La columna verde

¿Ecologistas?

Madrid, Octubre de 2005 www.infoecologia.com

Por Javier Dotú. La Mesta o el Concejo de la Mesta fue una organización creada para preservar las cañadas reales, la leonesa, la segoviana y la manchega, a fin y efecto de asegurar pastos para los ganados trashumantes. Tal vez por la etimología de la palabra (Mesta proviene de mixta, participio del latín “miscare” que significa mezclar), los pastores elevaron a proverbial la frase: “no hay que mezclar las churras con las merinas”. 

 

Claro que, los únicos adeptos que ha conseguido la locución hay que buscarlos entre lingüistas y literatos, ya que un marcado enjambre de profesionales, incluso aquellos dedicados a la escritura y el parloteo, propician justamente todo lo contrario: la mezcolanza, el badulaque, el batiburrillo y en definitiva, la confusión. ¡Vamos a ver! Cualquier diccionario serio nos dice que ecologismo consiste en la conciencia, preocupación y respeto al medio natural como elemento fundamental para el desarrollo humano y social.

 

Generalizando podemos decir que ecologismo es el estudio y ocupación de los hechos que plantea la ecología; y ecología, es la ciencia que estudia las relaciones de los seres vivos con el medio en el que se desenvuelven.

 

Y ya, finalmente, por esa regla de tres, ecologista (referido a persona), será aquél interesado, preocupado o partidario del ecologismo y de la ecología.

            Parece claro, ¿verdad?

Entonces, ¿por qué monopolizan esta etiqueta los partidos políticos de izquierda con el añadido de Los Verdes, Os verdes o Els verts? ¿Por qué son preferentemente ecologistas los nacionalistas, los “hippys”, los pacifistas, los derecho- humanistas, etc.?

            ¡Qué pasa!

Da la sensación de que no se puede ser ecologista y socio del Carabanchel Fútbol Club; o ecologista y ama de casa; o ecologista y miembro del Consejo de Administración de Hilaturas de Lana del Noguera Pallaresa; o ecologista y guardia urbano; o ecologista y sexador de pollos; o ecologista y de derechas; ... ¿Por qué?

 

Creo que se ha llegado a una confusión que solamente perjudica al medio ambiente y a su protección. El interés por la Ecología debe ser un bien común y una concienciación abierta, sin ataduras partidistas ni marchamos de falsas progresías.

No se debería permitir la instrumentalización y utilización de algo, la Ecología, que debe ser Patrimonio de la Humanidad, tanto para colaborar en su preservación como para beneficiarse de sus bondades.

Lo malo es que, puesto que “a río revuelto, ganancia de pescadores, muchos son los malsanos interesados en “mezclar las churras con las merinas”.

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