|
La columna verde |
|
Por
una
N |
|
Ahora
que
empezamos
la
cuenta
atrás
por
lo
que
queda
de
2003,
y
que
es
una
época
de
reuniones,
regalos,
llamadas,
invitaciones,
compras,
recuerdos
y
de
reflexión,
estaría
bien
considerar
un
tema
central
que
nos
compete
a
todos
y
que
es
el
plato
fuerte
de
estas
fiestas,
y
de
nuestra
vida
diaria:
la
comida. Desde
la
Asociación
Vida
Sana,
pionera
en
España
de
la
agricultura
biológica,
llevamos
tres
décadas
dedicados
al
fomento
de
la
cultura
biológica,
insistiendo
en
la
importancia
de
consumir
productos
sanos,
libres
de
pesticidas
y
manipulaciones
que
alteran
sus
ingredientes
naturales;
alimentos
elaborados
conforme
a
las
reglas
de
la
Naturaleza
y,
por
tanto,
óptimos
para
llevar
una
vida
saludable
y
en
armonía
con
el
medio
ambiente. Es
la
comida
artesanal
y
autóctona
que
elaboraron
durante
siglos
las
generaciones
anteriores
y
que
vuelve
hoy
a
nuestras
mesas
con
la
garantía
de
los
alimentos
biológicos/ecológicos.
Todos
estos
productos
cuentan
además
con
un
sello
oficial
de
calidad
que
garantiza
que
proceden
de
la
agricultura
o
ganadería
biológicas. Partiendo
de
las
técnicas
agrarias
ancestrales
e
incorporando
los
nuevos
conocimientos,
resulta
ser
en
estos
momentos
la
agricultura
más
avanzadas,
pues
además
de
conseguir
buenas
cosechas
en
cantidad
y
calidad,
protege
el
medio
ambiente
y
lo
beneficia
a
la
par
que
la
salud
de
agricultores
y
consumidores.
La
agricultura
biológica,
por
otra
parte,
constituye
la
única
salida
al
caos
alimentario
actual
en
la
medida
en
que
se
cultiva,
se
produce
y
se
consume
con
criterios
éticos,
basados
en
el
respeto
al
medio
ambiente
y
a
las
personas:
Alimentos
bio,
más
seguros
y
más
nutritivos
Según
Shane
Heaton,
nutricionista
de
la
veterana
organización
inglesa
Soil
Association
(Asociación
del
Suelo),
que
desde
1946
viene
dedicándose
a
la
difusión,
certificación
e
investigación
de
la
agricultura
biológica,
“la
validez
y
las
relevantes
evidencias
científicas
de
los
alimentos
biológicos
los
hacen
significativamente
diferentes
a
los
alimentos
convencionales,
en
términos
de
seguridad,
contenido
y
valor
nutricional”. Para
esta
época
de
compras
y
consumo,
resulta
bueno
el
consejo
de
Heaton:
“Por
encima
del
sabor,
precio
y
apariencia,
lo
primero
a
la
hora
de
adquirir
un
alimento
es
pensar
en
la
salubridad,
la
seguridad
y
el
aporte
nutritivo;
por
tanto
hay
que
dar
prioridad
a
los
alimentos
biológicos,
sencillamente
porque
han
sido
producidos
sin
sustancias
tóxicas,
contaminantes
y
desnaturalizadoras”. A
partir
del
estudio
de
la
Soil
Association,
y
basándonos
en
investigaciones
anteriores,
se
concluye
que
los
alimentos
biológicos
son
más
seguros
porque
tienen
niveles
bajos
o
inexistentes
de
toxinas
como
nitratos,
hay
menos
peligro
de
envenenamiento,
no
hay
casos
de
vacas
locas,
no
hay
presencia
de
OMG’s,
como
tampoco
de
antibióticos
ni
aditivos
de
síntesis. En
la
agricultura
biológica
hay
más
variedades;
en
la
convencional
hay
un
marcado
empobrecimiento
mineral
del
suelo
debido
al
uso
de
fertilizantes;
en
la
biológica,
la
vida
microbiana
del
suelo
es
más
amplia
porque
el
uso
de
compost
natural
promueve
la
presencia
de
microorganismos
y
aumenta
el
acceso
que
tiene
la
raíz
a
los
nutrientes
del
suelo.
Otro
aspecto
relevante
es
la
diferencia
basada
en
la
productividad
y
en
la
riqueza
que
aporta
el
carácter
de
policultivo
que
tiene
la
agricultura
biológica
frente
al
empobrecimiento
que
conlleva
el
monocultivo.
A
diferencia
de
los
convencionales,
los
alimentos
biológicos
tienen
menos
agua
y
más
materia
seca,
así
como
vitaminas,
fitonutrientes
y
minerales.
Un
estudio
comparativo
realizado
en
Dinamarca
concluyó
que
los
alimentos
biológicos
tienen
de
10
a
50
veces
más
fitonutrientes.
Otro
estudio
elaborado
por
la
investigadora
Virginia
Worthington
sostiene
que
en
los
biológicos
hay
más
presencia
de
magnesio,
vitamina
C,
hierro
y
fósforo.
Alimentación
convencional,
causa
de
enfermedades
Los
informes
de
la
Organización
Mundial
de
la
Salud
(OMS),
respecto
a
que
cada
vez
hay
más
casos
de
cáncer;
la
infertilidad
es
mayor
así
como
el
estrés;
y
las
epidemias
aumentan
considerablemente,
llevan
a
corroborar
lo
que
ya
se
concluye
de
diversas
investigaciones:
la
alimentación
actual
es
una
de
las
causas
principales
de
esas
enfermedades.
El problema nace en los campos de cultivo convencionales: El uso indiscriminado de fertilizantes químicos ha reducido las variedades de nutrientes del suelo, con el resultado de una deficiencia de minerales básicos en frutas y vegetales, que se traduce en enfermedades; los fertilizantes aumentan la presencia de nitratos, que se transforman en tóxicos cuando están dentro del organismo. En cuanto al uso de pesticidas, en 1990 la Organización Mundial de la Salud estimó que cada año unos 25 millones de personas en el mundo padecen intoxicaciones ocasionales por pesticidas, incluyendo 3 millones de envenenamientos severos y 200.000 mortales... Problemas
que
en
la
agricultura
biológica
no
existen,
sencillamente
porque
no
se
usa
ningún
tipo
de
pesticida
ni
elemento
agresivo
al
cultivo
y,
por
consiguiente,
al
medio
ambiente.
Siguiendo
con
los
ejemplos,
el
Departamento
de
Medio
Ambiente,
Alimentación
y
Asuntos
Rurales
de
Gran
Bretaña
señala
que
entre
1940
y
1991
los
minerales
en
frutas
y
verduras
han
caído
en
un
76%
y
el
Departamento
de
Agricultura
de
los
Estados
Unidos
muestra
declives
similares;
investigaciones
realizadas
en
Liverpool
señalan
que
hay
hasta
500
toxinas
que
circulan
por
la
sangre
y
que
proceden
en
su
mayoría
de
los
alimentos.
Recordemos
por
otro
lado
que
las
toxinas
actúan
en
muchos
casos
como
antinutrientes. El
placer
de
comer Pese
a
todas
las
explicaciones
anteriores,
reconocemos
que
el
paladar
es
suceptible
a
todo
tipo
de
platos,
suculentos
a
simple
vista.
Por
tanto,
nuestra
propuesta
no
es
privar
a
nadie
de
las
delicias
de
la
comida,
sino
tener
criterio
a
la
hora
de
seleccionar
lo
que
se
consume.
La
producción
biológica
cubre
todos
los
sectores
de
la
alimentación:
frutas,
verduras,
legumbres,
carnes,
lácteos,
postres,
bebidas...
y
cada
vez
son
más
los
establecimientos
especializados
en
productos
bio.
También
los
grandes
supermercados
convencionales
han
incluido
esta
oferta
en
sus
estanterías. Se
trata
simplemente
de
hacer
un
cambio
hacia
los
productos
biológicos.
Nuestra
elección
se
verá
satisfecha
inmediatamente
y
nuestros
gustos
alimenticios
colmados.
Además
los
alimentos
biológicos,
no
sólo
son
más
nutritivos
sino
que
además
su
aspecto
es
más
sano
y
su
sabor
es
más
auténtico
y
gustoso.
No
es
extraño
que
los
grandes
cocineros
empiecen
a
interesarse
por
los
productos
biológicos
para
conferir
a
su
cocina
una
mayor
calidad
en
todos
los
aspectos. Ya
que
las
navidades
son
momentos
de
reflexión
y
de
intenciones
de
cambio,
nuestra
propuesta
es:
cambiemos
de
hábitos
de
consumo.
Empecemos
a
interesarnos
por
este
tipo
de
producción
limpia,
que
no
contamina,
que
mejora
la
salud,
que
no causa
enfermedad,
ni
a
quienes
la
producen
ni
a
quienes
la
consumen,
que
crea
biodiversidad,
que
es
más
solidaria,
que
produce
puestos
de
trabajo. Es la producción ética: los alimentos biológicos/ecológicos. |
|
Asociación Vida Sana |