La columna verde

El Real Jardín Botánico, un tesoro vivo en el centro de Madrid

Por Arturo Larena Gómez, (2004). El Real Jardín Botánico de Madrid dentro de su programa de divulgación didáctica, mantiene para sus visitantes un itinerario consistente en realizar un recorrido autoguiado por los 18 árboles más singulares de los 1.500 que alberga en su recinto. Estos ejemplares tan singulares contribuyen a que este recinto sea un auténtico museo vivo y palpitante de botánica.

 

Quienes acudan a visitar este pequeño paraíso ubicado en pleno corazón de Madrid,  justo al lado del Museo del Prado, con entrada por la Plaza de Murillo 2, podrán hacerlo todos los días del año, excepto en Navidad y año nuevo, desde las 10 de la mañana hasta las 18 horas durante los meses de noviembre, diciembre y enero. En otros meses, el horario de cierre varia . La entrada cuesta 2 euros, 1 si se es estudiante y 0,50 céntimos si se va en grupos mayores de 10 personas.

 

En este recorrido autoguiado podrán admirar  ejemplares nacidos a partir de semillas que se trajeron en expediciones realizadas durante los siglos XVIII y XIX; también se podrán ver otros ejemplares que se plantaron en el antiguo Jardín allá por el año de 1755. Son  árboles con casi 250 años de vida y han soportado las diferentes etapas y vicisitudes de la historia española, incluyendo las guerras de la Independencia, (Mariano de La Gasca, realizó grandes esfuerzos para mantenerlo dentro de las corrientes científicas europeas) y la Civil de 1936. 

    

Pasiflora.
Francisco Pulgar.
Tinta y acuarela sobre preparación a grafito (37 X 26 cm).
R.J.B. Archivo Div. VI, lám. 105. 

 Ahora, están obligados a convivir con la contaminación ambiental de la ciudad, pero sigue siendo el jardín donde tantas eminencias dejaron su saber y ciencia, como don José Celestino Mutis, el padre Luis Unamuno, Manuel Jordán de Urríes y José Antonio Cavanilles, entre otros muchos. El Botánico vive acoplado perfectamente al clima madrileño, gracias también al esfuerzo de botánicos, científicos y personal que con sus desvelos y cuidados han realizado  y realizan día a día, una labor para ofrecer tan  bello y valioso ejemplo, mejorando, si cabe,  lo que la madre Naturaleza ha puesto al alcance del hombre. 

Ejemplares representativos

Durante el recorrido, de una hora de duración, podrán ver los árboles más representativos en este rincón tan especial de Madrid. 18 son los ejemplares representativos. E aquí sus nombres y alguna de sus características mas destacadas. Se trata del Almez, edad  190-220 años; Pino llorón del Himalaya, 50 años; Tejo, 100-120 años; Cedro del Himalaya, originario de Afganistán y noroeste del Himalaya, edad 100 años; Sequoia, del Oeste de Estados Unidos, 100-120 años; Gingo, de China, ejemplares masculinos o femeninos, pudiendo vivir hasta los 1000 años; Pino carrasco, de 180-210 años; Roble, 130 años; Haya roja, 100 años; Palmera Canaria, de las Islas Canarias, 100 años, este ejemplar, femenino, está incluido en el catalogo de Árboles Singulares de la Comunidad de Madrid; Plátano, 150 años, siendo el mejor representante de los árboles de sombra;  Olmo del Caucaso, originario de Anatolia, norte de Irán, Armenia y Georgia, de 180-200 años. Es el árbol más alto del Real Jardín con 40 metros e igualmente está incluido en el Catálogo ya citado; Ciprés, 220.240 años, es el árbol más antiguo de este Jardín; Árbol del hierro, 85 años; Tilo, 80 años, puede llegar a vivir 400 años; Árbol de las pasas, 70-80 años, siendo muy raro su cultivo en la Península. Este ejemplar es el único del Jardín; Olmo, 200-220 años, pudiendo llegar a vivir 500 años; tradicional en la Península fue diezmado por la grafiosis.  

Con sus 34 metros de altura y 7 ms. de diámetro es el único vivo de estas proporciones siendo conocido por “El Pantalones”, por la forma de sus dos ramas principales. Está incluido en el Catálogo de Árboles Singulares de la Comunidad de Madrid;  y finalmente el Granado, 80 años, es un arbolito de pequeño porte. En oriente representa el árbol de la ciencia. Fue introducido en la Península por los árabes y fue muy abundante en el reino nazarí en Granada.

 

La historia del Botánico comenzó el 17 de octubre de 1755 cuando el rey Fernando VI ordenó la creación del Real Jardín Botánico de Madrid que se instaló en la huerta de Migas Calientes, en las inmediaciones de la que hoy se denomina Puerta de Hierro, a orillas del río Manzanares. Contaba con más de 2.000 plantas recogidas por José Quer, botánico y cirujano.

 

A partir de 1774 Carlos III ordenó su traslado al actual emplazamiento, inaugurándose en 1781. Sabatini arquitecto del Rey y Juan de Villanueva al que debemos el Museo del Prado y otras obras, se hicieron cargo del proyecto. Numerosas  han sido las vicisitudes por las que ha pasado el Jardín. En la época de Mariano de la Paz Graells, director, se instaló un zoológico que 12 años después se trasladó al jardín del Buen Retiro, siendo director entonces  Miguel Colmeiro.

 

De 1880 a 1890 sufrió importantes pérdidas. Se segregaron 2 hectáreas para construir el edificio del actual Ministerio de Agricultura, quedando la superficie del Botánico reducida a las 8 hectáreas actuales. En 1886 un ciclón derribo nada menos que 564 árboles de gran valor. En 1942 es declarado Jardín Artístico y finalmente, tras largos años de penuria y abandono, es cerrado el año de 1974, para realizar profundas obras de reforma y transformación que, posteriormente,  inauguraron los Reyes en 1981.  

 

Esta es a muy grandes rasgos la historia del Botánico así conocido por los madrileños.

ALG es periodista

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