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Energía 14 de marzo, Día Internacional contra los grandes embalses GRANDES PRESAS, GRANDES PROBLEMAS |
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José Santamarta Flórez, Director de la Revista World Watch Marzo de 2007 (Infoecología) |
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Miles
de valles y de hábitats han sido destruidos por los grandes embalses,
desplazando a millones de personas. La
construcción de grandes embalses sumerge tierras cultivables y
desplaza a los habitantes de las zonas anegadas, altera el territorio,
reduce la diversidad biológica, dificulta la emigración de los
peces, la navegación fluvial y el transporte de elementos nutritivos
aguas abajo, disminuye el caudal de los ríos, modifica el nivel de
las capas freáticas, la composición del agua embalsada y el
microclima. Cuanto
mayor es el embalse, más grande es el desastre, aunque a veces se
tarda algún tiempo en reconocerlo, como Akosombo en Ghana, Assuan en
Egipto o Balbina en Brasil. El
aprovechamiento de la energía de los ríos tiene al menos dos mil años
de historia. Las ruedas hidráulicas y los molinos de agua
proporcionaron durante siglos energía mecánica para la molienda del
trigo y la malta, el lavado de la lana y el movimiento de los fuelles
de los altos hornos. Desde
finales del siglo XIX, la energía hidráulica se ha venido empleando
para la producción de electricidad. Entre 1950 y 1986 se construyeron
31.059 presas de más de El
potencial eléctrico de origen hidráulico aún sin aprovechar es
enorme, ya que apenas se utiliza el 17% a escala mundial, cifra que se
reduce al 8% en el Tercer Mundo. España en teoría podría duplicar
su producción, con un coste social y ambiental enorme. Los
grandes proyectos, como Three
Gorges (Tres Gargantas) en China, James
Bay en Canadá, Bui en Ghana, Tehri y Narmada en
India, o el Plan 2010 en Brasil, de llevarse a término tendrían
grandes impactos sociales, ecológicos y económicos. Los casos de
Akosombo en Ghana, Assuan en Egipto o Balbina en Brasil, son claros
ejemplos de desastres ecológicos. El
impacto de la demanda de electricidad y de agua para regadíos,
industrias y ciudades sobre el medio ambiente, en gran parte puede ser
evitado con una política de decidido aumento de la eficiencia energética
y del uso del agua, de supresión de las subvenciones o las tarifas
artificialmente bajas. Un
negocio ruinoso Los
países del Tercer Mundo sólo han utilizado el 8 por ciento de su
potencial hidráulico, si bien tal cifra va a crecer rápidamente,
provocando enormes daños ambientales. Los embalses se construyen casi
siempre para generar electricidad, aunque también para regular el
curso de los ríos, evitando inundaciones, o para regadíos y
abastecimiento urbano. Los
grandes embalses no siempre son un buen negocio, más bien al
contrario. En 1966 fue inaugurada la hidroeléctrica de Akosombo, en
el río Volta, en Ghana, financiada por el Banco Mundial, y que para
el por entonces presidente Kwame Nkrumah iba a ser la auténtica
panacea para uno de los primeros países africanos en declararse
independientes. Según Nkrumah el embalse iba a permitir irrigar
grandes superficies y sobre todo serviría para industrializar el país,
proporcionando la electricidad necesaria para explotar las reservas de
bauxita y crear una amplia industria transformadora. Akosombo
inundó 80.000
personas, difundió enfermedades como la esquistosomiasis y la
electricidad generada en los 882 megavatios instalados ( Ghana
tiene en proyecto una nueva hidroeléctrica, Cabora
Bassa en Mozambique, Manantali en Mali y Kariba y Kafue en Zambia, son
ejemplos de esperanzas frustradas, con grandes costes económicos,
sociales y ambientales. En
1970 se inauguró la presa de Assuan en Egipto, otra de las panaceas
frustradas. El muro de la presa retiene desde entonces 120 millones de
toneladas de sedimentos que anteriormente fertilizaban el valle del
Nilo, y en el gigantesco embalse anualmente se evaporan El
sueño de Mao La
política hidráulica del socialismo real se ha guiado por los mismos
axiomas del capitalismo desarrollista, y el resultado es similar,
cuando no supera los desastres ambientales. El embalse de Sanmenxia,
en el río Amarillo, inaugurado en 1960, desplazó de sus tierras a
300.000 personas, con el fin, al menos en el proyecto inicial, de
producir electricidad, evitar inundaciones catastróficas y crear
nuevos regadíos. La
realidad en Sanmenxia fue muy distinta a El
gran sueño de Mao era construir la que sería la mayor central
hidroeléctrica del mundo, en un hermoso cañón en el río Yangtse o
Azul, la llamada "Three Gorges" (Tres Gargantas), con una
potencia de 17.680 megavatios, equivalente a 18 centrales nucleares.
En Otros
proyectos descomunales son lo que afectan al río Narmada, en India,
cuya primera fase es el embalse de Sardar Sarovar y el que
probablemente será el mayor proyecto hidroeléctrico, James Bay en el
norte de Quebec. Los planes de Hydro‑Quebec contemplan la
construcción de 23 hidroeléctricas antes del año 2006, con una
potencia de 28.000 megavatios, equivalente a 28 grupos nucleares,
inundando un total de Destruir
los bosques tropicales con agua En
la Amazonia brasileña , cinco grandes presas retienen el natural
curso del agua hacia el mar, anegando ya Es
sólo el principio de un megalómano plan, cuyo fin último es
construir 78 grandes embalses en la Amazonia antes del año 2020,
inundando En
1964 se inauguró la presa de Brokopondo en el vecino Surinam, creándose
un lago artificial de La
electricidad que producen las grandes presas no es una fuente de energía
estrictamente renovable, pues los sedimentos colmatan y acortan la
vida de los embalses, y la evaporación, sobre todo en las regiones cálidas,
reducen la generación de electricidad. Si
los impactos sociales, ambientales y económicos son tan grandes, y
rara vez son compensados por los resultados, cabe preguntarse las
razones de la fiebre de los grandes embalses. Los ingenieros y los políticos
serán recordados por los grandes embalses que inauguraron, y no por
haber reducido la demanda de agua y de energía y haber aumentado la
eficiencia. |
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