La columna verde

TRASVASES

Por Javier Dotú.Cuando yo era pequeño, si en alguna ocasión me veía desposeído de algo que consideraba de mi propiedad, exclamaba, casi gritaba: ¡Es mío! ¡Es mío!; aseveración que, indefectiblemente, conllevaba el razonamiento de mi padre al decirme: “Hijo mío, de momento, tú, no eres dueño ni de un trocito de la tapa del water”.

 

¡Sabio razonamiento!

 

Muchos Presidentes autonómicos, alcaldes, ediles municipales y otros individuos que ostentan cargos públicos, al referirse al agua que transita por terrenos que están bajo su efímera jurisdicción en forma de ríos, han exclamado, casi gritado: ¡Es mía! ¡Es mía!, para impedir su trasvase.

 

La pena es que ellos no han tenido la suerte de que un “padre” les razonara la gran diferencia existente entre poseer y usufructuar. Claro que nunca es tarde.

 

POSEER:.- Tener en su poder algo (Lo que faculta para hacer con ello lo que se  considere más conveniente).

 

USUFRUCTUAR:.- Gozar del derecho a disfrutar bienes ajenos con la obligación de conservarlos (Salvo que la ley indique otra cosa).

DRAE  22ª Edición. 2001.

 

Tampoco se trata de desvestir un santo para vestir otro sino de ejercitarse, razonada y equilibradamente, en esa rara virtud llamada “solidaridad”.

 

Es posible que debamos alertar a los humanistas, porque esa rara cualidad, la solidaridad, tal vez se halle en peligro de extinción y debamos catalogarla como “virtud protegida”.

 

Pensemos, además, que esa solicitada “solidaridad”, en el caso de los trasvases, ni siquiera es tal, pues tratándose de “bienes ajenos”, sería más natural hablar de “apropiación indebida”...; pero no enredemos más la madeja.

 

La mala conclusión de esta breve reflexión me lleva a considerar que una mayoría de aquellos individuos que ostentan cargos públicos, está dispuesta a decir lo que sea, a pelearse con quien sea y a sacar los trapos sucios políticos de quien sea, con tal de “trincar”... (huy, perdón)... obtener más beneficios que nadie (para sus Comunidades, naturalmente), en un cada vez menos extraño ejercicio político – tombolero.


A ver si hay suerte y vamos, también, “trasvasando” el ¡Es mía! ¡Es mía!, hacia un ¡Es nuestra! ¡Es nuestra!.

Javier Dotú es actor y escritor.
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