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Nieve, mucha nieve... en la ciudad y en el campo |
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Madrid, enero de 2005 (Por ALG -Texto y fotos-/ Infoecología) |
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Sus vehículos se han visto atrapados en una circulación lenta y caótica a causa del meteórico elemento. Los servicios municipales han respondido con celeridad poniendo en la calle 220 máquinas y casi 500 empleados que han actuado y siguen haciéndolo con celeridad y entrega, aunque se han visto desbordados porque la nevada ha sido de campeonato. Según se dice, hacía unos 50 años que no se conocía una nevada así en la ciudad. La Policía Municipal ha tenido que atender 45 accidentes de tráfico; los Bomberos han efectuado hasta el momento de escribir esta información, más de 40 salidas, sobre todo, para retirar árboles y ramas desgajadas por el peso del blanco elemento; Renfe ha suspendido algunos de sus servicios y en Barajas también cerca noventa vuelos fueron cancelados.
En cuanto al resto de España 20 son los puertos cerrados y en otros 31 es necesario el uso de cadenas, amén de un sinfín de carreteras cortadas o impracticables y varios pueblos incomunicados. Y sigue nevando sin parar, aunque parece que ahora no están cuajando los copos. ¡Ojalá!, siga así y no hiele esta noche ya que entonces la cuestión se volvería mucho más delicada y peligrosa. Esta mañana cerca ya de las 12, hemos dado una pequeña vuelta por el entorno de nuestra casa, y había mucha nieve en las aceras viéndonos dificultados para andar, concretamente en unas largas escaleras que existen en el barrio Virgen de Begoña, aquí hemos tenido que adoptar grandes precauciones para no dar con nuestro cuerpo en el suelo. Dejando aparte los inconvenientes que trastornan el buen discurrir en la ciudad, la nieve caída y que continúa cayendo con tanta abundancia, constituye un bien que tenemos que saber valorar en toda su importancia, ya lo dice el dicho: “año de nieves año de bienes”. La nieve caída va a constituir el mejor modo de llegar a los acuíferos subterráneos alimentándolos generosamente y reponiéndolos con abundancia al filtrarse poco a poco en el interior de la tierra. Esta se empapará y con ello se pondrá como una esponja, reteniendo en su interior la riqueza que nos ha caído en forma de blancos copos. Para el campo, es una verdadera bendición. Estaba sediento y su cara terrosa dura, dura como piedra por tanta helada continuada Olvidemos los numerosos inconvenientes y trastornes momentáneos que nos trae la nieve y sepamos predisponer nuestro ánimo al disfrute de tan bellos panoramas que nos ofrecen los árboles, con vestimenta de blancura tan efímera como resplandeciente. Los jardines serán donde más tiempo durará el blanco meteoro caído con tanta generosidad como abundancia y, aquí donde los chavales disfrutarán a rabiar tirándose bolas, haciendo muñecos o deslizándose con plásticos por las pequeñas laderas. |
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ALG es periodista |
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