Deporte y desarrollo
La candidatura Madrid 2012 se plantea "cero emisiones" de efecto invernadero para cumplir compromiso Kioto

Agosto de 2004, Por Arturo Larena para infoecologia

La candidatura de Madrid a los Juegos Olímpicos de 2012 se plantea un "balance 0" en emisiones de gases de efecto invernadero mediante reducción y medidas compensatorias como ejemplo de "europeísmo ambiental" y de "compromiso con el Protocolo de Kioto", para ser los primeros juegos sostenibles de la historia.

Así lo explicó el responsable de la Oficina Ambiental de Madrid 2012, Antonio Lucio, quien precisó que, aunque no se trata de un objetivo sencillo, no resulta imposible.

 

Este objetivo está recogido en la "Carta verde de Madrid 2012" una "ecodeclaración de principios" de la propuesta madrileña y con la que pretende que las actividades relacionadas con la candidatura, desde la construcción de las infraestructuras a los transportes olímpicos, tengan un impacto equilibrado en materia de emisiones.

 

Previamente habrá que determinar qué emisiones tienen relaciones con los juegos y cuáles no, explicó Lucio, quien avanzó que ya hay acuerdos para desarrollar estos estudios con el Instituto para la Diversificación y el Ahorro de Energía (IDAE), el Ministerio de Medio Ambiente y una universidad.

 

Fuera del cálculo de emisiones estaría lo que es la actividad normal de la ciudad, como industrias, energía o transportes, pero no las cuestiones o actividades vinculadas a los juegos como -puso como ejemplo Lucio- las "emisiones derivadas de los combustibles fósiles empleados por los aviones en los que viajen los turistas que acudan a los juegos".

 

Para lograr el "balance 0" la candidatura madrileña plantea la utilización de tecnologías avanzadas para reducirlas en origen, medidas compensatorias de las emisiones con la creación de sumideros físicos de CO2 (el principal gas de efecto invernadero), con la plantación de masas arbóreas y cubierta vegetal, el uso masivo de energías renovables y, finalmente, la adquisición de derechos de emisión, como por ejemplo en el Fondo del Carbono del Banco Mundial.

 

La iniciativa se enmarca en el objetivo de unos Juegos encaminados a la "sostenibilidad" con medidas en materia de reducción de ruido, mejora de la calidad del aire o ahorro y eficiencia energética.

 

Fomentar el empleo de tecnologías ambientales, preservar la riqueza paisajística y la biodiversidad, promover el compromiso ciudadano a favor de una ciudad más habitable y sostenible, son otros de los retos que se plantea.

 

Además, se apuesta por un empleo racional de los recursos y el reciclaje y reutilización de materiales, habiendo aprobado ya un catálogo con "30 buenas prácticas" ambientales que deberá cumplir cada proyecto.

 

Lucio explicó que el primer contrato en el que se van a exigir estos criterios es en el de las piscinas donde, si prospera la candidatura, se celebrarán las competiciones de natación.

 

Así, en el pliego de prescripciones se especificó que para ciertos elementos que estaban determinados en madera de iroco y teka ésta debería tener la certificación forestal FSC, "con el objetivo de que no se use de forma caprichosa las maderas tropicales".

 

Finalmente los arquitectos sustituyeron estos materiales por madera de haya tratada, explicó Lucio, quien puso otro ejemplo, la decisión de que la candidatura madrileña no utilice PVC (muy criticado por los ecologistas), optando por el polipropileno como sustituto.

 

El objetivos es "conseguir ser los juegos más responsables ambientalmente y sostenibles de la historia", un camino que se inició con los juegos de invierno de 1994 en Lillehammer (Noruega) y que tuvo su máximo exponente en Sidney 2000, recordó Lucio.

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