La columna verde

Política ecológica

Madrid, febrero de 2006 www.infoecologia.com

Por Javier Dotú. Los nombre que designan objetos materiales son, tomados de forma aislada, una pura abstracción. Por ejemplo, “tren”. Para que deje de ser un elemento abstracto necesitamos complementarlo. Así su concreción la conseguimos al decir, “tren de lavado”; “tren de alta velocidad”; “tren de aterrizaje”...

            En el caso de que nombremos algo imposible de visualizar de forma inmediata, algo inmaterial como, amor, pureza, ecología..., entonces, la abstracción se convierte en entelequia; y para hacerla bajar a la tierra de las cosas reales necesitamos un padre o un padrino que haga corpóreas las ideas, tangibles las fantasías.

 

La ecología ha encontrado a su progenitor en la política.

¡Hombre, claro! Para bien o para mal, cuando decimos “ecología” a secas, es como hablar del sexo de los ángeles; pero cuando decimos, “política ecológica”, ya visualizamos los esfuerzos, las normas, las reglamentaciones... que se ponen en marcha para proteger nuestro entorno natural.

O no.

Pero eso de, “política ecológica”..., todavía resulta algo abstracto. Necesitamos más concreción. No nos basta lo implícito, queremos lo explícito. Política ecológica, sin más, se nos queda corto. Un nombre y un apellido dan la sensación de orfandad, de alguna vergonzosa ocultación. Es imprescindible un segundo apellido... ¡Ya está!. “Política ecológica de izquierdas”; “política ecológica de derechas”; “política ecológica nacionalista”; “política ecológica centrista”; “política ecológica de dentro – izquierda”;... Y si añadimos al nombre y dos apellidos otras referencias de consanguineidad, por ejemplo, “política ecológica de centro – izquierda de Els verts de Torroella de Montgrí”, ya habremos conseguido transformar aquella entelequia en una familia con profusión de parentescos.


No sé si luego, en la práctica, todo eso redundará en beneficio de lo que los defensores de la ecología desearíamos, no sé; lo que es seguro es que para hacerse la foto cuantos más nombres y apellidos, mejor.

Claro que, en esos asuntos del cambio climático y de las energías renovables, etc., etc., parece ser que lo único que importa es salir en la foto para que todo el mundo sepa quien es el mejor, quien es el más respetuoso, quien es el más sabio, quien es el más honrado...

El día que no se mezclen los conceptos de lealtad y sabiduría, tendremos, para proteger el medio ambiente a los más sabios; y a los más honrados los tendremos para vigilar a los más sabios.

            Así sea.

Estás en www.infoecologia.com

Web recomendada:

www.arteletra.es

Madrid, febrero de 2006 www.infoecologia.com