Cambio climático, una amenaza para los más vulnerables

Por Iván de Torres (diciembre de 2007)

El miércoles 28 de noviembre se presentó en Bilbao el Informe sobre Desarrollo Humano 2007/2008 del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). El documento expone la lucha contra el cambio climático como una prioridad para erradicar la pobreza en los países en desarrollo.

El evento, organizado por UNESCO Etxea-Centro UNESCO del País Vasco, se celebró en el salón de actos de Caja Laboral, y fue presidido por Jon Emaldi, Director de Bizkaia de Caja Laboral, Liliana Carvajal, miembro del equipo autor del informe del PNUD, José Sanz, Responsable del Área de Medio Ambiente y Sostenibilidad de UNESCO Etxea, e Igor Irigoyen, Director de Cooperación para el Desarrollo del Gobierno Vasco.

Tal y como comenzó exponiendo Liliana Carvajal, una de las autoras del Informe, el cambio climático no es tan sólo un problema ambiental, también es un problema de pobreza, siendo necesario y urgente que los gobiernos de los países desarrollados y la sociedad en general pongan en marcha de manera decidida una serie de acciones encaminadas a la lucha contra el cambio climático. Concretamente, según el Informe, es necesario que los países desarrollados reduzcan las emisiones de GEI un 30% respecto a los niveles de 1990 para el año 2020, y un 80% para el 2050.

Para lograr tales reducciones, se expuso que es necesaria la creación de un fondo de mitigación internacional que represente al menos el 0,2% del PIB mundial (siendo recalcado que dicho porcentaje se debe sumar al objetivo del 0,7% del PIB mundial  destinado a cooperación al desarrollo que el PNUD reclama). De no lograrse esos objetivos de reducción de emisiones, en 2050 la temperatura media global podría aumentar hasta 2º C, límite tras el cual los impactos sobre los países en desarrollo pueden resultar verdaderamente trágicos.

Actualmente se emiten 29,00 Gt de CO2 al año, mientras se estima que la cantidad asimilable por la atmósfera representa precisamente la mitad de dicha cifra, es decir, 14,5 Gt. Emitimos el doble de lo que nuestra atmósfera puede asumir, denunció Carvajal, y el reto de reducir las emisiones se presenta realmente desafiante si tenemos en cuenta que 1.600 millones de personas todavía no tienen acceso a la electricidad, uno de los factores fundamentales de desarrollo humano.

Mientras que los países desarrollados son los que más emisiones generan –por ejemplo, España, que emite más GEI que Argentina, Chile, Colombia, Ecuador, Perú y Uruguay juntos-, los países en desarrollo son los más vulnerables a los negativos impactos del cambio climático. Para ilustrar este aspecto, Liliana Carvajal explicó cómo en Kenya, si alguien nace en periodo de sequía, tiene un 50% más de probabilidades de sufrir desnutrición severa.

Según el Informe sobre Desarrollo Humano, cinco son los principales riesgos a los que se enfrentan los países en desarrollo como consecuencia del cambio climático:

  • Disminución de la productividad agrícola, sobre todo en Asia y África.

  • Aumento de la escasez de agua.

  • Incremento del número de fenómenos climáticos extremos.

  • Deterioro generalizado de los ecosistemas.

  • Mayor incidencia de enfermedades como, por ejemplo, la malaria o el dengue.

Para hacer frente a estos impactos, Carvajal describió las principales líneas propuestas por el Informe. Por un lado, las estrategias de mitigación encaminadas a reducir las emisiones de GEI fundamentalmente en los países desarrollados, para lo que se proponen medidas fiscales –impuestos sobre el carbono- y regulatorias –limitación de emisiones-, así como acciones encaminadas a modificar los hábitos de comportamiento de la sociedad. Por otro lado, el Informe expone la importancia de implementar acciones de adaptación, denunciando que las inversiones en adaptación en los países desarrollados superan con creces los fondos donados para adaptación en los países en desarrollo, esto es, los países más vulnerables. Siguiendo en esta misma línea, y para terminar su exposición, Liliana Carvajal recalcó la necesidad de integrar las medidas de adaptación en las diferentes políticas públicas de los países más vulnerables, para lo cual es muy importante favorecer el acceso a la información sobre los impactos del cambio climático, prestar especial atención a las infraestructuras afectadas y profundizar en la gestión de riesgos y la reducción de vulnerabilidades.

Como conclusión de la presentación del Informe sobre Desarrollo Humano 2007/2008 cabe destacar el llamamiento que, desde Naciones Unidas, supone dicho documento para que los países occidentales incorporen la variable cambio climático en sus políticas y proyectos de cooperación para el desarrollo, siendo para ello necesario elaborar las correspondientes herramientas prácticas para una mejor formulación, gestión y seguimiento de las actuaciones sobre el terreno. La erradicación de la pobreza requiere contemplar las adaptaciones necesarias para hacer frente a los negativos impactos provocados por el cambio climático, prestando especial atención a los países más vulnerables, favoreciendo modelos de desarrollo de baja intensidad en carbono y fomentando la concienciación y sensibilización entre las ONG para la incorporación de actividades de lucha contra el cambio climático en los proyectos que ejecutan.

Dada nuestra implicación y responsabilidad sobre este problema, esperemos que se incorpore pronto el cambio climático como un aspecto transversal y fundamental en la cooperación al desarrollo. Se trata, en última instancia, de ampliar nuestro concepto de solidaridad.

Iván de Torres

idetorres@naider.com

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