La columna verde

Elementos comunes III - El Agua

Por Javier Dotú. EL AGUA: Sin agua no se puede vivir; sin agua no se puede subsistir; sin agua ni siquiera se puede ser.

Prueba de ello es que el hombre, siempre, ha buscado la proximidad del agua para establecer sus asentamientos.


El agua abunda y se nos presenta con diversos disfraces; pero también se consume desigualmente y en ocasiones, aún a sabiendas de su importancia vital, se envenena.


El agua es agua y es vida siendo hielo; el agua es agua y es vida siendo lluvia; el agua es agua y es vida siendo río; el agua es agua y es vida siendo mar.


Muchos han intentado privatizar, este bien común; pero el agua es fluida y veloz y se cuela y escurre y escapa de esas manos que quieren aprisionarla, estancarla. Pese a ello el intento existe y quienes consiguen al menos algo de su control, disfrazan su racionamiento con eufemismos como explotación, depuración, almacenamiento, distribución; y cobran una tasa por esos servicios; pero sobre todo dejan patente su dominio, su poder exclusivo sobre un bien que debería ser común.


Es evidente que la depuración y la canalización del agua para que, en los países occidentales, llegue a todos los hogares, ha sido uno de los mayores avances de la humanidad en su cotidiana carrera hacia el progreso.

 La higiene que se ha derivado de ello ha sido el primer eslabón de una cadena que sólo ha reportado beneficios para la salud del ser humano; pero también cabe decir que la utilización, no del agua, sino de su fuerza para mover turbinas y producir electricidad ha llevado al poder establecido a embalsarla y retenerla en presas artificiales para luego dejarla caer con fuerza por gigantescas y pronunciadas pendientes de cemento. 

Y esas grandes obras hidráulicas si bien no enturbian el agua destruyen el entorno ecológico por donde antaño transitaban mansamente. ¿Efecto beneficioso o efecto perverso? Tal vez en los platillos de una hipotética balanza pesen más los beneficios que los perjuicios. Tal vez.


Pero, ¿y las instalaciones de industrias contaminantes a lo largo de los cauces de nuestros ríos que realizan vertidos nocivos para toda la vida que lleva y conlleva el agua? Afortunadamente, cada vez más, las autoridades que tutelan nuestras aguas se van percatando de que en esta balanza el beneficio, si lo hay, es para unos pocos desalmados mientras que el perjuicio es para todo lo que es vida y pretende seguir siéndolo.


Ojalá que, como Machado, nuestra necesidad del agua sea solamente un hermoso sueño poético:

Anoche
cuando dormía soñé,
¡bendita ilusión!
que una fontana fluía
dentro de mi corazón
Di
por qué acequia escondida
agua, vienes hasta mí,
manantial de nueva vida en donde nunca bebí.

Javier Dotú es actor y escritor.
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