La columna verde

Elementos comunes 7: El Clima

Por Javier Dotú /Infoecologia.

            En mi anterior artículo me quedé, en breve pincelada, en la biosfera y los peligros que su contaminación representan para la salud del ser humano en particular y para toda la vida en general. Hoy voy a subir un peldaño para encaramarme a la troposfera que, tal como apuntamos, es donde se producen los fenómenos meteorológicos y el clima.

Al asomarse a la troposfera y ver los índices de CO2, no puede uno dejar de estremecerse.

La quema de combustibles fósiles como el petróleo, el carbón o el gas, considerada hasta ahora una amenaza, hoy sabemos que es la culpable del “cambio climático” que ya está experimentando el planeta Tierra.

Desgraciadamente estamos percibiendo los efectos de ese cambio climático en forma de alteración de los regímenes de vientos, incremento de sequías, cambio en las corrientes marinas, aparición desmesurada de lluvias torrenciales, elevación del nivel del mar como consecuencia del deshielo de los casquetes polares, aumento de los incendios forestales, deforestación y progresiva desertización, etc.

El aumento de la temperatura media no se produciría si siguiera manteniéndose el equilibrio entre las emisiones de CO2 a la atmósfera y su absorción gracias a los ecosistemas oceánicos y terrestres. Pero el incremento de más de 5.000 millones de toneladas al año de CO2 a causa de la quema de combustibles fósiles y de otros 2.000 millones de toneladas debidas a la deforestación, están apunto de desequilibrar la balanza que sólo momentáneamente se mantiene en su fiel gracias a la gran capacidad de absorción de los océanos.

En Kioto se pretendió controlar al máximo la emisión de esos gases tóxicos que inexorablemente producen el efecto invernadero y por ende el cambio climático; pero...

Mientras que la media mundial de emisión de gases con efecto invernadero es de 1,1 toneladas per capita, la media estadounidense es de más de 20 toneladas per capita. De lo que se deduce que el 25% del cambio climático sería imputable a E.E.U.U., que no está dispuesto a cumplir los acuerdos de Kioto.

La temperatura media del Planeta ha subido en el último siglo casi medio grado centígrado; y el nivel del mar ha crecido 10 centímetros. De no poner remedio, el próximo siglo la crecida oceánica puede alcanzar los 55 centímetros. Sin ánimo de ser catastrofista, islas, costas y grandes extensiones de cultivo de los deltas de los ríos desaparecerían más de 15 millones de personas se quedarían sin hogar.

Merece la pena pensarlo, ¿verdad? Y si en la próxima década no se adoptan soluciones drásticas, tal vez la siguiente pregunta sería: ¿sólo pensarlo?