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Infoecología.-
Mientras que los reflectores se encuentran ahora sobre las
disputas con referencia a los subsidios para la agricultura, los
negociadores internacionales de comercio están haciendo progresos
silenciosos en otro frente: Los subsidios para el sector pesquero.
El ocuparse de los subsidios al sector pesquero es vital para
erradicar la pobreza y suministrar un ambiente más duradero y
estable. Muchas poblaciones locales dependen de los peces para
su sustento y como una fuente clave de proteína necesaria para la
salud y el bienestar.
Pero la sobre-explotación por parte de flotas pesqueras
extranjeras, alimentadas con subsidios dañinos, puede llevar a esta
gente a una pobreza mayor, así como robarle al ambiente marino una
conexión clave en la cadena alimenticia, de la cual dependen
criaturas como las ballenas, los delfines y las focas. |
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Los
subsidios al sector pesquero están contribuyendo a una crisis
sin precedentes que afecta la salud de nuestros océanos.
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WWF
y PNUMA hacen un llamamiento a la OMC para que en su
reunión mundial, que se celebra a partir del 13 de diciembre
en Hong Kong, los ministros de comercio logren una resolución
renovada respecto a los subsidios a la pesca que tome en
cuenta las necesidades especiales de países en vías de
desarrollo.
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Los
subsidios al sector pesquero están contribuyendo a una crisis sin
precedentes que afecta la salud de nuestros océanos. Se estima que
más de tres cuartas partes de las reservas de peces del mundo son
explotadas hasta sus límites biológicos, o más allá, siendo alterados
los ecosistemas marinos por la devastación de especies mayores, como el
bacalao, el atún y el pez espada. Se estima que el 15% de los cetáceos
pequeños, como los delfines y las marsopas, están en riesgo como
resultado de la falta de alimento.
Los pescadores, especialmente en países desarrollados, también están
batallando, especialmente a medida que flotas extranjeras, más grandes y
más poderosas, tienen acceso a sus aguas y a sus recursos de peces para
el mercado internacional. Con más de mil millones de personas
dependiendo del pescado como su principal fuente de proteína y tanto como
200 millones dependiendo de la pesca para su sustento, el agotamiento de
los peces es uno de los retos decisivos para la conservación.
Las causas de la pesca excesiva son complejas, pero los subsidios dañinos
son una parte real del problema. Los subsidios al sector pesquero
llegan hasta 15 mil millones de dólares por año, un 20% de los ingresos
de la industria pesquera en el mundo. Muchos de estos subsidios
contribuyen con la pesca excesiva y con actividades de pesca ilegales.
La eliminación de subsidios dañinos fue identificada en la Cumbre
Mundial sobre el Desarrollo Sostenible 2002, como una prioridad para
el establecimiento de pesquerías sostenibles. Desde entonces, la
Organización Mundial de Comercio (OMC) incluyó como una de sus funciones
principales, el disciplinar subsidios que distorsionan el comercio
internacional.
Sin embargo, el reglamento de la OMC anula solamente los subsidios al
sector pesquero que interfieran con esfuerzos de exportación, y en muchos
casos, los gobiernos deben armar pruebas elaboradas de ventas
distorsionadas en mercados específicos. Los subsidios que apoyan la
producción no sostenible actualmente no están sujetos a una disciplina
efectiva. Para los pescadores, tales reglas hacen poco para evitar
subsidios que conducen a la disminución de las reservas de peces.
Más aún, las reglas existentes de la OMC que piden la revelación de los
programas de subsidio no han sido efectivas. Estudios repetidos han
concluido que los gobiernos no reportan casi el 90% de sus subsidios al
sector pesquero, y la poca información que dan es usualmente vaga para
ser de utilidad.
Afortunadamente, cuando los ministros de comercio se reunieron en Doha en
el año 2001 para lanzar la actual ronda de negociaciones de la OMC, les
dieron un mandato a los negociadores para “aclarar y mejorar” las
reglas de subsidios de la OMC. En un movimiento innovador, los
ministros dirigieron explícitamente las pláticas sobre subsidios al
sector pesquero hacia un manejo ambiental mejorado y hacia el desarrollo
sostenible.
El progreso en la mesa de negociaciones ha sido lento, pero seguro.
Con el liderazgo de una amplia coalición, incluyendo a Nueva Zelanda,
Chile y los Estados Unidos, las pláticas han avanzado a una discusión
sustantiva sobre cómo deberían funcionar las nuevas reglas.
Las preocupaciones de los países en vías de desarrollo también han
recibido una pronta atención, jugando Brasil un papel clave. Ahora
está emergiendo un consenso a favor de nuevas reglas significativas,
incluyendo una prohibición absoluta sobre los tipos más peligrosos de
subsidios al sector pesquero.
Pero todavía no es tiempo de destapar el champagne. Las pláticas más
difíciles están por venir y las reglas todavía deben definirse,
incluyendo para aquellos subsidios que están fuera de una prohibición
(como es el caso de los programas de “recompra de buques”, los cuales
se consideran como subsidios ambientalmente positivos).
Las necesidades especiales de países en vías de desarrollo,
particularmente las de los vulnerables pequeños estados insulares en
desarrollo, requieren soluciones que no exacerben prácticas no
sostenibles, sino que tomen en cuenta las necesidades tanto de las
comunidades pesqueras como de las reservas de peces de las que dependen.
Los gobiernos necesitarán tener una resolución renovada, si es que se
les va a dar dientes a las reglas de notificación de la OMC y el
contenido que merecen. Quizá lo más difícil, y necesario, será
integrar consideraciones ambientales adecuadas a las nuevas reglas, sin
pedirle a la OMC que se aparte de las obligaciones de su mandato
relacionado al comercio.
Esto es particularmente importante debido a que los problemas
“ambientales” y “económicos” están entrelazados inseparablemente
cuando se trata del manejo de los recursos naturales. Se va a
necesitar una redacción cuidadosa para elaborar un criterio adecuado a la
OMC en esta área.
Los ministros de comercio, que se reúnen en Hong Kong, deberían revisar
y reforzar el mandato de negociación de la OMC sobre subsidios al sector
pesquero que contribuyan a tener un exceso de capacidad o a la pesca
excesiva.
No deben dejar que la oportunidad se les escurra, a través de la red, de
mejorar la salud de nuestros océanos y el sustento de los pescadores en
algunos de los países más pobres del mundo.
James Leape es el Director General de WWF International.
Klaus Toepfer es el Director Ejecutivo del Programa de las Naciones
Unidas para el Medio Ambiente.
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