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Oceanos/Biodiversidad ¿Quién teme a los tiburones? |
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Infoecologia.-
Para
los que nos apasionamos con criaturas como los elasmobranquios nos es
difícil entender ese miedo atávico a estos animales cuando las
posibilidades de ser atacado y devorado por un tiburón son
infinitamente menores a morir electrocutado en casa. Pero las fobias y
los temores no suelen atender a razones. El ser humano crea grandes
mitos y leyendas alrededor de aquello que no entiende o le provoca pánico,
en especial si se trata de un animal que tiene la capacidad de devorarle
vivo. Pese
a que sólo un pequeño número de tiburones puede llegar a atacar al
ser humano, todas las especies están pagando por semejante osadía. Y,
por extensión, no sólo los tiburones, sino también muchas otras
especies, como rayas, angelotes, peces sierra, mantas, etc. La
8ª Conferencia Anual de la Asociación Europea de Elasmobranquios ha
sido un nuevo encuentro de investigadores y admiradores de estos
animales. Las ponencias allí presentadas han servido para conocer más
sobre estos animales, su biología, las amenazas que sufren, su
distribución… y enterrar un poco más las continuas informaciones
absurdas y descabelladas que suelen rodear a estos animales.
Especialistas, no sólo de Europa, sino de África, América, Asia y
Oceanía han aportado los últimos datos sobre las investigaciones que
se están realizando sobre estos animales. A continuación se resumen
algunas de las más interesantes: -
Tiburón blanco (Carcharodon carcharias)
Los
trabajos realizados en Suráfrica han permitido recopilar una extensa
información sobre el comportamiento de estos animales, en especial
alrededor de Seal Island, donde más de 250 animales han sido
identificados. Utilizan estas aguas para capturar a los pinnípedos que
se dan cita allí, con niveles de éxito por ataque muy superiores a los
de otros predadores. El
marcaje de algunos animales ha permitido comprobar las grandes
distancias que pueden recorrer. Anteriormente, en aguas del Pacífico se
comprobó que los tiburones de la costa californiana migraban hasta las
Islas Hawai. Recientemente también se ha podido ver que los animales de
Suráfrica llegan hasta las costas australianas. Uno
de los datos más interesantes fue que el animal que había sido marcado
en Suráfrica y reencontrado en el este de Australia, tras recorrer más
de 10.000 kilómetros, era una hembra. Esto contradice la asunción de
que son los machos los que realizan los grandes viajes oceánicos,
mientras que las hembras son “sedentarias” o de migraciones cortas y
más fieles a unos determinados lugares. Las
marcas colocadas sobre estos animales también permitieron comprobar que
el gran tiburón blanco puede sumergirse hasta profundidades de 1.000
metros y permanecer en aguas con temperaturas por debajo de 4ºC. Los
resultados conseguidos también ofrecieron datos para mejorar su
conservación y trabajar para alcanzar una protección mayor que cubra
todo el rango de distribución de la especie. Esto es especialmente
importante en el Sur de África, ya que sólo Suráfrica tiene leyes
para proteger al tiburón blanco, mientras que en Mozambique, a cuyas
aguas suelen dirigirse algunos de los especimenes de la zona, sigue
permitiendo su captura. -
Tiburón peregrino (Cetorhinus maximus) El
tiburón peregrino ha sido uno de los elasmobranquios más repetidamente
referido en las presentaciones, centrándose principalmente en su
presencia en aguas europeas. Esta especie está entre los peces más
vulnerables según la Unión Internacional para la Conservación de la
Naturaleza. Lamentablemente, pocos gobiernos europeos lo protegen. Se
analizó la frecuencia con la que el tiburón peregrino aparecía en
aguas del Mar Céltico, al Sur de Inglaterra e Irlanda, al Noroeste de
Escocia, alrededor de la Isla de Man, en las costas de la Bretaña
francesa y en el Mediterráneo, con especial atención a sus
concentraciones en el Adriático y Golfo de León. Un
condicionamiento clave para la existencia de este animal filtrador es la
presencia de zonas de levantamiento de nutrientes y concentración de
zooplancton, ya que, a pesar de su espectacular tamaño (llega a
alcanzar los 10 metros), su principal presa son los pequeños organismos
marinos que se encuentran en el plancton, como los crustáceos copépodos.
La
falta o menor volumen de avistamientos en otras zonas del Atlántico
puede no deberse a su ausencia en estos lugares, sino a que su
visibilidad se ve limitada por encontrarse en capas más superficiales
durante la noche (al contrario de lo que ocurre en los lugares
detallados anteriormente) y por el día se encuentre en mayores
profundidades. Así pareció demostrar uno de los trabajos presentados
que se centraba en comprobar la frecuencia y permanencia de estos
animales en superficie y sumergido, asó como su relación con la
migración vertical del plancton, que en la mayoría de las zonas
marinas sigue la pauta de encontrarse en mayores profundidades durante
el día y más superficialmente durante la noche, aunque no en todos los
lugares. Se
sabe de la presencia de este gran tiburón en otras muchas zonas que no
fueron analizadas durante este congreso, como el mar de Alborán, donde
todos los años suele producirse alguna captura accidental en redes de
arrastre, o en el Oeste de Irlanda, lugar en el que durante siglos se
les arponeaba y servían de alimento a los habitantes de las islas de
Arán. -
El
mayor pez existente en el mundo. Es conocida su presencia en aguas
tropicales de todo el Planeta. El reciente Congreso se centró en una de
sus localizaciones más importantes; el Caribe. Aparte de las conocidas
concentraciones en la zona de Belice, los datos aportados nos
permitieron conocer la gran relevancia que las aguas mejicanas tienen
para esta especie. Cientos de tiburones ballena aprovechan las
corrientes marinas y los grandes levantamientos de nutrientes para
alimentarse a sus anchas en aguas de Quintana Roo. El
Gobierno mejicano ha creado varias reservas marítimo-terrestres, pero
los datos resultantes de los estudios realizados han comprobado que gran
parte de la actividad de estos animales y sus mayores concentraciones se
dan fuera de los límites protegidos. Las autoridades mejicanas están
valorando ampliar las reservas para incluir este importante hábitat, ya
que el tiburón ballena es una especie protegida y, además, da cabida a
una importante industria turística que tiene que seguir unas pautas de
comportamiento para evitar trastornos a estos animales. Otros
tiburones: Tras
haber repasado los últimos datos sobre los tres mayores tiburones
existentes en el mundo (y los únicos incluidos internacionalmente en
las listas de especies protegidas), pasemos a ver la situación de otras
especies. -
Tiburón nodriza (Carcharias taurus) Australia
tienen dos poblaciones importantes de tiburones nodrizas en sus aguas;
una de ellas se encuentra en la costa oriental y otra en la occidental,
aunque también han sido encontrados animales, en concentraciones no tan
importantes, en otras zonas del litoral australiano. La
población del oriente australiano ha sufrido un grave descenso en su número
y, pese a que está protegida desde 1984, su número ha continuado
disminuyendo. Las
reservas marinas creadas en esta zona, como Fish Rock, son lugar de cita
obligada para miles de submarinistas que quieren observar en su medio a
un animal que durante el día pasa casi todo su tiempo desplazándose
lentamente cerca del fondo marino o dormitando sobre él. Cuando
llega la noche, la actividad del tiburón nodriza se incrementa y puede
desplazarse a más de un kilómetro de donde se encontraba durante las
horas de luz. Esta
actividad es la que ha permitido también comprobar que las actuales
regulaciones para su protección tienen deficiencias muy graves. El 40%
de la vida de estos tiburones tiene lugar fuera de las zonas protegidas,
entrando en lugares con una alta actividad pesquera y dónde suelen ser
capturados accidentalmente, mientras que gran parte del área protegida
apenas es utilizada por ellos. -
Tiburón azul (Prionace glauca) También
conocido como tintorera, es la especie de tiburón “grande” más común
en nuestras aguas, pero sobre la que pesa una fuerte presión a causa de
las continuas capturas accidentales en artes de pesca. El
Congreso aportó datos sobre el tiburón azul de la costa pacífica de México.
Aunque puede superar los 3 metros de longitud, la mayoría de los
animales que se observan en esta zona están cercanos a los 1,6 metros,
si bien se encontraron algunos especimenes de más de 2,5 metros. Allí
se comprobó que el tamaño que necesitan alcanzar estos animales para
ser adultos está alrededor de los 180-195 cm. Gracias a los estudios
realizados sobre los anillos que se forman en sus vértebras, que sirven
a modo de los que se forman en los árboles, se ha podido comprobar que
gran parte de los individuos de estas aguas son inmaduros, aunque el
rango de edades encontrado abarcaba hasta especimenes de más de 16 años.
-
Tiburón limón (Negaprion brevirostris) Nuevas
aportaciones sobre el comportamiento y hábitos alimenticios de los
juveniles de esta especie en las islas Bikini (Bahamas) han demostrado
su preferencia por mojarras (espáridos) y peces batrachoididos, aunque
su dieta puede estar compuesta por más de 175 especies de peces y
algunos crustáceos que encuentran entre los manglares de estas islas. Cuando
el hábitat del tiburón le da la capacidad de elección, los tiburones
limones son muy específicos a la hora de diseñar su dieta, pero si no
se dan las condiciones necesarias pueden incluir en su “menú” una
larga lista de especies. Es
un tiburón vivíparo que suele tener entre 1 y 10 crías de un tamaño
que raramente alcanza el medio metro. Los juveniles que se encuentran en
esta zona atlántica apenas superan el metro de longitud, mientras que
sus progenitores pueden llegar a alcanzar un tamaño de 3,8 metros. -
Tiburón gris o trozo (Carcharhinus plumbeus)
Recientes
estudios han hallado una importante zona de concentración de estos
nerviosos tiburones en el oriente mediterráneo. Suele estar en aguas
muy someras de entre 20 y 70 metros, pero en Turquía se llegan a
encontrar en apenas unos pocos metros de profundidad. No
se sabe aún cual es la utilidad de este hábitat para la especie y se
han planteado diferentes hipótesis, incluyendo la de zona de reproducción,
dado que la inmensa mayoría de los ejemplares encontrados son hembras
(y muchas de ellas preñadas). Pero la observación de partos prematuros
y de crías recién nacidas muertas en los fondos marinos genera muchas
dudas sobre su situación y cuál puede ser la causa de esta mortalidad.
Es conocido que esta especie es vulnerable al estrés ¿podría la
presencia de investigadores y submarinistas influir en ello? Trabajos
de foto-identificación que tienen en cuenta las características morfológicas
externas, tales como manchas en la piel, cicatrices, etc., han permitido
identificar a algunos ejemplares y comprobar que las aguas turcas
son lugar de encuentro anual de un importante número. -
Muchos
han sido los esfuerzos realizados para que este pequeño tiburón fuera
incluido en las listas de especies protegidas internacionales. El
Gobierno alemán escuchó los requerimientos y consejos de los científicos
especialistas y se postuló como propulsor de la inclusión de la mielga
en el anexo II de la Convención sobre el Comercio Internacional de
Especies Amenazadas de Fauna y Flora (CITES). Lamentablemente, la
oposición o indecisión de muchos de los gobiernos europeos no permitió
que esta propuesta pasara a ser una realidad. Todos
los estudios presentados y realizados recientemente sobre este tiburón
indican, sin lugar a dudas, que sus poblaciones están mermando y que
pueden llegar a niveles peligrosos para su supervivencia. De
pequeño tamaño pero de interés comercial; de larga vida (hasta 70 años),
pero de muy baja capacidad reproductiva (dos años de gestación para
parir un par de crías); de gran valor ecológico, pero que despierta
poco interés público… Muchas situaciones antagónicas que pueden
acabar con una especie fascinante. -
La pintarroja (Scyliorhinus canicula) De
la misma familia que la mielga pero de menor tamaño (rara vez llega al
metro de longitud) y hábitos más costeros. Estas características han
permitido su observación detallada en una laguna intermareal del sur de
Irlanda para empezar a dilucidar el porqué de las diferencias tan
marcadas en el comportamiento y zonas de distribución entre machos y
hembras. Pese a su tamaño, se trata de un ágil depredador que se
alimento de peces, crustáceos, moluscos, cefalópodos y gusanos
poliquetos, entre otros. Los
estudios demuestran las diferencias en la predilección de hábitats según
el sexo. Mientras las hembras suelen permanecer durante el día
escondidas en sus guaridas y cuevas, los machos se dirigen a aguas
profundas para alimentarse. Durante la noche, las pautas cambian; los
machos van a aguas costeras y las hembras a zonas más profundas. La
razón de este comportamiento no se conoce. ¿Podría deberse a una
forma eficiente de utilizar las zonas de alimentación? ¿A que las
hembras evitan a los machos? ¿A una estrategia de supervivencia? Pese
a no correr todavía un serio peligro, es una especie muy sensible a la
explotación abusiva. Es ovípara pero sólo puede mantener un huevo en
cada oviducto, y cada huevo tarda alrededor de 9 meses en eclosionar, lo
que limita considerablemente su capacidad de regeneración. Su
bella piel, similar a la de un felino manchado, le da un aspecto que le
hace muy atractivo para acuarios. -
Marrajos (Lamnidae) Estos
grandes depredadores oceánicos antaño comunes en todos los mares han
sufrido un fuerte colapso en muchas de sus poblaciones. Su abundancia en
el Atlántico podría haberse visto mermada en casi un 90% y se teme que
muchas poblaciones se encuentren separadas y no se produzca apenas
intercambio genético, lo que dificultaría aún más su recuperación e
incrementaría el peligro de desaparición de determinadas colonias. El
marrajo común (Isurus oxyrhinchus), el marrajo carite (Isurus
paucus) y el marrajo sardinero o cailón (Lamna nasus), a pesar de su
fiero aspecto, no suelen aparecer nunca en los listados de especies que
atacan al ser humano (pero si en la de especies atacadas por humanos). El
cailón ha sido una especie también propuesta para su protección en
Europa, pero tampoco ha contado con el beneplácito de los políticos.
Por el contrario, salvo en Faroes e Islandia donde existen limitaciones,
su captura es libre en el las aguas europeas: es decir, se pueden matar
y comercializar tantos cailones como se quiera sin límite alguno. ¡Qué
gran incongruencia! Otras
especies: No
sólo las especies detalladas arriba preocupan cada vez más a los
investigadores marinos. En general todos los elasmobranquios se
encuentran dentro de la categoría “k”, en cuanto a estrategia
evolutiva. La categoría “k” es la que se refiere a especies que
tiene una baja tasa reproductiva y una gran longevidad; frente a los de
categoría “r”, que son los que depositan miles o millones de huevos
anualmente y tienen, en la mayoría de los casos, una vida corta
(anchoa, jurel, calamar, etc.). Pero
los tiburones, rayas y quimeras, además, carecen de otras ventajas de
las especies “k”. Muchos animales de baja tasa reproductiva optan
por que sus crías tengan una fuerte dependencia de la madre (y en
algunos casos de ambos progenitores) para asegurar su supervivencia. Los
elasmobranquios, en general, tienen pocas crías, pero no las cuidan ni
protegen, al contrario de, por ejemplo, los mamíferos marinos, como
delfines y ballenas. Esto hace que estas especies ante un “superpredador”,
como el ser humano, sean tremendamente vulnerables. Veamos
la situación de otros elasmobranquios: -
Las rayas (Rajidae) Los
estudios más importantes en Europa durante los últimos años se han
centrado en la raya común (Raja –Dipturus- batis), la raya estrellada
(Raja asterias) y la raya de clavos (Raja clavata). Lo
más chocante de los resultados es que la raya común es cada día menos
común. Puede alcanzar dimensiones enormes (hasta más de 2,5 metros) y
es considerada una especie en peligro de extinción, pero ni la
legislación española ni la europea la protegen. Ha
desaparecido ya de numerosas zonas europeas y sus poblaciones siguen en
declive. Pese a ello, sus capturas en pesquerías continúan. El gran
tamaño de la especie hace que las legislaciones sobre las mallas de las
redes de pesca sean inservibles para la protección de esta especie ya
que el tamaño de sus juveniles es mayor que el de los adultos de muchas
otras rayas. La
raya de clavos, conocida así por las protuberancias que tiene en su
dorso, alcanza la mitad de tamaño que la común. Es una de las especies
más habituales en nuestras aguas, pero también se está detectando un
descenso en sus poblaciones. Al
igual que se ha comprobado en el caso del cailón, muchas poblaciones de
rayas de clavos podrían estar aisladas y no mantener intercambio genético
entre ellas. El seguimiento de diversas rayas marcadas en la
desembocadura del Támesis ha permitido comprobar sus fuertes
preferencias por zonas muy limitadas, la existencia de diversas
poblaciones (algunas con un rango mayor de distribución y otras prácticamente
ceñidas a hábitats muy reducidos). Existe un consenso
generalizado sobre la necesidad de reducir el esfuerzo de pesca sobre
esta especie y crear áreas protegidas para preservarla. Se espera que
estos trabajos permitan conseguir la información necesaria para crear
un plan de gestión adecuado para la especie. En
cuanto a la raya estrellada, las investigaciones también han mostrado
datos interesantes sobre su biología, como la diferencia en la dentición
de machos y hembras. Se cree que esto se debe a su función en el
cortejo y apareamiento. En muchos elasmobranquios los machos
suelen “mordisquear” a la hembra durante el cortejo, en especial en
las aletas y la zona caudal. Esto puede ser identificado a simple vista
en muchos animales a causa de las cicatrices y heridas que muestran. Lo
mismo que en algunas especies las hembras han optado por generar una
piel más gruesa y una mayor dureza en esta parte de su anatomía para
resistir los “embates amorosos” de sus compañeros, los machos han
desarrollado una dentición más poderosa. En la raya estrellada el
crecimiento de estos dientes se produce durante la madurez de los machos
y, especialmente, en la época de reproducción. Interesantes
también han sido los datos sobre la posible evolución de las rayas en
el continente europeo. Se cree que la presencia de rayas en Europa y, en
general en el Hemisferio Norte, se debe a una expansión relativamente
reciente. Hace 15 millones de años colonizaron estas aguas a través de
animales que vivían hace 50-90 millones de años en la zona antártica.
Las diferencias entre las especies encontradas en el Pacífico, el Atlántico
y el Índico parecen demostrar que fueron varios los caminos y especies
responsables de esta colonización. -
Tiburones de profundidad Algunos
de los tiburones de profundidad son “viejos” conocidos de los
humanos, sobre todo aquellos que combinan estos hábitats con otros más
someros (caso de la mielga), pero las últimas décadas están aportando
datos de nuevas especies. Esto se debe principalmente a dos causas: por
una parte, la tecnología ha permitido que se puedan realizar
investigaciones en zonas de mayor profundidad hasta hace poco
inexploradas; por la otra, es debido al imparable desarrollo de las
pesquerías. Según se ha ido sobreexplotando la mayoría de las
especies comerciales que se encontraban en aguas someras o en zonas de
la plataforma continental, el esfuerzo de pesca se ha dirigido, primero
hacia el talud, y luego a las grandes profundidades marinas. Salvo
en contados casos, los tiburones no son el objetivo de estas nuevas
pesquerías, sino una captura accidental que, en muchos casos, suele ser
desechada tirándola por la borda. El
tiburón portugués o pailona, el quelvacho, la quelva, el negrito, la
musola, el musolón, los tollos… Nuevas y no tan nuevas especies que
pasan a ser captura frecuente de las pesquerías de fondo. En
la mayor parte de los casos se trata de especies de pequeño tamaño
-entre 50 y 150 centímetros-, con una baja tasa reproductiva y gran
longevidad (y de colores poco vistosos –negro, rosáceo o tonos pálidos-).
Se cree que alguna especie podría superar el actual record de la mielga
y tener un periodo de gestación de casi 3 años. Muchos
de ellos tienen fotósforos o han desarrollado relaciones simbióticas
con especies bioluminiscentes para auto-proporcionarse luz en estas
profundidades donde la oscuridad es absoluta. Los
estudios en el Atlántico van desde la profunda fosa caribeña que se
encuentra a pocas millas de la costa jamaicana - donde podría haberse
hallado una nueva especie de Centrophorus-, hasta los volcánicos fondos
de las Islas canarias (donde ha sido detectado el llamado tiburón de
Taiwán o quelvacho de Formosa –Centrophorus niaukang-, una especie
poco frecuente en esta parte del Atlántico). La
posibilidad de desarrollar pesquerías dirigidas específicamente a
estos tiburones genera un gran debate. Su escasa capacidad de regeneración,
el hecho de que el tamaño máximo que alcanzan sea muy similar al de
cuando son maduros y reproductores por primera vez (lo que dificultaría
establecer una talla mínima), que muchos de ellos sean ovovivíparos
(por lo que al capturar una hembra habrá muchas posibilidades de que
esté “preñada” y por tanto, también se elimine a la siguiente
generación) o el hecho de que las capturas estarían principalmente
enfocadas en la comercialización de sus aletas y sus hígados (y
desperdiciar casi el 70% del animal), hace que estas capturas no cuenten
con muchas simpatías. En
las Islas Canarias, donde ya existía una pesquería artesanal de este
tipo pero que desapareció, se está pensando en ponerla de nuevo en
funcionamiento. Es posible que diversificar el rango de especies
comerciales pueda relajar la presión sobre otras más someras
fuertemente explotadas, pero también es posible, como ha ocurrido en
muchas ocasiones, que al final ambas pesquerías (pelágicas y de
profundidad) continúen incrementando su esfuerzo y ampliando el rango
de hábitats y especies afectados por sobreexplotación. -
Elasmobranquios de agua dulce Al
menos unas 45 especies de elasmobranquios viven o se introducen en ríos
y lagos de diversas partes del mundo. Son más numerosos los batoideos
de los géneros Himantura y Dasyatis, pero también pueden encontrarse
peces sierra (Pristidae) y auténticos tiburones, como los tiburones
lanza o de estuario, pertenecientes al género Glyphys. Y hasta el tiburón
toro, tiburón sarda o jaquetón (Carcharhinas leucas), una de las
especies de escualos de mayor peligrosidad para el ser humano, que es
frecuente en aguas someras, salobres e incluso entrando en ríos. Pese
a que los hemos tenido a nuestro lado durante millones de años, existe
un gran desconocimiento sobre estos elasmobranquios. Ese desconocimiento
también ha llevado a una casi total ausencia de protección pese a que
a las amenazas comunes a todas las especies se les suma las de la
convivencia tan cercana con los humanos y aquellas típicas de los ríos
(contaminación, embalses, sobreexplotación, etc.). Muchas
de estos animales tienen tan mala fama como las especies de agua salada
y si en todos los casos es injustificada en este más. Muchas de las
pastinacas de agua dulce consumen gran cantidad de insectos,
especialmente larvas de mosquitos, con lo que reducen los riesgos de
enfermedades infecciosas transmitidos por éstos, tales como la malaria
o la fiebre amarilla. Es cierto que algunas especies de pastinacas de
aguas dulces y salobres poseen un aguijón que puede producir una
picadura muy dolorosa, pero los beneficios de su presencia en estos
ecosistemas fluviales son abrumadoramente superiores. Otras
interesantes aportaciones: -
Los tiburones de las Seychelles Las
pesquerías de las Islas Seychelles han capturado tradicionalmente
muchas de las diferentes especies de elasmobranquios de sus aguas (unos
23 tiburones y 68 rayas), pero no ha sido hasta épocas recientes cuando
esta actividad ha alcanzado montantes que pueden poner en peligro a
muchas de sus poblaciones. Las
comunidades locales se han visto incentivadas por el precio que alcanzan
las aletas de tiburón en el mercado asiático. También se ha permitido
la pesca de tiburón a varios barcos taiwaneses en aguas de Seychelles
con el objetivo de exportar hasta 70 toneladas de aletas al año. Por
otra parte, muchas flotas industriales con permisos para faenar en la
zona también generan gran cantidad de capturas accidentales (entre
ellas los grandes cerqueros atuneros españoles y franceses). Y, para
colmo, se ha emprendido una pesquería de tiburones de profundidad. Las
autoridades de Seychelles, que consiguen una importante fuente de
ingresos con los permisos de pesca en sus aguas, están empezando a
preocuparse por la situación de los tiburones, ya que otra importante
industria podría verse seriamente afectada; la del turismo. El fuerte
declive que están mostrando muchas especies podría ahuyentar a los
miles de submarinistas que todos los años eligen estas islas como
destino para sus vacaciones. Según
se ha podido comprobar económicamente, el ecoturismo puede salvar a los
tiburones. Mientras que el comercio de aletas de tiburón aporta a
Seychelles alrededor de 300.000 euros al año, los submarinistas
invierten en las islas anualmente más de 2,5 millones de euros (sólo
en cuanto a costes de inmersión, sin incluir los gastos de alojamiento,
alimentación, etc.). Similares estimas se han realizado en las
Maldivas, donde el deporte del submarinismo aporta cada año más de 2
millones de euros. -
Efecto de los campos electromagnéticos en elasmobranquios Los
recientes planes para instalar centrales de producción energética en
el mar, en especial aerogeneradores de energía eólica, también forma
parte de las preocupaciones que tienen los investigadores marinos. La
modificación del fondo marino, el tráfico de buques al desarrollarse
las obras, o el ruido emitido durante el periodo de construcción y
explotación de estas plantas han centrado muchos de los debates. Pero
existe otra perturbación que también puede tener un efecto sobre los
elasmobranquios. Como
es sabido, tiburones y rayas tienen la capacidad de detectar tanto los
campos electro-magnéticos como la electricidad en el agua, lo que los
hace sensibles a este tipo de perturbaciones. Los estudios realizados
han comprobado que el campo creado alrededor de un cable puede afectar a
unos 20 metros alrededor, e incluso a 11 metros bajo el substrato, por
lo que las medidas de mitigación, como enterrarlo en el fondo marino no
parecen reducir su área de impacto. Teniendo en cuenta que los nuevos
planes de instalación de estas centrales eléctricas tienen como
objetivo cubrir amplias extensiones con cientos de aerogeneradores
conectados por cables, repetidores y concentradores de energía los
campos electromagnéticos podrían cubrir varias hectáreas de
intrincados laberintos. Su colocación podría actuar como barreras que
evitaran la presencia de determinados animales e incluso modificaran su
comportamiento. Los resultados no son aún definitivos, por lo que habrá
que esperar a investigaciones futuras para conocer cómo pueden verse
afectados los elasmobranquios. -
Las quimeras (Holocéfalos) Algunos
científicos las consideran parte de un grupo diferenciado (holocéfalos)
de los tiburones y rayas hace muchos millones de años, aunque tienen
muchas similitudes con los elasmobranquios: son peces cartilaginosos,
poseen hendiduras branquiales, los machos lucen pterigopodios (incluso
en algunas especies es visible un “pseudo-pterigopodio” en la
cabeza), carecen de escamas…, pero son especies aún muy desconocidas. Muchas
de ellas viven a profundidades de más de 1.000 ó 2.000 metros y son
actualmente objetivo o captura accidental de muchas pesquerías de
profundidad. Se
las dio el nombre de quimeras dado su extraño aspecto que parece
responder a trozos ensamblados de diferentes animales. Desde la quimera
común o borrico (Chimaera monstrosa) a las diferentes quimeras
narigudas (géneros Rhinochimaera, Harriota y Neoharriota), incluyendo
las espectaculares quimeras elefante y “tiburones” fantasma (género
Callorhinchus). Los
actuales estudios están encontrando más características que
relacionan a estos animales con los tiburones, como los
electro-receptores (conocidos como ampollas de Lorenzini) que los
escualos tienen para detectar a sus presas aun cuando estén escondidas
bajo la arena. En quimeras del Atlántico se han podido detectar
ampollas similares en la parte inferior del morro de estos animales que
parecen tener una función similar a la de los tiburones. Y
muchos más: Angelotes,
manta rayas, peces sierra, tiburones martillo, torpedos o rayas eléctricas…
multitud de especies de elasmobranquios que siguen aportando cada día más
información y admiración entre quienes las estudian. El año que
viene, en Mónaco, la Asociación Europea de Elasmobranquios volverá a
reunirse para exponer los nuevos avances en biología marina y en el
conocimiento de estos animales.
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