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TRANSPORTE SOSTENIBLE REFLEXIONES EN UN PARADERO |
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Por Enrique Angulo Pratolongo para Infoecología (enero de 2007) |
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Escribo sobre
temas de medio ambiente, diversidad biológica, conservación, así como
sobre otros tópicos afines. Pregono y estudio la manera de lograr un
desarrollo sostenible en base a la gran diversidad biológica, de
ecosistemas, genética y cultural de nuestro país, en base a su
conservación y su uso responsable. Estoy convencido de que (aún) es
posible lograrlo y que para ello se requiere la participación de todos los
peruanos. Además, pienso que las políticas de gestión ambiental bien
planteadas nos pueden ofrecer una mejor calidad de vida a todos; pero, acá
viene un punto que me da un persistente dolor de cabeza y que me
desquicia: Perú 21,
edición on line del martes 10 de octubre de 2006:
“El accidente se produjo alrededor de
las 8:00 a.m., cuando la Couster (1) conducida por Teófilo Luis
Carhuallanqui Rojas se salió de la pista y atropelló a los pasajeros del
paradero
(2). Testigos señalaron que el
chofer iba a excesiva velocidad, compitiendo con otro vehículo para ganar
pasajeros. Además, aseguraron que se encontraba en estado de
ebriedad”. Una vez más
la estupidez humana en su máximo esplendor nos hace reflexionar sobre las
atrocidades que somos capaces de cometer. “Fabrizzio Cavero, un joven dentista de 31 años, falleció en un accidente de tránsito. Lo mató un cobrador en estado etílico conduciendo una combi (1).” Un familiar cercano a
Fabrizzio me contó varios detalles de este fatal incidente que realmente
indigna a cualquiera y que nos debe obligar de una vez por todas a exigir
cambios. Estos inescrupulosos asesinos siguen manejando, violando toda
regla que se le cruza y demostrando que la ignorancia no solo es atrevida,
sino que también cobra vidas. Para coronar el
incidente, la couster maldita siguió circulando después de dos días de
producido el asesinato y el asesino es aún no habido (espero que lo
agarren pronto y que le den cadena perpetua). ¿Qué más nos debe suceder
para detener toda esta barbarie? ¿Cuántos familiares de victimas inocentes
existen en el país a los que les ha sucedido algo similar y no pueden
hacer nada ante estos asesinatos? Cuando estemos en un
vehículo de transporte público y percibamos que el auto va muy rápido o
que el chofer está ebrio, o tal vez que se queda dormido permanentemente
(¡manejan más de diez horas al día!), quejémonos, exijamos que se detenga.
Los pasajeros deberían bajarse y llamar a un policía. En primer lugar para
salvar varias vidas; y segundo, para que la autoridad les ponga una multa
a estos asesinos en potencia. Historia urbanaHace unas semanas, me subí a una combi para irme a trabajar. Iba,
entre otros, ojeando rápidamente el periódico cuando los repetidos
movimientos bruscos del auto me hacían imposible la lectura (no suelo
tener la esperanza de leer en una combi). Decidí dejar de leer para ver
qué pasaba. Estaba sentado al costado del chofer y me quedé observándolo.
Este “ilustre e iluminado señor” manejaba un tractor, frenando y
acelerando de una manera totalmente irresponsable. Debo reconocer que me
alteré un poco al exigirle que por favor manejara bien. El respetadísimo
chofer enfureció y le comentó a su cómplice (el cobrador)
“este faltoso no me deja trabajar”. Palabras muy
ciertas y acertadas del honesto ciudadano que se gana la vida manejando
una combi. Me tuve que contener para no iniciar mi monótona mañana
agarrándome a golpes con el chofer, pues nos invitamos mutuamente a bajar
y a pelearnos. Debo reconocer que la ira y la bronca se apoderaron de mí y
que pese a estar muy bien acompañado, no me lograba calmar.
Lo que uno ve
en las combis, couster y en general en la vía pública, nos debe llevar a
exigir cambios. Por ejemplo, la gente que se para en la mitad de la calle
y saca la mano, sabiendo que en el acto cualquier combi hará lo posible
por ganarse a un pasajero, ¿quién es el culpable? ¿el chofer desesperado
por un sol más o el inconsciente pasajero que no le da gana de caminar
hasta una esquina? ¿Qué origina esta conducta tan falta de educación y de
criterio? Origina en primer lugar el caos vehicular, además genera más
emisión de gases tóxicos y también demuestra la poca cultura que tenemos.
¿Qué nos
cuesta cumplir con caminar hacia la esquina? Las combis no son las únicas
causantes del caos, sino también los ciudadanos a pie. Tras estas
reflexiones, me queda
claro que uno debe dar el ejemplo y mostrar a los demás que todavía existe
gente que razona un poco buscando algo de orden y respeto en nuestras
ciudades. Mientras
escribo, pienso si debí agarrarme a golpes con el chofer y llego a la
conclusión de que tal vez no, pues incitar a la violencia no es la mejor
solución. Pero eso sí, exijamos seguridad, estemos donde estemos. Además,
demos el buen ejemplo, pues de esa manera, estamos en la capacidad moral
de reclamar y exigir más seguridad, así como respeto para con todos.
Reflexiones
finales
Lo que le
sucedió a Fabrizzio es abominable. Dicha amenaza ronda por doquier y
nosotros o cualquiera, puede ser la siguiente víctima de una manera
directa o indirecta, tal vez por el simple hecho de estar parado en la
calle. No somos dueños de nuestro destino, menos en nuestra caótica
ciudad. Nuestras vidas y las de todos penden a veces de un hilo que es
roto por la imprudencia. Accidentes
siempre habrá, pero este tipo de accidentes, que ya pueden ser tildados de
asesinatos, deben ser detenidos. En nosotros está parte de la
responsabilidad. Levantemos nuestra voz y no dejemos que sigan circulando
estos irresponsables sin que les exijamos algo de raciocinio para
preservar vidas.
Pregonemos
con el ejemplo, hagamos que los demás se den cuenta que se pueden cambiar
las cosas. Sé que es fácil pedirlo, pero es inminente que algo debemos
hacer, y lo primero es exigir que se respeten nuestros derechos.
Es hora de
que pongamos de nuestra parte para mejorar el transporte público. Además,
el desarrollo sostenible que todos deseamos debe ir a la par con una
cultura ciudadana que evidencie nuestra calidad humana y el deseo de
construir una sociedad más justa para todos. |
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(1) Las combis y las couster son vehículos de transporte público utilizados en el Perú. La combi puede transportar unas 12 personas y la couster 25. (2) Paradero: parada de autobús. |
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Enrique
Angulo Pratolongo |
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