La columna verde

Papel

Por Javier Dotú / Infoecologia.-  La virtud, dicen, se encuentra en el término medio; pero está claro que tanto la una como lo otro, virtud y término medio, son harto aburridos y, por lo menos en nuestros tiempos, no gozan de gran predicamento. Viene esto a cuento de que, hoy por hoy, también en lo ecológico, o no llegamos o nos pasamos. La depredación por ejemplo es ley de vida. Ya se sabe: “el pez grande se come al chico”. Es una cadena en la que el ser superior se aprovecha del inferior, tanto en el reino animal como en el vegetal.

                  Y dentro del reino vegetal, centrémonos en el papel. El primer precedente es el “papiro” que, 3.000 años A. de C. Ya lo usaban los egipcios, quienes lo fabricaban cortando, exprimiendo y prensando los tallos de unas cañas que crecían por las orillas del Nilo.

                  Más tarde, ya entre los años 197 y 156 A. de C. la rivalidad cultural y comercial entre Ptolomeo, faraón de Egipto y Eumenes, rey de Pérgamo, llevaron al primero a practicar respecto al segundo una especie de bloqueo comercial dejando de servirle papiros para que los súbditos de Eumenes no pudieran dejar constancia escrita de sus progresos, por lo que, ¡a ver qué remedio!, se pusieron a desgastar y desgastar pieles de corderos, cabras y terneros hasta que consiguieron afinarlas tanto que pudieron utilizarlas como papiros. Puesto que ese proceso tuvo lugar en Pérgamo, a esos folios los llamaron “pergaminos”.

                  De momento y por el capricho de escribir o de envolver jeroglíficos para regalo, los seres humanos dejaron sin cañas las orillas del Nilo y sin cabras ni corderos los prados de Pérgamo. Hasta tal punto llegaría la esquilmación que, ya entre los años 88 y 106 D. de C., en China, Cai Lun, eunuco del emperador Hedi, inventó el papel a base de restos de lino, trapos viejos y cortezas de árbol : (ojo al dato). Este invento, con la lentitud propia de aquellos tiempos, se extendió por Asia, los Países Árabes y Europa.

                  Hasta bien entrada la Edad Media, el papel sólo se utilizaba para escribir incunables; y las talas de árboles para fabricarlo, se limitaban a bosquecillos próximos a los Monasterios, lo que servía para ampliarlos y adosar a los mismos claustros y campanarios.

                  Lo que queda claro es que papel es directamente proporcional a tala de árboles. Entonces, ¿cómo puede extrañarnos la desertización de España o la deforestación de la Amazonia? ¡Si actualmente usamos el papel para todo!

                  Desde aquí reto al más puro ecologista a que intente pasar un día completosin gastar o sostener una hoja de papel. Hay libros, periódicos, tarjetas postales, tarjetas de visita, agendas, diplomas, naipes, facturas, besamanos, saludas, toallitas de papel, pañuelos de papel, bragas de papel, papel de embalar, papel engomado, papel de fumar, papel cel.lo, papel de cocina, papel higiénico...

                  ... y cuando la Administración nos facilita trámites burocráticos, canalizándolos a través del ordenador, al final, para que quede constancia de la operación, nos pide una copia... EN PAPEL.                                                                                         

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