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El
trabajo
aparecerá
en
la
revista
'European
Journal
of
Mineralogy |
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Madrid, mayo de 2004 (Infoecología) |
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Las
palomas
urbanas
son
enormemente
dañinas
para
el
patrimonio
arquitectónico.
Seguro
que
nadie
dejaría
a
su
hijo
alimentar
a
una
rata
y,
sin
embargo,
eso
sería
menos
perjudicial
que
alimentar
a
una
paloma
urbana".
Al
menos
esto
es
lo
que
opina
Miguel
Gómez-Heras,
investigador
del
Instituto
de
Geología
Económica,
perteneciente
al
Consejo
Superior
de
Investigaciones
Científicas
(CSIC).
Gómez-Heras,
junto
a
otros
científicos
del
CSIC
y
de
la
Universidad
de
Alicante,
publicará
en
el
próximo
número
de
la
revista
European
Journal
of
Mineralogy
un
artículo
que
demuestra
el
efecto
nocivo
de
los
excrementos
de
paloma
sobre
los
edificios
de
piedra. Este
trabajo
constituye
el
primer
estudio
cuantitativo
que
compara
las
sales
de
los
excrementos
de
paloma
con
aquellas
otras
sales
presentes
en
el
material
pétreo
de
los
edificios.
En
concreto,
la
investigación
se
basa
en
el
estudio
de
las
sales
halladas
en
el
Panteón
de
Hombres
Ilustres
de
Madrid,
un
edificio
del
siglo
XIX
situado
junto
a
la
Basílica
de
Nuestra
Señora
de
Atocha. SALES
EN
LOS
EXCREMENTOS "Hemos
descubierto
que
los
excrementos
contienen
muchas
de
las
sales
que
se
encuentran
frecuentemente
en
las
edificaciones:
cloruros,
sulfatos,
oxalatos
o
fosfatos,
en
cantidades
que
hacen
pensar
que
pueden
ser
una
fuente
muy
importante
de
sales
en
un
edificio",
explica
Gómez-Heras. La
acumulación
de
excrementos
de
paloma
suele
dar
origen
a
soluciones
salinas
capaces
de
ocasionar
un
enorme
deterioro
al
patrimonio
arquitectónico.
La
novedad
del
trabajo
realizado
por
los
científicos
del
CSIC
radica
en
que
por
primera
vez
se
estudia
la
interacción
que
se
produce
entre
estas
soluciones
salinas
y
una
muestra
de
material
pétreo
poroso,
como
el
utilizado
frecuentemente
en
la
construcción
de
edificios. Cuando las soluciones salinas generadas por la acumulación de excrementos de paloma interaccionan con la caliza porosa, estas soluciones producen nuevas sales. Por ejemplo, el yeso, sal muy común en los edificios y que nunca antes había sido adscrita a este origen. La cristalización de estas sales en los poros de la roca produce los efectos destructivos que se observan en la siguiente fotografía.
Las
sales
provocan
un
gran
deterioro
en
las
edificaciones
de
piedra.
Su
cristalización
en
los
poros
de
una
roca
produce
fuertes
presiones
que
acaban
disgregando
el
material.
A
este
proceso
se
suman
otros
como
la
higroscopicidad,
es
decir,
la
capacidad
de
tomar
agua
del
ambiente,
o
las
presiones
debidas
a
la
dilatación
térmica.
Fuentes
comunes
de
sales
en
los
edificios
son,
por
ejemplo:
el
spray
marino
propio
de
las
zonas
costeras,
la
sal
para
deshelar
las
calles
en
invierno,
las
sales
producidas
como
consecuencia
de
la
reacción
de
los
materiales
pétreos
con
sustancias
contaminantes,
así
como
aquéllas
presentes
en
materiales
como
el
cemento
y
que
pueden
migrar
hacia
un
material
pétreo. Los
excrementos
de
paloma
sólo
se
citaban
hasta
el
momento
para
explicar
la
presencia
de
algunos
fosfatos
y
nitratos
en
la
superficie
de
la
piedra.
No
obstante,
según
afirma
Gómez-Heras,
"esta
investigación
contribuye
al
conocimiento
de
un
agente
de
deterioro
del
patrimonio
arquitectónico
que
hasta
ahora
no
era
tenido
en
cuenta
en
su
justa
medida".
Y
concluye:
"Además,
podría
ayudar
a
concienciar
a
la
población
del
enorme
problema
que
suponen
las
palomas
urbanas,
sobre
todo
para
el
patrimonio
cultural
". |