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La columna verde |
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Elementos comunes V - Piratas |
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Estas frases, habituales en las películas de piratas, no son exclusivas de galeones o carabelas de siglos pretéritos, ya que, en la actualidad, en el S. XXI, el principal depredador de los mares es el pirata, el barco pirata. Claro que, el vigía en la cofa se ha sustituido por el radar y el sonar; las agujas de marear por sistemas informáticos; el viento en las velas por caballos en el motor; y las dos tibias cruzadas bajo una calavera sobre fondo negro por banderas de Belice, Honduras, Panamá, San Vicente y las Granadinas, Chipre, Vanuatu, Sierra Leona y una docena más de países cuyos barcos esquilman los caladeros sin respetar los tratados internacionales en un acto de piratería pura y dura. Lo triste es que las empresas propietarias de esos barcos que utilizan las llamadas banderas de conveniencia, son europeas, japonesas, chinas... Y lo más triste todavía es que esto es un secreto a voces. El 50% de los buques mercantes del mundo utilizan banderas de conveniencia; de manera que esas empresas que reabanderan sus buques en paraísos fiscales consiguen así licencias más baratas y legislaciones más permisivas que conllevan contrataciones laborales casi esclavistas. La codicia indiscriminada y absolutamente insolidaria ha llevado a que el 10% de los stocks pesqueros estén agotados, el 15 – 18%, sobreexplotados, y el 45 – 50% al máximo posible de rendimiento (Datos de la "Food and Agriculture Organization" – FAO). Cualquiera pensaría que a la vista de estos alarmante guarismos la flota pesquera se reduciría; pues no. Hoy más de 3.800.000 barcos pesqueros se hacen a la mar. El 1% son barcos que desplazan más de 100 toneladas y capturan el 50% de la pesca mundial. Para paliar los expolios de los filibusteros muchos países han ampliado sus aguas jurisdiccionales estableciendo Zonas Económicas Exclusivas (ZEE) que es donde se lleva a efecto el 90% de las capturas pesqueras y que por su proximidad a sus costas son espacios más fácilmente controlables y susceptibles de vigilancia; han establecido paros ecológicos periódicos selectivos para proteger la normal proliferación de las especies; y cumplen y hacen cumplir los tratados internacionales. Pero esos planes preventivos y ejecutivos necesitan la colaboración de todos los ciudadanos, porque la pesca indiscriminada y no selectiva que llevan a cabo aquellos modernos corsarios, anualmente arroja por la borda de sus embarcaciones 27 millones de toneladas de pescados. Un dato estremecedor. El aspecto positivo es que el sector pesquero da trabajo directo a más de 30.000.000 de personas. Si consideramos que cada pescador genera entre 5 y 20 puestos de trabajo en tierra, ese elemento común que es el mar, la mar, da ocupación a más de 200 millones de personas. ¿Pero hay tanta tarta para tantos comensales? |