La
actividad humana está provocando impactos “devastadores” en
el planeta. Es la conclusión a la que ha llegado el Programa de
Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) que, con motivo de
la celebración el pasado domingo del Día Mundial del Medio
Ambiente, ha publicado un Atlas Mundial que ilustra los cambios
que se han producido en los ecosistemas del planeta durante los últimos
30 años.
La deforestación,
la erosión, la sobreexplotación de los recursos han hecho mella
en el planeta. Así lo atestiguan las imágenes que recoge el
atlas y que comparan la situación actual con la de hace 30 años,
poniendo de manifiesto la degradación que sufren numerosas áreas.
El PNUMA
advierte que el crecimiento de las ciudades se está produciendo
sin tener en cuenta consideraciones ambientales, que a la postre
equivale a decir que se produce sin atender a criterios sociales y
económicos. La ONU ha recordado que en 2030, más del 60 por
ciento de la población mundial habitará en zonas urbanas, pero,
o cambian las cosas, o más de un tercio vivirán en condiciones
precarias. En muchos casos sin acceso al agua potable y los
servicios más básicos.
Pero los
impactos no son visibles sólo en las grandes ciudades. Un estudio
publicado en “Science” revela que en los tres últimos
decenios han desaparecido más de cien grandes lagos siberianos. Más
cerca, en el cantábrico, la anchoa también desaparece. Se podría
decir para ilustralo gráficamente que nos las hemos comido todas.
Están muy buenas, pero no se lo merecían. Muchos biólogos y
organizaciones llevaban décadas advirtiéndolo, pero no nos lo
llegábamos a creer y ahora es posible que sea demasiado tarde. A
quien no le guste la anchoa y tampoco el boquerón, frito, en
vinagre o en cualquier otra modalidad, puede llegar a pensar que
la historia no va con él, pero que no se engañe, dentro de poco,
por lo que advierten algunos, puede ocurrirle lo mismo al rape, el
gallo o la merluza.
Puesto que la
mayoría de la población del planeta pasa hambre, lo lógico es
pensar que la sobreexplotación de los recursos, incluidos los
marinos, es una estupidez que sólo beneficia, y a muy corto
plazo, a una minoría..
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