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Por
Arturo Larena.- Los
incendios forestales, que destruyeron 400.000 hectáreas de monte, han
marcado 1994 como uno de los peores del siglo desde el punto de vista
ambiental, un año en el que los ecologistas españoles perdieron la
batalla contra el embalse de Itoiz y la nuclear de Zorita.
A las pérdidas económicas provocadas por el fuego y evaluadas en
150.000 millones de pesetas, se unió la muerte de 36 personas, 27 de
ellas miembros de los equipos de extinción, lo que motivó numerosas
acusaciones de "ineficacia y descoordinación" contra los
responsables de la lucha contra incendios, cuyas competencias están
transferidas a las Comunidades Autónomas.
Otro elemento, el agua, se convirtió -por su escasez- en uno de los
"protagonistas" medioambientales del año, tras desencadenarse
un nuevo capítulo de la "guerra del agua" entre Valencia,
Murcia y Castilla-La Mancha por el trasvase Tajo-Segura, y zanjado de
forma salomónica por el Consejo de Ministros autorizando el envío de
una cantidad de recursos hídricos algo inferior a la solicitada.
Para el movimiento ecologista, el año que concluye tuvo su "cara y
su cruz", con éxitos como la creación del Consejo Asesor de Medio
Ambiente -máximo organismo consultivo de la Administración para estas
cuestiones- y en el que lograron que 11 de sus 26 integrantes fueran
representantes de las ONG.
Entre las "cruces" de los ecologistas, destacan especialmente:
el embalse navarro de Itoiz y la central nuclear de José Cabrera
(Guadalajara).
La Unión Europea desestimó la queja presentada por la coordinadora
contra la construcción del pantano de Itoiz, a pesar de los informes de
la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y
del ICONA, que hablaban de impacto ambiental.
La nuclear José Cabrera, parada desde enero tras detectarse un proceso
de agrietamiento múltiple en las penetraciones de la tapa del reactor,
se convirtió en "símbolo" de la resistencia antinuclear de múltiples
organizaciones, que pidieron su cierre.
Sin embargo el dictamen del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) fue
favorable a la propuesta de reparación presentada por la empresa
propietaria, Unión Fenosa, operaciones que comenzaron en noviembre de
1994 y que concluyeron al comienzo de 1995.
En el CSN, su presidente, Donato Fuejo, era sustituido por Juan Manuel
Kindelán, hasta entonces máximo responsable de la Empresa Nacional de
Residuos Radiactivos (ENRESA), quien advirtió que las Comunidades
Autónomas empiezan a poner pegas para investigar donde se instalara el
futuro almacén de residuos de alta radiactividad.
En la gestión de la política medioambiental hubo importantes cambios
durante 1994. El director general del ICONA y primer ecologista en este
puesto, Humberto da Cruz, fue sustituido por Fernando Estirado. Da Cruz,
cuya gestión había sido criticada hasta por las propias organizaciones
ecologistas, fue relevado por el nuevo Ministro de Agricultura, Luis
Atienza -considerado mucho más sensible frente a los problemas
ambientales que su antecesor, Vicente Albero.
También un español, el director general de Política Ambiental,
Domingo Jiménez Beltrán, fue elegido como máximo responsable de la
Agencia Europea de Medio Ambiente que, con sede en Copenhague
(Dinamarca), inició ese año su andadura.
En la conferencia sectorial de Medio Ambiente, comunidades autónomas y
Administración avanzaron en la elaboración de los futuros planes
nacionales de Residuos y de Depuración, pero estos no fueron los
únicos temas pendientes, ya que entre otros quedó por resolver el
cierre de la autovía de Valencia a su paso por el paraje de las Hoces
del Cabriel y la directiva de acceso a la información ambiental.
En Madrid, la organización ecologista Greenpeace se convirtió en
centro de la atención internacional, cuando dos de sus miembros
escalaron el techo del centro donde el Fondo Monetario Internacional
(FMI) celebrará la ceremonia de apertura de su asamblea anual y, en
presencia de los reyes Juan Carlos y Sofía, desplegaron una pancarta
contra la destrucción de la capa de ozono y el cincuenta aniversario
del Banco Mundial.
Mientras, el "agujero de ozono" sobre la Antártida registraba
los valores mínimos de su historia, al descender por primera vez su
espesor más del setenta por ciento.
Respecto a la de la Red de Parques Nacionales, formada por nueve
espacios, el Consejo de Ministros aprobó en 1994 el proyecto de Ley de
creación del futuro Parque Nacional de Picos de Europa, con el que se
inició la ampliación del actual de la Montaña de Covadonga.
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