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La columna verde |
Cigüeñas negrasPor Javier Dotú |
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Tal es el caso del lugar que comprende la comarca llamada “Las Arribes del Duero”.
“Arribes” es nombre que, en la zona, lo hacen sinónimo de “hondonada” y allí, el Duero, transcurre mansamente siendo frontera natural entre Portugal y España. En este espacio en el que ya los ocres disputan, en manchas, protagonismo a las pinceladas amarillentas de los líquenes para destacar sobre el gris de los farallones que se asoman a las verdes aguas del río, se sienten protegidas aves como el alimoche común, carroñero que se viste, en parte, con plumas blancas; o el águila real que a gran altura vuela con su pareja oteando todo el valle; o el buitre leonado que recorta su conocida silueta contra el azul del cielo; o el búho real, más percibido por su ulular que visto; o el águila perdicera, también llamada azor...; pero especialmente, la cigüeña negra que en estos lares es la estrella de la protección. Tan estrella es que ha desencadenado un efecto perverso.
Me
explicaré:
La
cigüeña
negra
es
especie
protegida
y
como
tal,
está
subvencionado
su
cuidado
y
la
perpetuación
y
conservación
de
sus
nidos
y
de
sus
cigoñinos.
Bueno,
yo
diría
que
altamente
subvencionado,
pues
sacar
adelante
un
nido
de
cigüeñas
negras
se
prima
con
la
nada
despreciable
suma
(según
personas
de
la
zona)
de
100.000
euros
aproximadamente. El celo en proteger sus hábitats es tal que este último verano se ha prohibido que, para sofocar los abundantes incendios ocurridos en la zona, bajaran helicópteros a abastecerse de agua del Duero debido a que, el ruido del batir de sus aspas, podía molestar la plácida estancia de las cigüeñas negras. Pero aún hay más. Condición incontrovertible de los animales libres es gozar de libertad. Y las cigüeñas negras, haciendo uso de esa libertad, emigran hacia tierras africanas en donde parece ser que son un manjar exquisito; por lo que, los habitantes de aquellas latitudes las esperan como agua de Mayo para prepararse un suculento escabeche.
No sé cómo llamar a este fenómeno: ¿Cadena ecológica?...¿Ciclo vital?...¿Engordar para morir?... ¿O, tal vez (siempre la poesía viene en mi ayuda), simplemente aquello de “Poderoso caballero es Don Dinero? |
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Javier
Dotú
es
actor
y
escritor. |