|
Por
Francisco
Ayala,
asesor
científico
del
Panel
Intergubernamental
para
el
Cambio
Climático
(IPCC)
de
la
ONU |
||
|
Madrid, abril de 2004 (Infoecología) |
||
Palabras clave: Cambio Climático, España, impactos ecológicos, impactos socioeconómicos EL
CAMBIO
CLIMÁTICO
EN
ESPAÑA:
UNA
REALIDAD
El
Cambio
Climático
por
aumento
del
efecto
invernadero,
tratado
habitualmente
como
una
posibilidad
seria
por
estar
científicamente
fundada,
pero
necesitada
aun
de
elementos
suficientes
de
confirmación
(Balairón,
2000;
IPCC,
2001),
de
acuerdo
con
lo
que
se
deduce
del
análisis
de
los
datos
actualmente
disponibles
,
parece
haber
comenzado
ya
en
España.
Los
elementos
que
configuran
esta
realidad,
obtenida
del
análisis
de
los
datos
de
38
observatorios
meteorológicos
de
la
red
principal
distribuidos
por
toda
la
España
Peninsular
(Instituto
Nacional
de
Meteorología,
2002),
una
vez
excluidos
los
afectados
por
perturbaciones
como
la
“isla
de
calor”
de
las
grandes
ciudades,
y
los
carentes
de
un
número
suficiente
de
datos,
son
los
siguientes. a)
Subida
media
de
la
Temperatura
media
anual
en
la
España
Peninsular
en
el
periodo
1971-2000
:
1,53
ºC.
La
temperatura
ha
subido
en
36
de
los
38
observatorios
analizados
de
forma
estadísticamente
significativa
al
95
%. Dado
que
las
predicciones
máximas
de
los
modelos
climáticos
son
-para
el
siglo
XXI-
de
hasta
unos
0,4
ºC
de
aumento
por
década
para
el
siglo
XXI
(
Parry
et
al.
2000
),
1,2
ºC
para
30
años,
la
realidad
observada
para
el
periodo
1971-2000
sugiere
que
estas
tasas
máximas
previstas
se
estarían
superando
hoy
un
27,5
%,
que
el
problema
es
más
grave
de
lo
que
suponíamos,
y
que
puede
llegarse
a
mediados
de
siglo
con
una
subida
mínima
de
temperatura
respecto
a
2000
de
2,50
ºC
y
probable
en
torno
a
los
3,5
ºC
dado
el
aumento
previsible
de
gases
invernadero,
1-2
ºC
más
de
lo
que
pensábamos
hace
unos
pocos
años.
Ya
el
meteorólogo
Carlos
Almarza,
del
Instituto
Nacional
de
Meteorología,
advirtió
en
2000
que
el
aumento
de
temperatura
en
Madrid
en
el
último
siglo
y
medio,
descontado
el
efecto
de
isla
térmica,
había
sido
un
50
%
superior
a
la
media
del
Hemisferio
Norte
(Almarza,
2000).
Esto
supone
que
hemos
entrado
en
una
clara
africanización
del
clima
peninsular
en
España,
ya
que
el
cuarto
meridional
del
país
tiene
ya
temperaturas
medias
iguales
a
las
del
norte
de
Marruecos
hace
un
cuarto
de
siglo,
y
a
mediados
de
siglo,
las
tendrá
toda
la
mitad
sur.
c)
Humedad
relativa
del
aire:
a
la
baja
donde
hay
tendencia
estadísticamente
significativa. d)
Número
de
días
de
nieve
anuales:
a
la
baja
sin
excepción.
e)
Nº
de
días
con
Temperatura
media
mayor
de
25ºC,
al
alza
sin
excepción.
Esto
indica
una
clara
tendencia
al
aumento
de
las
olas
de
calor,
tanto
en
frecuencia
como
en
severidad. f)
Temperaturas
máximas
anuales
y
mínimas
anuales:
al
alza
sin
excepción. g)
Nivel
medio
del
mar
(Alicante):
la
tasa
anual
de
subida
se
ha
multiplicado
por
3
en
la
década
1990-2000
(3,875
mm/año)
respecto
a
la
década
1980-1990
(1,345
mm/año).
Fenómenos
similares
se
han
producido
en
el
Cantábrico. Este
conjunto
de
hechos
constituyen
una
primera
aproximación
al
problema,
claramente
significativa,
que
debería
alertar
a
todos
los
que
tienen
que
ver
con
el
Clima
o
sus
efectos.
El
resultado
coincide
con
una
apreciación
ampliamente
extendida
entre
la
población
de
que
el
clima
“No
es
como
antes”.
Dado
que
se
trata
de
un
proceso
en
marcha,
una
primera
repercusión
de
esta
realidad
debería
ser
la
incorporación
de
este
aspecto
en
cuantos
planes,
programas
y
proyectos,
públicos
y
privados,
puedan
resultar
afectados
de
forma
significativa
por
el
mismo. IMPACTOS
ECOLÓGICOS
Y
SOBRE
RECURSOS
AGRARIOS
E
HÍDRICOS
Gran
parte
de
los
impactos,
bien
a
nivel
global
(IPCC,
2001;
Watson,
2001),
bien
a
nivel
regional
(Karas,
1997),
han
sido
ya
identificados. Ecosistemas
forestales: a)
Ralentización
del
crecimiento
y
productividad
debido
al
claro
aumento
del
estrés
hídrico.
b)
Aumento
de
la
peligrosidad
(y
frecuencia
en
los
naturales)
de
los
incendios
forestales
por
la
mayor
temperatura
y
sequedad
del
aire
c)
La
menor
productividad
conlleva
inevitablemente
un
aumento
de
la
vulnerabilidad
de
las
especies
animales
asociadas
y
el
descenso
de
la
caza
salvaje,
así
como
un
descenso
de
la
materia
orgánica
en
los
suelos
forestales,
que
realimenta
una
menor
productividad
d)
El
aumento
de
temperatura
conllevará
inevitablemente
un
corrimiento
altitudinal
de
las
zonas
de
vegetación;
esto
puede
conllevar
tanto
la
destrucción
de
endemismos
de
la
zona
sin
vegetación
más
alta,
como
la
conversión
a
estepa
de
algunas
zonas
bajas
actualmente
forestadas.
Humedales:
La
disminución
de
los
recursos
hídricos,
el
aumento
de
temperaturas
y
la
disminución
de
la
humedad
del
aire,
conllevan
menores
láminas
de
agua
por
el
severo
aumento
de
la
evaporación
;
pueden
darse
graves
crisis
ecológicas
especialmente
en
humedales
de
alimentación
pluvial
dominante
(Ayala-Carcedo,
2002). Recursos
hídricos: El
mero
aumento
de
temperatura,
a
igualdad
de
lluvia,
conlleva
inevitablemente
un
claro
aumento
de
la
evapotranspiración
a
través
de
suelos
y
plantas,
y
por
tanto
una
reducción
de
los
recursos
disponibles.
Esta
reducción
ha
tenido
que
darse
ya,
lo
que
cuestiona
algunas
restituciones
de
aportación
a
régimen
natural
realizadas
en
algunas
cuencas
por
los
organismos
hidrográficos
que
no
muestran
tendencia
a
la
reducción
y
que
han
sido
utilizadas
para
el
Plan
Hidrológico
Nacional
(PHN)
2002. Este
descenso
generalizado
de
recursos,
evaluado
ya
desde
1996
(Ayala-Carcedo,
2003)
cuestiona
en
profundidad
tanto
los
planteamientos
económicos
-menos
recursos
sobre
los
que
repercutir
los
costes
de
obras
hidraúlicas-
como
ecológicos
de
no
pocas
actuaciones
del
PHN
(Arrojo
y
del
Moral
eds.,
2003).
El
caso
del
Trasvase
Ebro-Costa
Mediterránea
es
especialmente
relevante,
ya
que
la
disminución
de
recursos
en
la
cuenca
del
Ebro,
aunada
a
la
aceleración
de
la
subida
del
nivel
del
mar
-y
por
tanto
la
mayor
penetración
de
la
cuña
salina
Ebro
arriba
hacia
Tortosa,
lo
que
implica
la
necesidad
de
asegurar
mayores
caudales
en
el
río
para
impedir
dicha
penetración-,
colocan
esta
obra
en
un
campo
claramente
marginal
en
lo
económico
frente
a
otras
alternativas,
y
con
graves
repercusiones
ecológicas
(
Vid.
Arrojo,
y
del
Moral
edits.,
2003). El
descenso
de
recursos,
junto
a
la
pérdida
de
productividad
de
los
ecosistemas
naturales
tierra
adentro,
conllevará
un
descenso
de
los
recursos
pesqueros
y
la
productividad
de
los
ecosistemas
marinos,
volviéndolos
más
vulnerables
ante
la
contaminación
marina. Costas:
Agravamiento
generalizado
del
retroceso
de
costas
y
deltas
y
erosión
de
las
playas
por
la
triple
combinación
de
:
a)Subida
del
nivel
del
mar
debida
a
la
expansión
térmica
del
agua
derivada
de
una
mayor
temperatura
b)Descenso
de
los
recursos
hídricos
portadores
de
sedimento
c)
Sobrerregulación
de
los
ríos.
Esto
hace
que
las
políticas
de
aguas
y
costas
deban
estar
vertebradas,
debiendo
sujetarse
la
primera
a
los
requisitos
ecológicos
impuestos
por
la
segunda.
Una
de
las
consecuencias
de
estos
hechos
previsibles
puede
que
sea
probablemente
la
revisión
al
alza
del
límite
de
100
metros
de
dominio
público
marítimo-terrestre
para
la
construcción
en
zonas
costeras,
ya
que
el
ascenso
previsto
para
mediados
de
siglo,
unos
20
cm
al
menos,
supone
en
numerosas
zonas
la
invasión
marina
de
esta
franja
de
dominio
público. Agricultura: a)Descenso
de
la
productividad
de
los
secanos
y
pastos
por
el
aumento
del
estrés
hídrico
y
las
rachas
de
sequía.
b)
Aumento
de
la
vulnerabilidad
de
frutales
por
el
adelanto
de
la
floración,
debido
a
las
heladas
tardías.
c)Mayor
vulnerabilidad
de
los
suelos
a
la
salinización
d)
Probablemente,
una
mayor
incidencia
de
diversas
plagas
agrícolas.
Algunos
aspectos
de
estos
impactos,
han
sido
analizados
por
Shafer
y
Mjedle
(1994)
e
Iglesias
(1995). IMPACTOS
EN
SECTORES
ECONÓMICOS
Y
SOCIALES
a)
Aumento
de
las
olas
de
calor
en
frecuencia,
persistencia
y
severidad
con
su
cortejo
de
efectos
asociados:
muertes
de
personas,
incendios
forestales,
descenso
del
turismo
etc.
Cabe
recordar,
en
España,
las
olas
de
calor
veraniegas
de
1995,
con
93
muertos,
y
la
de
2003,
con
141
muertos
y
graves
incendios,
los
fenómenos
con
mayor
mortalidad
de
la
última
década. b)
Penetración
de
infecciones
exóticas
propias
de
zonas
más
cálidas
y
agravamiento
de
infecciones
debidas
a
legionella
y
similares. c)
Descenso
de
los
consumos
energéticos
para
calefacción
–uno
de
los
efectos
positivos
del
Cambio
Climático-
y
aumento
severo
de
los
de
refrigeración
/
acondicionamiento.
Dado
que
estos
segundos
implican
consumo
de
energía
eléctrica,
frente
al
uso
directo
del
combustible
en
la
calefacción,
y
los
rendimientos
en
la
conversión
de
energía
térmica
en
eléctrica,
menores
del
50%,
esto
implicará
un
aumento
neto
de
las
emisiones
de
gases
invernadero
y,
por
tanto,
una
dificultad
adicional
para
el
ya
problemático
cumplimiento
del
Protocolo
de
Kioto,
que
obliga
jurídica
y
económicamente
a
España
a
limitar
el
aumento
de
emisiones
de
gases
invernadero
para
2012
al
15%
sobre
las
de
1990
(en
la
actualidad,
se
lleva
un
aumento
del
38%). d)
Aunque
algunos
estudios
pronostican
un
aumento
de
la
frecuencia
y
severidad
de
los
riesgos
tipo
inundación
(Easterling
et
al.,
2000),
no
se
detecta
aun
en
España
una
tendencia
estadística
suficientemente
significativa
que
permita
hacer
un
pronóstico. Una
parte
de
los
nuevos
riesgos
puede
ser
neutralizada
a
través
de
contramedidas
adecuadas.
Así,
en
el
sector
agrícola,
mediante
el
cambio
de
variedades
o
especies
mejor
adaptadas
al
nuevo
clima
o
cambio
en
los
sistemas
y
calendario
de
laboreo.
Lo
mismo
puede
decirse
en
el
sector
energético,
aunque
es
dudoso
sean
suficientes
para
permitir
el
cumplimiento
del
Protocolo
de
Kioto
tras
el
escaso
interés
en
el
tema
de
los
gobiernos
que
han
seguido
a
la
firma
del
Protocolo. Una
exposición
de
medidas
para
frenar
el
Cambio
Climático,
poco
priorizadas
e
insuficientes
en
mi
opinión,
puede
verse
en
la
Estrategia
Española
sobre
cambio
climático
para
el
cumplimiento
del
protocolo
de
Kioto
recientemente
aprobada
en
2004
por
el
Consejo
Nacional
del
Clima,
un
primer
paso,
modesto,
en
la
dirección
adecuada. REFERENCIAS
·
Almarza,
C.
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Respuesta
al
Calentamiento
Global
de
la
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temperatura
media
anual
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Actas
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la
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Hispano-Lusa
de
Geodesia
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Geofísica.. ·
Arrojo,
P.
y
del
Moral,
L.
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La
Directiva
Marco
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Agua:
realidades
y
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Congreso
Ibérico
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Planificación
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Gestión
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agua.
Fundación
Nueva
Cultura
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Agua,
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Ayala-Carcedo,
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Impactos
del
Cambio
Climático
sobre
los
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hídricos
en
España
y
viabilidad
física
y
ecológica
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Plan
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En
Arrojo
y
Del
Moral
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La
Directiva
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Realidades
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Futuros.
Fundación
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Cultura
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Notas
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los
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En
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Congreso
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Planificación
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Gestión
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Agua,
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y
Piserra,
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Impacto
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Gerencia
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Riesgos
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MAPFRE,
Año
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69,
15-20 ·
Balairón,
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El
Campo
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y
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Ciencias
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Servicio
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Estudios
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Easterling,
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Meehl,
G.A.;
Parmesan,
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Changon,
S.A.;
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T.R.
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Boletín,
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IPCC
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United
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Karas,
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El
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Región
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Greenpeace. ·
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M.;
Parry,
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Valoración
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Europa
(Informe
ACACIA
de
la
Comisión
Europea,
Resumen
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Universidad
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Castilla-La
Mancha-Iberdrola,
Toledo,
29
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Peñuelas,
J.
2004.
El
avance
de
la
primavera
y
las
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llegan
también
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España.
Investigación
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Ciencia
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Shafer,
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1994).
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Griffiths
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Report..Cambridge
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Press,
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Francisco
J.
Ayala-Carcedo
|
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