Legislación Residuos

Verter será más caro que reutilizar o reciclar 

Madrid 23 de marzo de 2003 (Paloma Larena / Infoecología)

Desarrollo económico y calidad ambiental no son incompatibles, al menos en la Comunidad de Madrid. "Nuestro objetivo es que el vertido de residuos resulte más caro que la reutilización o el reciclaje, de forma que llegue a ser poco atractivo para nuestro sector empresarial", dijo este lunes el consejero de Medio Ambiente, Pedro Calvo, durante la inauguración de un curso sobre "Nueva legislación en materia de residuos".

La nueva Ley de Residuos y la Ley del Impuesto sobre Depósito de Vertido, recientemente aprobadas por la Comunidad de Madrid, gravan toda eliminación mediante vertido en tierra en instalaciones situadas en la región. El objetivo es fomentar la reducción de residuos desde el mismo proceso de producción, rompiendo un modelo de gestión obsoleto que estaba orientado al vertido y cuya estructura favorecía el uso de este tipo de instalaciones. "Su finalidad es que el vertido resulte más caro que la reutilización o el reciclaje, de forma que verter en una Comunidad como Madrid llegue a ser algo poco atractivo para nuestro sector empresarial", explicó el consejero de Medio Ambiente, Pedro Calvo, durante la inauguración de un curso sobre 'Nueva Legislación en Materia de Residuos', organizado por la Fundación General de la Universidad Complutense en colaboración con la Fundación para la Investigación y el Desarrollo Ambiental (FIDA).

"Nos encontramos ante un texto legal que apuesta firmemente por el desarrollo sostenible de nuestra Comunidad, que sin duda tiene gran relevancia para el futuro de la región, con importantes repercusiones de carácter medioambiental, económico y social. Con esta ley estamos más cerca de compatibilizar el desarrollo económico con la alta calidad de vida que exigen los madrileños", ha manifestado el consejero, quien destacó también "la apuesta que hacemos por la corresponsabilidad entre Gobierno regional y entidades locales en las tareas de vigilancia y control del cumplimiento de esta ley", así como "el endurecimiento de las sanciones, garantizando que en ningún caso la multa será igual o menor al beneficio obtenido de la comisión de la infracción, pudiendo incrementarse su cuantía hasta el doble de dicho beneficio".

Madrid, pionera en puntos limpios
Según el consejero de Medio Ambiente, "la Comunidad de Madrid ha sido pionera en España en el establecimiento de este tipo de instalaciones para la recogida selectiva de los residuos de origen domiciliario. Dada la experiencia y la eficacia demostrada, la Ley viene a reforzar este modelo de gestión, obligando a que con cargo a los nuevos desarrollos urbanísticos todos los municipios de más de 1.000 habitantes dispongan al menos de un punto limpio de titularidad municipal". Además establece la obligatoriedad de que todos los nuevos sectores de suelo industrial cuenten con un centro de recogida para los residuos industriales no peligrosos que se generen en los diferentes polígonos de nuestra región, cuya construcción correrá a cargo de los promotores y serán gestionados por cuenta del órgano gestor del sector.

Pedro Calvo señaló que la nueva Ley de Residuos incentiva la reducción en la producción de residuos, por ejemplo, al exigir al productor de residuos peligrosos un estudio de minimización en la generación de éstos. Su incumplimiento hará imposible que el productor obtenga autorización para la actividad e, incluso, esté inhabilitado para recibir certificados medioambientales. "No obstante, una vez que el residuo se ha generado, es preciso establecer una jerarquía de las diferentes opciones que existen para su gestión, por este orden: reutilización, reciclaje, valorización energética y, por último, eliminación en vertedero. Esta es la última opción de gestión y debe limitarse a acoger el rechazo, la fracción no valorizable, en condiciones seguras".


Residuos peligrosos

Entre las novedades que la Ley de Residuos de la Comunidad introduce respecto a la norma estatal, Calvo se refirió a la gestión de los residuos peligrosos. Cada dos años se realizará una auditoria ambiental sobre el grado de cumplimiento de los condicionantes de la autorización y además se tendrá la obligación de disponer de un plan de autocontrol. Así, aquellos gestores que no realicen la auditoria ambiental o incumplan el plan de autocontrol no podrán ejercer su actividad.