La columna verde

Animales.Y después de las navidades...

Por Nacho Paunero. Muy pronto habrá pasado la novedad del momento y aquel animal que tan irreflexivamente, adquirimos meses atrás, quizás solo por el mero hecho de satisfacer a aquellos cachorros humanos que demandaban un juguete que funcionase sin pilas, habrá sido poco a poco relegado al olvido y se habrá convertido en un cúmulo de obligaciones y responsabilidades imposibles de asumir. Hoy en día, los animales se han convertido en un objeto de consumo propio de la sociedad en la que vivimos y cuando ya no nos sirven o se convierten en una carga, nos deshacemos de ellos.

 

Cada año, miles de animales son abandonados y, en su mayoría mueren, de hambre, enfermedad, atropellados, víctimas de malos tratos o, simplemente, son sacrificados. Todos somos responsables de esta situación, por un lado están los que la provocan, por otro los que con nuestra pasividad permitimos que todo siga igual, apartando la vista cuando la situación nos incomoda y dejando a sus víctimas en la más pura indefensión.

 

Es asombroso comprobar, como nuestros antecesores se ocuparon de domesticar a los lobos para que pudieran convivir con el hombre, más tarde fuimos creando razas caninas a nuestro antojo y beneficio: pequeños y falderos como compañía, ágiles y veloces para la caza, grandes y feroces para guarda y defensa, etc. Y una vez moldeados y dependientes del hombre hasta el extremo de ser incapaces de sobrevivir por si mismos, entonces los abandonamos y los matamos porque nos estorban.

 

Desde las asociaciones protectoras estamos cansados de tener la “patata caliente en nuestro tejado”, mientras que a la Administración se le disculpa y se le tolera su indiferencia ante la desprotección con que cuentan los animales en nuestro país, a las Asociaciones se nos exige y se nos fiscaliza, pero las Comunidades y Ayuntamientos siguen sin dar soluciones y continuamos sin campañas de esterilización, campañas de tenencia responsable, campañas de adopción...

 

La Semana Santa, el verano y las vacaciones... ya están a la vuelta de la esquina y cuando lleguen, abandonaremos, como ya hacemos habitualmente, a nuestros animales, porque aunque biológicamente humanos, al parecer carecemos de estómago, de seso y desde luego, de vergüenza.  

 

Nacho Paunero es presidente de la asociación El Refugio