|
La columna verde |
||||
Tala de árboles junto al Ramón y Cajal |
||||
|
Por ALG, texto y fotos (2005). Qué sensación de impotencia e intranquilidad he sentido al ver cómo a la puerta de mi casa unos operarios, máquina en ristre, no han dejado un árbol en pie en los aledaños del hospital Ramón y Cajal. Esto se lo debemos al progreso. Los coches necesitan para poder circular ampliar las vías existentes. Los ciudadanos hoy día nos movemos a golpe de automóvil y no podemos ni sabemos prescindir de él. ¿Mejor? No, no lo creo, porque el coche lo invade todo, se apodera de todo y lo atasca todo, porque cada día hay más vehículos. Se amplían las vías existentes, se construyen otras nuevas, se abren túneles y retúneles y, ¿qué?, en muy poco tiempo todo vuelve a ser un monumental caos y un atasco fabuloso. Que tenemos un hermoso paseo, pues a achicarlo, a dejarlo más estrecho, demos prioridad a los vehículos. Estas soluciones son pan para hoy y hambre para mañana. Hace falta más imaginación en la gente que interviene en el urbanismo de las ciudades. Hay que pensar en un futuro que haga las ciudades más habitables, menos ruidosas, más confortables. No quitemos árboles, quitemos coches.
Para los celtas los árboles simbolizaban la vía por donde baja la energía celestial y sube la inspiración humana hacia lo alto.
Hace años, alguien tuvo la “feliz” ocurrencia de construir unos pasos elevados en otros tantos lugares de la ciudad. Así, por ejemplo, la hermosísima glorieta de Atocha quedó convertida en una birria o esperpento. Afortunadamente, ha vuelto a sus primitivos orígenes y ahora da gloria verla. Lo mismo ocurrió con la glorieta de los Cuatro Caminos. También este paso elevado ha sido demolido y el lugar, aunque aún no se han terminado las obras, parece otro. ¿Cuánto lo habrán agradecido los habitantes del lugar? Ni se sabe.
|
||||
|
ALG es periodista |
||||
|
Sigue las novedades de la actualidad ambiental en EFEverde. El periodismo del medio ambiente: |
||||