La columna verde

APIA cumple diez años

Por L. Guijarro.- APIA nació allá por 1994 para cuidar los intereses de los periodistas que realizamos información ambiental, velar por la independencia y objetividad de los contenidos informativos, divulgar con rigor este tipo de información, defender la libertad en el ejercicio profesional, facilitar el diálogo y acceso a las fuentes informativas y representar a sus asociados en cuestiones y temas de índole profesional.

 

Desde luego, hace diez años el panorama informativo era totalmente distinto. Se estaban recogiendo los frutos de la archinombrada Cumbre de La Tierra de Río Janeiro y no dejaban de aparecer nuevas publicaciones ambientales. La información ambiental parecía que iba a dejar de ser una anécdota en los medios de comunicación. En ese momento, los políticos avalaban con su presencia en cumbres internacionales, y, sobre todo, en los medios de comunicación, una información que llevaba años y años buscando su hueco en las redacciones de todo el país.

 

Diez años después, la información ambiental ha aumentado, aunque todavía muy por detrás de la información deportiva, económica y política, con el agravante de que cada vez tenemos menos soportes en los que plasmar nuestro trabajo, ya que han desaparecido, casi por completo, las tribunas de las publicaciones ambientales de periodicidad mensual. Como se dijo en el debate y presentación del V Congreso Nacional de Periodismo Ambiental, el pasado 19 de noviembre en La Casa Encendida de Madrid, bajo el título El fracaso de las revistas de naturaleza, en los últimos tres años han cerrado cinco revistas relacionadas con la naturaleza y el medio ambiente: Ecología Internacional, Ecosistemas, Scenes of the World, Biológica y La Tierra. Es como si nos estuviesen cerrando la boca de cara a denunciar el continuo deterioro del medio.

 

Como sigamos así ¿quién se hará eco de la rotura de una balsa minera, el hundimiento de un buque petrolero o la situación de las especies en peligro de extinción? Como dijo en el encuentro de noviembre Joaquín Araujo, destacado divulgador ambiental, y último director de la revista La Tierra, desde la experiencia reciente con el cierre de ésta publicación quiso subrayar “el peligro existente que reside en acallar voces discrepantes”, y puso como ejemplo más notorio el que nos quieran incluso confundir desde el poder para hacernos ver que "guerra es igual a paz".

 

José Claudio Gallego , ha realizado un proyecto en la Universidad Autónoma de Madrid que lleva por título La información ambiental en España donde nos confirma lo que todos más o menos sabíamos: que existe “una crisis actual de las publicaciones de kiosco, que vivieron su época dorada en los años 90”, también destaca que en “radio y televisión las cosas no pintan mejor. Si hablamos de información ambiental generalista, la emitida a través de los servicios informativos habituales de ambos medios, nos encontramos con una serie de piezas informativas incluidas siempre al final de la ‘escaleta’ o ‘pauta’ del informativo, de tal forma que si, por uno u otro motivo, se alargan las secciones con más peso (política, deportes y, en menor medida, sucesos), la información ambiental no puede ser emitida por falta de tiempo”.

 

A pesar de todo creemos que nuestros mejores años están por llegar y así se nos demuestra cada vez que celebramos nuestro Congreso Nacional de Periodismo Ambiental, y ya vamos por el quinto, cuando el salón de actos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas se llena por un público joven que está dispuesto a salir al campo en el momento que se lo pidan, como ya hicieron cuando tuvieron que ponerse un mono blanco y se fueron a recoger chapapote con el resto de voluntarios españoles.

 

Es cierto que los responsables de los medios siguen sin creer en nosotros, por eso, hemos tomado cartas en el asunto y, de momento, hemos creado la Beca de Especialización en Periodismo Ambiental Tetra Pak-Fundación EFE. Sin olvidar las Becas de Especialización en Periodismo Ambiental otorgadas por la Asociación de Periodistas de Información Ambiental y la Fundación para la Investigación y Desarrollo Ambiental (FIDA), por la que cuatro recién licenciados en periodismo podrán desarrollar información ambiental en Telemadrid radio y televisión; la Agencia EFE, dentro del área local y RNE, también en su ámbito local y que próximamente se ampliará a los medios de comunicación escrita.

 

Con este panorama deberíamos preguntarnos cuál va a ser el futuro de la información ambiental, pero también deberíamos hacerlo sobre el futuro de otras informaciones y, como dice nuestro compañero Joaquín Fernández en el estudio de José Claudio Gallego , “por el futuro del periodismo o el de la profesión periodística o de las empresas periodísticas”. El futuro de una especialidad, como este caso la ambiental, pasa porque existan noticias en torno a la misma. En eso podemos estar tranquilos, o debería decir intranquilos, porque siempre que los medios recogen información ambiental es porque se ha producido alguna catástrofe importante. Aunque confiamos en que los responsables de los medios de comunicación recapaciten, porque los grandes problemas del Planeta pasan, irremediablemente por el medio ambiente, y con una buena información ambiental se conocerá qué se está haciendo bien o qué se está haciendo mal en otras actividades como la económica porque ¿quién separa los problemas que ocasionará el cambio climático del mal uso que se ha hecho del desarrollismo industrial? La información está servida, por eso, déjennos hacer nuestro trabajo.