El
Consejo de Ministros aprobó
el día 1 de julio un trasvase de 82 hectómetros cúbicos desde
la cabecera del Tajo a la cuenca del Segura. Castilla-La Mancha,
donde se encuentran los embalses que “cederán” el agua, había
mostrado días atrás su oposición a cualquier decisión que
supusiera el trasvase de un volumen superior a los 30 hectómetros,
mientras que el Gobierno de Murcia, destino final del agua, había
reclamado 120 hectómetros cúbicos y los regantes de esa
comunidad 160.
El presidente del Gobierno y sus
ministros escucharon en la reunión del Consejo de Ministros
celebrada en Mérida a las titulares de las carteras de Medio
Ambiente y Agricultura y optaron por una decisión salomónica,
que no satisface ni a los ejecutivos castellano-manchego y
murciano ni a los agricultores de esa comunidad, pero que parece
razonable teniendo en cuenta la situación de escasez que sufre la
cabecera del Tajo y la agonía en la que ha entrado la cuenca del
Segura.
Las aportaciones netas que ha
recibido la cabecera del Tajo en el año hidrológico en curso no
superan los 360 hectómetros cúbicos. Según datos de Medio
Ambiente, la cifra más baja del periodo 1912-2004. El nivel
actual de estos embalses se sitúa en 511 hectómetros cúbicos,
razón por la cual ha tenido que ser el Consejo de Ministros el
que decida si hay o no trasvase y en caso afirmativo el volumen,
ya que corresponde al Gobierno central decidir cuando los embalses
de cabecera del Tajo almacenan menos de 544 hectómetros cúbicos.
Los pantanos de la cuenca del Segura atraviesan por una
situación incluso peor, ya que las reservas no superan el 10 por
ciento del total de capacidad de embalse de sus pantanos. De los
82 hectómetros cúbicos aprobados, que se aportarán en el
periodo julio-septiembre, 39 se destinarán a abastecimiento y 43,
más de la mitad, a regadíos.
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