La columna verde

Salgamos al campo
El endrino y la zarzamora

Por ALG (2004). Nos disponemos a salir de nuestra casa, en pleno campo, y vamos a dirigirnos por el cercano encinar hasta un  arroyuelo donde crecen con generosidad, las zarzas, las junqueras y otro tipo de arbustos, entre ellos también el Endrino,  especie tan apreciada por prepararse con sus frutos el conocido y famoso pacharán.

Estos arbustos ahora están llenándose de vida. Están a punto de salir sus flores, que de puro sencillas, son hermosamente bellas de colorido, de armonía, de aroma. Un regalo para los sentidos que se llenarán de sensibilidad,  haciéndonos olvidar por unos largos minutos el ajetreo y el stress que nos produce la vida en la ciudad. Recorremos los caminos que ya conocemos como si fuera la primera vez que lo hacemos. Veremos las mismas cosas, pero nos parecerán diferentes y, efectivamente, lo serán. Todo ha cambiado tras el largo invierno.

 

La primavera apunta el brote de la nueva vida que irrumpe con fuerza incontenible en el campo un año más. Las pequeñas y desperdigadas encinas y enebros tendrán unas cuantas  ramitas más verdes y su altura apuntará más al cielo. No mucho, pero si lo bastante para que tras una década,  veamos su lento crecimiento. Así llegamos a lo que hoy les queremos presentar, dos especies de arbustos con  unos frutos tremendamente naturales y ecológicos,  el

 

ENDRINO (Prunus spinosa l.)

Esta especie es nativa de  Europa y oeste de Asia.

 

Planta arbustiva de forma enmarañada que vive en zonas húmedas, como las riberas de los ríos. El endrino es un arbusto que se autorreproduce fácilmente por sus retoños que brotan de las raíces, dando lugar a grandes espesuras. Las ramas son espinosas y sus hojas,  pequeñas y ovaladas, se desarrollan después de la floración. Sus flores son blancas y de pequeño tamaño y  aparecen de marzo a abril. Los frutos son las endrinas, unas drupas de color azul oscuro, muy ásperas al paladar y que maduran en verano pero se recolectan en otoño.           

 

Sus frutos se utilizan para confeccionar mermeladas y jaleas, pero necesitan que se le añada una buena dosis de azúcar para que su sabor resulte agradable.

En algunos países se elaboran bebidas alcohólicas con la fermentación de las endrinas. En España,  concretamente en Navarra, el fruto se emplea en  la fabricación del conocido y famoso “pacharán”, bebida alcohólica que se prepara macerando los frutos en alcohol etílico. A la mezcla se le añade anís y azúcar para darle aroma y contrarrestar la aspereza de los frutos. Tomado con moderación resulta  estomacal y vigorizante.

 

Tiene propiedades astringentes, es laxante, depurativo y diurético.

 

Su madera es muy  empleada en tornería y, sobre todo, para fabricar bastones. Y la

                      

ZARZAMORA (Rubus Fructicosa)

Este arbusto de la familia de las rosáceas  se encuentra bien representado en toda la Península, existiendo gran cantidad de variedades. Crece en bosques con suelos húmedos.

 

Es una planta arbustiva, con tallos espinosos. Las hojas son palmeadas con tres foliolos y sus márgenes son dentados. La floración tiene lugar a partir de mayo. Sus flores son pequeñas, con cinco pétalos y con numerosos estambres.

 

Da unos frutos que primero son verdes, después pasan a rojos y cuando maduran son de  color negro intenso. Esta baya está compuesta de granillos pequeños que unidos entre sí forman una fruta lustrosa, muy dulce y con gran contenido en agua y azúcares. La maduración tiene lugar a finales de agosto y septiembre.

 

Se utiliza en postres y diversas combinaciones de mermeladas y jaleas y, como aromatizante, en la elaboración de jarabes. Posee propiedades astringentes, diuréticas y hemostáticas.

 

Es muy famosa la canción que tanto artistas popularizaron, entre ellos Lola Flores y que en sus comienzos dice:

 

En el café de Levante

entre palmas y alegrías

cantaba la Zarzamora,

se lo pusieron de mote

porque dicen que tenía

los ojos como las moras...

 

Y quien no ha escuchado más de una vez la famosa frase de: la mancha de la mora, con otra verde se quita.

 

Terminó nuestro paseo. Hemos observado con mucha atención los citados arbustos en pleno desarrollo. Sus frutos llegarán en verano. Será el momento propicio de salir al campo y recolectar lo que tan generosamente se nos ofrece sin más tratamiento químico que  lluvia,  sol y  aire generosamente recibidos por estas matas silvestres, que con estos elementos, se han bañado, calentado y oreado, para ofrecérsenos ecológicamente puros.

ALG es periodista

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