La columna verde

Elementos comunes IV - El Mar; La Mar

Por Javier Dotú /Infoecologia. Joan Manuel Serrat nos ha dejado una bellísima canción en la que se hace y nos hace Mediterráneos y marineros. Solamente en su enamorada canción desliza un “pero” premonitorio cuando, en delicada metáfora dice: “eres como una mujer perfumadita de brea”. 

Y su barrunto en aquel entonces se hizo realidad cuando, en una nueva canción desolada, rememoraba un mar cuna de vida y camino de sueños convertido en una cloaca.

El mar, la mar, desde el principio de los tiempos, aparte de las riquezas intrínsecas que posee, abría a los hombres la posibilidad de trasladarse, descubriendo así nuevas tierras con nuevos y mejores recursos y mayores espacios para sus asentamientos. Empezaron recorriendo pequeñas distancias con sus catamaranes, sus pancos de batanga y sus canoas. 

Más tarde, impelidos por el viento que inflaba sus velas se arriesgaron a navegar a mayor distancia y en barcos más grandes descubriendo archipiélagos y Continentes. Pero hacía falta más velocidad, más potencia y más capacidad... y surgió, para paliar esas carencias, el combustible. Y sus gases y sus residuos se vertieron en el mar. Pero los mares, con sus 370.000.000 de kilómetros cuadrados lo asimilaban todo y todo lo purificaban. ¿Hasta la saturación?

¡Ancha es Castilla! A los vertidos de aceites, residuos, aguas de lastre y basuras de los barcos, se les han unido procedentes de los seres humanos a través de los ríos, las costas y la atmósfera, millones de toneladas de residuos contaminados y contaminantes.

Diariamente, solamente en vertidos directos, se estima que se arrojan a los océanos más de ocho millones de toneladas de residuos industriales y más de doce millones de toneladas de aguas fecales.


Pero habíamos empezado hablando del Mediterráneo que además de ser ya uno de los mares más contaminados del mundo, todavía, anualmente, a él se vierten más de 500 millones de toneladas de aguas residuales; 800.000 toneladas de nitrógeno; 650.000 de petróleo; 320.000 de fosfatos; 120.000 de aceites minerales; 60.000 de detergentes; 21.000 de zinc; 12.000 de fenoles; 3.900 de plomo; 2.400 de cromo; 100 de mercurio; y 90 de plaguicidas organoclorados. (Datos de The World Bank – The European Investment Bank).

Estos no son datos que requieran nuestra atención sino nuestra empeñada prevención porque ya ha sonado la alarma.

Ojalá que en una tercera canción, Joan Manuel vuelva a hablarnos de playas limpias y aguas transparentes; pero eso es poesía de todos.