La columna verde

Adenda

Madrid, enero de 2006 www.infoecologia.com

Por Javier Dotú. La Corporación Municipal de una pequeña ciudad de la vertiente atlántica francesa quiso honrar y agradecer al naturalista Jorge Luis Leclerc BUFÓN que les hubiese regalado su presencia allí pasando algunas temporadas veraniegas en el lugar, erigiéndole una estatua. La efigie iba subtitulada con una placa conmemorativa en la que podía leerse: “BUFÓN : ABARCA TODA LA NATURALEZA”.

A los pocos días el texto de la placa se completó con una adenda, fruto del ingenio de algún literato local en la que se añadía una frase que ha pasado a hacerse proverbial: “QUIEN MUCHO ABARCA, POCO APRIETA”.

 

Esa espontánea colaboración añadida a las frases rimbombantes, es deporte que goza de gran predicamento entre las hordas españolas.

 

Recuerdo aquel consejo... “CUANDO UN BOSQUE SE QUEMA, ALGO SUYO SE QUEMA”, que el gran humorista Perich redondeó con un escueto...”SEÑOR CONDE”. También aquellos pasquines disuasorios de locuras y altas velocidades por las carreteras españolas en las que, en diversos puntos negros se denunciaba: “AQUÍ 3 MUERTOS EN 1.967”, se vieron complementados por la coletilla que añadía el concluyente comentario: “¡NO ME EXTRAÑA!”.

Ahora, tras la anunciada entrada en vigor de la Ley Antitabaco, promulgada en plan ecológico – fundamentalista para salvarnos la vida y la salud a todos los españoles, a los que fuman para que lo dejen y a los que no fuman para que no se contaminen, la Administración, protagonizando una de las injerencias más viles que se recuerdan en la iniciativa privada, provocando, ¡ahí sí!, un boicot que alterará sin duda las cuentas de resultados de todas las tabaqueras nacionales y multinacionales, ha dictado las medidas para adecuar, en los grandes recintos, los espacios en los que se puede fumar.

 

Concretamente en los Aeropuertos se les llama “PUNTO DE FUMADORES” y tienen las dimensiones proporcionales a los pisos recomendados por el Ministerio de la Vivienda, por lo que se quedan, más que en “punto”, en una “mota” de apenas cinco metros cuadrados en donde se hacinan unas personas a las que se las intuye entre la niebla, nunca mejor dicho, echando humo.

 

Al pasar por allí y ver aquel monumento humeante, semejante al monolito obra de Vigeland en Oslo, y luego leer la placa conmemorativa: PUNTO DE FUMADORES, pensé: “falta la adenda, el comentario que complemente el letrero”

 

Desde aquí insto a la solidaridad y al ingenio nacionales para que añadan una paráfrasis jocosa a tan escueta frase y a tan deprimente lugar.

PUNTO DE FUMADORES...DÍJOLO LA MINISTRA, PUNTO REDONDO. Por ejemplo...

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