen para detectar a sus presas aun cuando estén escondidas bajo la arena. En quimeras del Atlántico se han podido detectar ampollas similares en la parte inferior del morro de estos animales que parecen tener una función similar a la de los tiburones.

 

Y muchos más:

 

Angelotes, manta rayas, peces sierra, tiburones martillo, torpedos o rayas eléctricas… multitud de especies de elasmobranquios que siguen aportando cada día más información y admiración entre quienes las estudian. El año que viene, en Mónaco, la Asociación Europea de Elasmobranquios volverá a reunirse para exponer los nuevos avances en biología marina y en el conocimiento de estos animales.

 

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