Empresas, gobiernos y la sociedad civil tienen la palabra
El informe WorldWatch 2003 sobre el estado del planeta apunta que ya ha empezado la "revolución ambiental" 

Madrid, junio 2003 (Paloma Larena/Infoecología)

El Centro de Estudios del Medio Ambiente de la FUHEM acaba de presentar el informe WorldWatch 2003 sobre la situación medioambiental del planeta. Este año, el informe llega con algunos datos para el optimismo, al apuntar que ha comenzado la "revolución ambiental" que parecía imposible hace relativamente poco. El reto, dicen los expertos del prestigioso instituto WorldWatch, está en implicar a gobiernos, empresas y sociedad civil "para lograr que la economía mundial pueda reconducirse hacia metas más sostenibles". Afortunadamente ésta es la línea en la que vienen trabajando en nuestro país empresarios, colectivos de ciudadanos, ayuntamientos y comunidades autónomas de muy distinto signo político.

El Informe WorldWatch 2003 analiza cómo la Humanidad responde a las amenazas ambientales, ofreciendo datos para el optimismo. Así, por ejemplo, apunta que ha comenzado la "revolución ambiental" que parecía imposible hace tan sólo unos años. El reto, según este estudio, está en implicar a gobiernos, empresas y sociedad civil para lograr una reconducción de la economía mundial hacia metas más sostenibles. El Instituto WorldWatch, con sede en Washington, es un organismo independiente que analiza los indicadores medioambientales, sociales y económicos con datos de instituciones, científicos, empresas y gobiernos de todo el mundo. El prestigioso informe ha sido editado en España por la Fundación Hogar del Empleado (FUHEM) e Icaria. La desaparición de las aves; la relación entre población, mujeres y biodiversidad; las energías renovables como energías del futuro; los asentamientos precarios y marginales de las grandes urbes y el papel de las religiones en la construcción de un mundo sostenible son algunos de los temas que aborda. 

"Según la presente edición, los resultados de la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible de Johannesburgo hacen más probable que el crecimiento económico sostenible nazca de la colaboración entre empresarios, grupos ciudadanos y gobiernos locales, y no de grandes acuerdos internacionales", explica Ricardo Aguilar, director del CEMA-FUHEM. 

Johannesburgo
De hecho, en Johannesburgo se fraguaron cerca de 280 acuerdos para el desarrollo de proyectos conjuntos entre empresarios y grupos no gubernamentales. Cabe citar un proyecto de colaboración entre las Naciones Unidas, gobiernos nacionales, ONG y el sector privado para fabricar vehículos menos contaminantes y un proyecto denominado "Agua para la Vida", que suministrará agua limpia y servicios de higiene a los pobres en África y en Asia Central. El equipo investigador documenta importantes logros que prueban que la Humanidad es capaz de satisfacer las necesidades de todos con daños mínimos para la Tierra y las generaciones futuras. 

Energía y residuos

Por ejemplo, las energías solar y eólica han aumentado más de un 30 por ciento anual en los últimos cinco años (comparado con un crecimiento anual de sólo el 1 ó el 2 por ciento en el caso de los combustibles fósiles) en Alemania, Japón y España, gracias a políticas que han incentivado su empleo. Igualmente, los esfuerzos en todo el mundo para reducir el uso de los clorofluorocarbonos (CFC), que dañan la capa de ozono, han llevado a un descenso del 81 por ciento de su producción durante la década de 1990 y a una considerable disminución del crecimiento del agujero en la capa de ozono, que previsiblemente comenzará a recuperarse en breve. Otras iniciativas positivas que pueden significar el comienzo de una nueva etapa de progreso económico, mucho menos dañino para los ecosistemas del mundo y para la salud humana, según el investigador Michael Renner, son el aumento del reciclado de coches y la prohibición de los envases de aluminio en algunos países. 

"Si los siete millones de toneladas de latas que han tirado a la basura los americanos entre 1990 y 2000 se hubieran reciclado -precisa Renner-, con el aluminio obtenido se hubieran podido fabricar 316.000 aviones Boeing 737". 

Prestige
El capítulo de la edición española titulado "Del 'Prestige' a la pesca" corresponde a
Ricardo Aguilar, para quien la catástrofe del Prestige es un "botón de muestra" del problema del transporte de sustancias peligrosas por mar y sus consecuencias para el sector pesquero y los ecosistemas. Según este experto, casi 7.000 buques viejos y peligrosos, que superan los 15 años de antigüedad, navegan por los océanos cargados de hidrocarburos y productos químicos. 

De ellos, pasan por aguas europeas cerca de 2.000. En los últimos 30 años se han producido unos 10.000 accidentes de petroleros que han ocasionado vertidos. Aguilar lamenta que cada año entre 6 y 10 millones de toneladas de hidrocarburos van a los océanos. En su opinión, el problema de este tipo de transportes lo sufren los pescadores, que en España constituyen un colectivo muy importante. "La contaminación y el agotamiento de los recursos marinos demandan soluciones imaginativas para evitar la ruina del sector pesquero español", apostilla.


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Más información: Ricardo Aguilar y Worldwatch