La columna verde

Rebajas y presupuestos

Por Javier Dotú.  Ya tenemos el anuncio, plasmado en cifras, de los Presupuestos Generales del Estado que, tras ser aprobados en el Parlamento se destinarán a mejorar el desarrollo de España; y esa aplicación se parcela y se adjudica a los distintos Ministerios. El nuestro, el de Medio Ambiente será junto con el de Economía una de las dos “parcelas” que dispondrá, en el presente ejercicio, de menos recursos que en el anterior. 

 

Hablando en términos más matemáticos o contables lo dicho se traduce en que si durante el año 2.004 quienes regían el Ministerio de Medio Ambiente pudieron utilizar 1.866 millones de euros, para el presente año, Doña Cristina Narbona, dispondrá de 1.846 millones de euros. Sólo un 1’1% menos; sólo 20 millones de euros menos... casi nada. Aunque a eso hay que añadir el incremento del poder adquisitivo (en este caso decremento), con lo cual, 20 millones del año pasado igual son más este año y si encima lo pasamos a las antiguas pesetas..., ¡ni te cuento!

 

Pero a continuación de sabidos los Presupuestos Generales del Estado, vienen las sorpresas, como por ejemplo las declaraciones que la señora Ministra hace a un periódico de tirada nacional y que, por lo menos se publican, después de conocidos los mencionados Presupuestos, por lo que dejan boquiabierto a este articulista.

 

La señora Ministra comparte con todos los amantes de la naturaleza sus fundadas preocupaciones respecto a la contaminación del aire; la desertización peninsular; la fusión glaciar; la aparición de nuevas enfermedades; el incremento de las alergias; la hipertermia; la creciente desaparición de especies animales y vegetales; etc.

 

Totalmente de acuerdo señora Ministra. Nos solidarizamos con sus preocupaciones y sabe que puede contar con nuestro apoyo y nuestra ayuda.

 

Pero a la hora de aportar soluciones como la promoción y subvención de energías renovables (la solar o la eólica); el desarrollo de un Plan Nacional para combatir la desertificación; conseguir rebajar las emisiones de CO2 a la atmósfera; penalizar a las industrias contaminantes; recuperar las playas y costas perjudicadas por la erosión; etc., observamos que esas soluciones son aplicables mediante leyes o mediante inversiones gubernamentales que faciliten algunos de esos óptimos desenlaces. Respecto a las leyes, ¡adelante! Ustedes son el Legislativo: ¡Legislen!, pues tendrán nuestro apoyo y nuestra ayuda.

 

Respecto a las inversiones cada vez mayores y más necesarias... ¡mal vamos!, ya que, según los Presupuestos, de menos dineros dispone para el presente ejercicio el Ministerio de Medio Ambiente.

 

Esperemos que la señora Ministra, igual que tantas familias, consiga estirar su presupuesto hasta fin de año para que el ansiado desarrollo sostenible no se haga insostenible.