Piden un pavimento sonorreductor a base de neumáticos reciclados para reducir el ruido 
de las calles de Madrid

Madrid, octubre 2002.- La concejala socialista Cristina Narbona reclamó hoy cubrir las calles más ruidosas de la capital con asfalto "sonorreductor" un pavimento poroso especial capaz de reducir hasta cinco decibelios la contaminación acústica.

Para ello, la también portavoz federal de Medio Ambiente del PSOE presentará una enmienda al presupuesto municipal de 2003 para que Madrid siga el ejemplo de ciudades como Barcelona y aplique este tipo de pavimento en una superficie de tres millones de metros cuadrados de la ciudad (un 8 por ciento del total).

Las zonas más ruidosas, en las que se superan diariamente los 70 decibelios que, como máximo, permite la Ordenanza municipal, son las siguientes: paseo de Recoletos, glorieta de Carlos V, plaza del Dr. Marañón, Escuelas Aguirre, Cuatro Caminos, avenida Ramón y Cajal, plaza de Fernández Ladreda, plaza de Castilla, Isaac Peral y Santa Eugenia. Narbona ha criticado que "el PP en el Ayuntamiento no esté haciendo nada por reducir la contaminación acústica en una capital que es la más ruidosa de Europa, junto a Roma y Atenas", y ha pedido "que siga el ejemplo del Ayuntamiento de Barcelona, que ha destinado una partida de seis millones de euros de sus presupuestos de 2002 para pavimentar un millón de metros    cuadrados de calle con asfalto poroso sonorreductor, con lo que van a conseguir que este material esté instalado en el 8% de la superficie de la ciudad".

Según la edil socialista, "está comprobado que con la instalación de este asfalto se puede conseguir una reducción de los niveles de ruido provocado por el tráfico de entre dos y cinco decibelios, lo cual sería muy beneficioso para disminuir la contaminación acústica de la ciudad, especialmente durante la noche.

Por otra parte, esta medida fomentaría el reciclaje, porque el asfalto sonorreductor está fabricado con caucho triturado procedente de neumáticos de vehículos de desecho, que de otra forma acabarían en el vertedero". 

Según los datos del mapa acústico presentado por el alcalde el pasado día 7 de junio, el 70% de la población madrileña (más de 2.000.000 de personas) soporta ruidos por encima de los 65 decibelios durante el día, y el 53% sufre por la noche niveles superiores a los 55 decibelios, cifras fijadas por la Organización Mundial de la Salud como los topes sonoros máximos que pueden soportar las personas sin padecer trastornos psíquicos o físicos.

Según Narbona, "si extrapolamos estos datos, podemos llegar a la conclusión de que en la mitad de la ciudad se registran ruidos perjudiciales para la salud, lo cual es muy grave. A pesar de que el 80% de la contaminación acústica que se consigna en Madrid está provocada por el tráfico, el Ayuntamiento no ha hecho nada por reducirla, ya que sólo hay tres pantallas acústicas en la ciudad, las ’operaciones asfalto’ no contemplan la instalación de material sonorreductor, y la indisciplina en materia de sirenas, bocinas y  alarmas en la ciudad es total".

Fuente: Grupo Socialista del Ayuntamiento de Madrid