La columna verde

A buena hora...

Por Javier Dotú.  La Santa Hermandad, tribunal con especial jurisdicción, perseguía y castigaba los delitos cometidos en despoblado. Tuvo su origen en las llamadas Vieja y Nueva Hermandad; la primera creada durante el reinado de Alfonso VIII y la segunda regularizada durante el de los Reyes Católicos (1.496). Se ocupaba en perseguir a malhechores y salteadores de caminos, para lo que contaba con ronda de gente armada que solía actuar en cuadrillas. Esa tropa no sólo iba armada sino también uniformada, siendo destacable en su vestimenta el coleto y las mangas que eran de color verde.

 

Por lo vito, los cuadrilleros de la Santa Hermandad nunca llegaban a tiempo de capturar a los malhechores. Poquito a poco al verlos aparecer, tarde como siempre, se fue acuñando la frase "a buena hora, mangas verdes", identificando a los cuadrilleros de la Santa Hermandad por las mangas de su uniforme.

 

Actualmente, en el borrador de la Ley de Responsabilidad Ambiental, hay un apartado por el que todas las empresas potencialmente contaminantes, estarán obligadas a contratar un seguro de responsabilidad por daños al medio ambiente. ¡Aleluya!

 

Claro que este, todavía, borrador, llega cuando el Gobierno y la Junta de Andalucía (es decir, todos los españoles) hemos pagado los 240 millones que ha costado la reparación del vertido de Aznalcóllar. La empresa sueca Boliden, que con la rotura de la balsa llena de productos tóxicos causó uno de los mayores desastres ecológicos en la zona en 1.998 al verter 6 millones de metros cúbicos de lodos tóxicos y agua ácida al valle del Guadiamar, se declaró en quiebra poco después del desastre, con lo que, ni Consejo de Ministros mediante, ni la vía penal seguida por la Junta de Andalucía, han conseguido que la empresa responsable soltara ni un euro.

 

Ahora el Ministerio de Medio Ambiente incluye en la nueva Ley de Responsabilidad Ambiental la obligación de contratar un seguro... "por si las quiebras". A lo peor, buena parte de la población piense aquello de... "a buena hora, mangas verdes".

 

Aunque en apoyo del esfuerzo ministerial podríamos contestar lo mismo que, cuando Diógenes se puso a estudiar música siendo ya muy mayor y uno de sus amigos le dijo que ya era viejo para aprender y dijo: "Praestantius sero doctum esse, quam nuncam", que más o menos viene a significar: "Más vale tarde que nunca".

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