Trabajadores de altura
La Asociación TREPA reúne a los especialistas en poda y arboricultura 

Madrid (Texto: Paloma Larena / Infoecología. Fotos: Julio Fernández)

En la puerta de la Asociación TREPA deberían colgar un cartel para despistados. Sus integrantes no son administrativos sin escrúpulos a la búsqueda de un ascenso rápido ni fácil, caiga quien caiga y cueste lo que cueste, sino profesionales de la denominada "poda en altura", jardineros, técnicos arboristas... Profesionales gracias a los cuales los árboles de parques y jardines lucen, cuando llega la primavera, en todo su esplendor. 

Del centenar de socios que tiene TREPA, muchos se dedican a la poda en altura, una profesión arriesgada en la que se combinan, además de la progresión vertical por cuerda, otras muchas técnicas próximas a la escalada y la espeleología. Todas estas habilidades físicas son necesarias para realizar, sin correr riesgos, los trabajos de poda en árboles ornamentales. A ello se unen, por supuesto, los conocimientos especializados sobre jardinería y poda.

"Es sorprendente cómo estos profesionales caminan por árboles con una destreza increíble; nadie como ellos para andarse por las ramas", explica a Infoecología Julio Fernández, director del CEMU (Centro de Estudios del Medio Urbano). Aficionado a los deportes de escalada, Julio no deja de sorprenderse cada vez que ve entrar en acción a estos hombres y mujeres. "Se trata de una actividad que posee un componente deportivo y lúdico, al mismo tiempo que un gran riesgo físico", añade. Tal vez por eso, son pocos quienes, dentro de la jardinería, eligen esta profesión.

Juan Antonio Melero, ingeniero técnico agrícola y socio de TREPA, asiente. "Sí, la trepa es lo más espectacular. Aunque parece que haces un poco el mono, se trata de un trabajo muy arriesgado, sobre el que acechan los accidentes, pero apenas hay nada legislado sobre seguridad y prevención de riesgos...". Ésta es una de las muchas razones de ser de la asociación, formada por gente apasionada que quiere mejorar la profesión y el cuidado de nuestros árboles. Hasta ahora, muchos de los profesionales especializados en poda eran autodidactas "pero está habiendo un cambio de mentalidad; cada vez se organizan más cursos de perfeccionamiento y se hacen trabajos de gran calidad". Y cita como ejemplo muy positivo el tratamiento que se está dando al arbolado de los parques históricos de la capital. O los trabajos de mantenimiento del Jardín Botánico, "de lo mejor que se está haciendo en el mundo". En su opinión, no ocurre lo mismo con los miles de árboles de alineación de nuestras calles, "que se tratan indiscriminadamente, sin demasiada planificación". 

Las palmeras, un caso aparte
No es lo mismo subirse a un pino o a cualquier otro árbol que a una palmera. España es uno de los pocos países del mundo donde se podan las palmeras para conseguir efectos ornamentales que en otros sitios no se dan. "Unos árboles son más peligrosos que otros. Y si además están mal cuidados, no te puedes subir así como así. Lo primero de todo es saber a dónde trepas". Conocer las enfermedades y plagas que afectan a los árboles es importante, pues pueden dañar la estructura del árbol, debilitándolo. Uno de los compañeros de Juan Antonio tuvo un accidente en una secuoya por este motivo. Aunque aparentemente el árbol estaba sano, algunas de sus ramas resultaron poco seguras. "Cada ejemplar tiene sus limitaciones. Si hay pudriciones, por ejemplo, es mejor acercarse con grúas y plataformas elevadoras". 

Moverse por las ramas cargando arneses y una motosierra que ha de saberse manejar con precisión desgasta mucho físicamente. "Es muy duro, hay que tener algo de fuerza, habilidad y destreza", reconoce Juan Antonio, "pero hay muchas mujeres que se dedican a la poda en altura y son tan capaces como los demás". Una de sus compañeras es Rosa Villalba, jardinera-podadora municipal que trabaja en el Parque del Retiro "promoviendo actividades de información para los niños y dando charlas en colegios". Juan Antonio también da clases de poda y mantenimiento en la Escuela-Taller del Retiro.

Los madrileños no suelen fijarse mucho en los podadores, a no ser para poner el grito en el cielo cuando consideran que han dejado demasiado desnudo una parte del arbolado. Quien sí conoce bien a estos profesionales es Adriano García-Loygorri, concejal de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Madrid, que se refirió a ellos durante la finalización de las obras del Retiro para agradecerles el buen estado en que se encuentra el arbolado del parque y, de paso, felicitarles por hacer tan buen papel en los concursos nacionales e internacionales. 

Pruebas "de campeonato"
El Campeonato de España de trepa de árboles ornamentales se celebra durante el Congreso de la Asociación Española de Arboricultura. Según Julio Fernández, que procura no perderse ni uno, "este tipo de campeonatos se comenzó a celebrar en los países anglosajones, como Estados Unidos o Gran Bretaña, para desde allí extenderse más tarde a Canadá, al resto de Europa, México, Australia...". Los campeonatos se rigen por las bases y normas que establece la ISA (Sociedad Internacional de Arboricultura), con pequeñas adaptaciones según cada país. En España, el campeonato consta de cinco pruebas:

1. Lanzamiento de hondilla, es decir, de un saquito lastrado que se lanza atado a un cordel especial que permite colocar una cuerda para trepar. Hay que acertar en las horquillas de un árbol situadas a 12, 15 y 18 metros de altura. 

2. Velocidad de trepa con presa de pie. Esta prueba, de nombre tan enrevesado, consiste en trepar por una cuerda doble hasta una altura de 12 a 14 metros mediante la técnica del "foot lock" o presa de pie, asegurado por un nudo deslizante o por un aparato de ascenso.

3. Rescate aéreo, en donde se simula el salvamento de un podador herido sobre el árbol, actuando con rapidez y seguridad mediante una cuerda.

4. Velocidad de trepa libre, prueba que consiste en escalar lo más rápido posible un árbol, libremente y sin cuerda, hasta una altura determinada.

5. Prueba de trabajo, que es la prueba reina. Se inicia con la instalación de una cuerda en lo más alto del árbol. Luego hay cinco minutos para desplazarse por el árbol, pasar por cinco puntos situados en los extremos y realizar diferentes ejercicios, como tocar con un serrote y una pértiga diferentes dianas, lanzar dos objetos a un cubo en el suelo, desplazarse por una rama horizontal, sin que la plomada instalada en la punta de la rama toque el suelo, y aterrizar con un rápel en una diana situada a cierta distancia de la base del árbol.

Los tres mejores clasificados compiten en una prueba final que se denomina "prueba de campeones" y que se realiza en un gran árbol ejemplar, sobre el que se debe lanzar la hondilla, colocar la cuerda, ascender, hacer determinados ejercicios y aterrizar con la mejor técnica. Los ganadores participan en el campeonato europeo y el mundial de trepa.

El concejal García-Loygorri sabe bien a lo que se refería cuando reconoció la fama y la calidad de los podadores madrileños. Hace unas semanas, el subcampeón español compitió con podadores alemanes, franceses, belgas, portugueses y de otras nacionalidades en el Campeonato de Portugal, quedando segundo clasificado. Las mujeres no se quedan atrás. Lourdes, una monitoria del Parque del Retiro, quedó cuarta clasificada en el último Campeonato de España de trepa de árboles ornamentales. Y es que los TREPA se crecen ante las dificultades. Contemplar ante sí un árbol de unos cincuenta metros de alto y cuatro de base, como el que pudieron ver en un parque histórico de Lisboa, no les ocurre todos los días. Reconocen que eso les hace segregar adrenalina. "En el Parque del Retiro, cuando hay que podar un árbol histórico, nos pegamos por él".

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