Árboles... y libros extraordinarios
Pocas cosas tan bellas y majestuosas como un gran árbol. ¿Quiere observar muchos a la vez?

Comentarios sobre los libros “Árboles singulares de España” y “Olivos monumentales de España” (Ed. Mundi-Prensa)

 Por Pepe Plana, enero 2005 para Infoecologia

Nada como un árbol 

Los árboles son algo parecido a una fábrica de materia orgánica. Sin esa materia orgánica, en este querido planeta no habría alimentos ni animales de ningún tipo; en una palabra: no existiría la vida tal como la conocemos, y lo cierto es que nuestra vidorra no está nada mal, incluso de vez en cuando cualquiera de nosotros dice “la vida es bella”, y realmente lo siente así. También hay quien dice “está vida es un asco”, pero casi siempre a continuación aseveran: “y además es tan corta”... 

 

Recuerden el Antiguo Testamento: "toda la carne es hierba". Todos comemos plantas; desde los animales herbívoros que la comen al primer nivel, es decir directamente, a los esquimales, que cuando devoran un salmón, puede que estén degustando materia orgánica de cuarto nivel (algún crustáceo microscópico del tipo krill comió una plantita microscópica del tipo plancton, fue cazado por una sardinilla atlántica y ésta por un salmón de Terranova, que fue a parar a Groenlandia, donde lo pescó nuestro esquimal (¿qué les parece Oloff?).

Con esta exposición, sólo quiero comunicarles mi gran debilidad en esta hermosísima vida: los hermosísimos árboles. Cuando se cruza en mi camino un árbol, o yo me cruzo en el camino de un árbol, una especie de corriente eléctrica de respeto cruza asimismo mi organismo. Lo primero que se me ocurre es decirle “salud, amigo mío”, a continuación: “he luchado, lucho y lucharé hasta el final por vosotros”. Y a continuación comienzan los piropos: “sr. roble; está usted cachas”, “mimosa; qué flores tan bellas, seguro que muchos enamorados se declararan con ellas”, “enebro; para prosperar en los suelos más pobres, hay que ver qué formidable aspecto”.

Las plantas, con los árboles a la cabeza, son los seres más fuertes, grandes y longevos de nuestro mundo. Crecen en lugares inhóspitos y permiten las siguientes escalas vitales. Con escasez de plantas, nuestra calidad de vida descendería alarmantemente. Contaríamos con menos O2, más CO2 (cambio climático), menos color, más contaminación, más cataclismos (avenidas, frío, calor, no llovería), tristeza...

Muchos a la vez

He conseguido en estos últimos días un par de libros sobre árboles de esos con raza, libros de editor valiente en los que es posible disfrutar de muchos, muchos árboles maravillosos a la vez; ahora lo que hace falta es que también existan muchos, muchos aficionados, admiradores, fanáticos o conscientes de lo que significan estos gigantes, que los compren, porque comprarán una verdadera colección de incunables naturales.

En “Árboles singulares de España” (Ed. Mundi-Prensa, www.mundiprensa.es 49€) hay robles, pinos, enebros, tejos, fresnos y muchas más especies, cada una representada por el ejemplar más espectacular censado en el país.

 “Olivos monumentales de España” (Ed. Mundi-Prensa, www.mundiprensa.es 49€) está dedicado a la exposición de los mejores olivos y acebuches encontrados en la tierra que cuenta con más y mejores ejemplares de la especie Olea europaea.

Con uno y otro libro, están garantizados ratos increíbles de observación de estas maravillosas criaturas, historia de todos nosotros y, a día de hoy, mantenedores de nuestro bienestar.

Pepe Plana es asesor Jardinería y Paisajismo Revista “Mi Jardín”

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