La columna verde

Por una N avidad “Bio”

Ahora que empezamos la cuenta atrás por lo que queda de 2003, y que es una época de reuniones, regalos, llamadas, invitaciones, compras, recuerdos y de reflexión, estaría bien considerar un tema central que nos compete a todos y que es el plato fuerte de estas fiestas, y de nuestra vida diaria: la comida.

Desde la Asociación Vida Sana, pionera en España de la agricultura biológica, llevamos tres décadas dedicados al fomento de la cultura biológica, insistiendo en la importancia de consumir productos sanos, libres de pesticidas y manipulaciones que alteran sus ingredientes naturales; alimentos elaborados conforme a las reglas de la Naturaleza y, por tanto, óptimos para llevar una vida saludable y en armonía con el medio ambiente.

Es la comida artesanal y autóctona que elaboraron durante siglos las generaciones anteriores y que vuelve hoy a nuestras mesas con la garantía de los alimentos biológicos/ecológicos. Todos estos productos cuentan además con un sello oficial de calidad que garantiza que proceden de la agricultura o ganadería biológicas.

 

Partiendo de las técnicas agrarias ancestrales e incorporando los nuevos conocimientos, resulta ser en estos momentos la agricultura más avanzadas, pues además de conseguir buenas cosechas en cantidad y calidad, protege el medio ambiente y lo beneficia a la par que la salud de agricultores y consumidores.

 

La agricultura biológica, por otra parte, constituye la única salida al caos alimentario actual en la medida en que se cultiva, se produce y se consume con criterios éticos, basados en el respeto al medio ambiente y a las personas:

  • Al no usar agroquímicos ni requerir de maquinaria pesada ni gran consumo de combustibles, no genera contaminación y sí mejora la calidad alimentaria y la salud de las personas

  • Beneficia a animales y vegetales que conviven alrededor de los cultivos.

  • Es la única forma de detener el consumo desenfrenado de alimentos carentes de valor nutritivo

  • De acabar con la explotación social y económica del campesino

  • Es una alternativa a la globalización de la comida basura

  • Es una forma de preservar y dignificar el trabajo de los campesinos, al permitirles conservar y ampliar la variedad de plantas que han cultivado a partir de sus propias semillas

  • Apoya el consumo artesanal y local

  • Es la mejor cura a decenas de enfermedades que tienen aterrorizado a medio planeta, carente de alimentación sana y mendigo de ayudas humanitarias que no van más allá de medicinas y alimentos de dudosa procedencia. Baste recordar los alimentos transgénicos que, camufladamente, ha enviado Estados Unidos a miles de niños latinoamericanos.

 

Alimentos bio, más seguros y más nutritivos

Según Shane Heaton, nutricionista de la veterana organización inglesa Soil Association (Asociación del Suelo), que desde 1946 viene dedicándose a la difusión, certificación e investigación de la agricultura biológica, “la validez y las relevantes evidencias científicas de los alimentos biológicos los hacen significativamente diferentes a los alimentos convencionales, en términos de seguridad, contenido y valor nutricional”.

Para esta época de compras y consumo, resulta bueno el consejo de Heaton: “Por encima del sabor, precio y apariencia, lo primero a la hora de adquirir un alimento es pensar en la salubridad, la seguridad y el aporte nutritivo; por tanto hay que dar prioridad a los alimentos biológicos, sencillamente porque han sido producidos sin sustancias tóxicas, contaminantes y desnaturalizadoras”.

A partir del estudio de la Soil Association, y basándonos en investigaciones anteriores, se concluye que los alimentos biológicos son más seguros porque tienen niveles bajos o inexistentes de toxinas como nitratos, hay menos peligro de envenenamiento, no hay casos de vacas locas, no hay presencia de OMG’s, como tampoco de antibióticos ni aditivos de síntesis.

En la agricultura biológica hay más variedades; en la convencional hay un marcado empobrecimiento mineral del suelo debido al uso de fertilizantes; en la biológica, la vida microbiana del suelo es más amplia porque el uso de compost natural promueve la presencia de microorganismos y aumenta el acceso que tiene la raíz a los nutrientes del suelo. Otro aspecto relevante es la diferencia basada en la productividad y en la riqueza que aporta el carácter de policultivo que tiene la agricultura biológica frente al empobrecimiento que conlleva el monocultivo.

A diferencia de los convencionales, los alimentos biológicos tienen menos agua y más materia seca, así como vitaminas, fitonutrientes y minerales. Un estudio comparativo realizado en Dinamarca concluyó que los alimentos biológicos tienen de 10 a 50 veces más fitonutrientes. Otro estudio elaborado por la investigadora Virginia Worthington sostiene que en los biológicos hay más presencia de magnesio, vitamina C, hierro y fósforo.

 

Alimentación convencional, causa de enfermedades

Los informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), respecto a que cada vez hay más casos de cáncer; la infertilidad es mayor así como el estrés; y las epidemias aumentan considerablemente, llevan a corroborar lo que ya se concluye de diversas investigaciones: la alimentación actual es una de las causas principales de esas enfermedades.

 

El problema nace en los campos de cultivo convencionales: El uso indiscriminado de fertilizantes químicos ha reducido las variedades de nutrientes del suelo, con el resultado de una deficiencia de minerales básicos en frutas y vegetales, que se traduce en enfermedades; los fertilizantes aumentan la presencia de nitratos, que se transforman en tóxicos cuando están dentro del organismo. En cuanto al uso de pesticidas, en 1990 la Organización Mundial de la Salud estimó que cada año unos 25 millones de personas en el mundo padecen intoxicaciones ocasionales por pesticidas, incluyendo 3 millones de envenenamientos severos y 200.000 mortales...

Problemas que en la agricultura biológica no existen, sencillamente porque no se usa ningún tipo de pesticida ni elemento agresivo al cultivo y, por consiguiente, al medio ambiente.

 

Siguiendo con los ejemplos, el Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales de Gran Bretaña señala que entre 1940 y 1991 los minerales en frutas y verduras han caído en un 76% y el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos muestra declives similares; investigaciones realizadas en Liverpool señalan que hay hasta 500 toxinas que circulan por la sangre y que proceden en su mayoría de los alimentos. Recordemos por otro lado que las toxinas actúan en muchos casos como antinutrientes.
 

El placer de comer

Pese a todas las explicaciones anteriores, reconocemos que el paladar es suceptible a todo tipo de platos, suculentos a simple vista. Por tanto, nuestra propuesta no es privar a nadie de las delicias de la comida, sino tener criterio a la hora de seleccionar lo que se consume. La producción biológica cubre todos los sectores de la alimentación: frutas, verduras, legumbres, carnes, lácteos, postres, bebidas... y cada vez son más los establecimientos especializados en productos bio. También los grandes supermercados convencionales han incluido esta oferta en sus estanterías.

 

Se trata simplemente de hacer un cambio hacia los productos biológicos. Nuestra elección se verá satisfecha inmediatamente y nuestros gustos alimenticios colmados. Además los alimentos biológicos, no sólo son más nutritivos sino que además su aspecto es más sano y su sabor es más auténtico y gustoso. No es extraño que los grandes cocineros empiecen a interesarse por los productos biológicos para conferir a su cocina una mayor calidad en todos los aspectos.

 

Ya que las navidades son momentos de reflexión y de intenciones de cambio, nuestra propuesta es: cambiemos de hábitos de consumo. Empecemos a interesarnos por este tipo de producción limpia, que no contamina, que mejora la salud, que no causa enfermedad, ni a quienes la producen ni a quienes la consumen, que crea biodiversidad, que es más solidaria, que produce puestos de trabajo.

Es la producción ética: los alimentos biológicos/ecológicos.

Asociación Vida Sana